El aborto y el fanatismo católico

El Foro de las familias, Hazte oír y Derecho a vivir, tres agrupaciones a la extrema de los extremos, son conocidas por sus posiciones ultraconservadores del catolicismo español, que queriendo imponer sus principios y normas a todos los ciudadanos, se atacan a los principios democráticos de la nación.

Todas ellas, obedientes a las ordenes de una cúpula anónima de altos cargos eclesiásticos, secreta y discreta, y que constituyen un aglomerado con otras organizaciones con la misma misión en otras naciones, para representar el ultra catolicismo mundial. La protección y la asistencia las reciben de representantes de la misma Iglesia católica y de partidos políticos tradicionalistas con personas bien situadas en las cúpulas de los gobiernos, en Europa y en otros continentes.

Estas asociaciones tienen muchos recursos financieros, de los que no sabe ni de dónde vienen ni quiénes son los que proporcionan tanto dinero. Lo que se conoce es que tienen grandes influencias en las altas esferas del Estado y que de estos privilegios se aprovechan para ocupar el espacio público para sus manifestaciones y para sus mensajes en los medios de comunicación dependientes del Estado.

Los métodos utilizados por estas organizaciones, no son los de una religión proveniente del cristianismo ni del evangelio, sus métodos son militares y jerárquicos. Por ello les agrada llamarse cruzados, legionarios y soldados al servicio de Cristo Rey. El espíritu que les motiva es el de las cruzadas medievales, en las que todo estaba permitido para recuperar los santos lugares. La Cruzada actual es la de la recuperación del cristianismo católico, perdido en la sociedad moderna, y para ello están dispuestos a derramar sangre.

La mentalidad de estos grupos y su fanatismo, comienza a preocupar a la misma Iglesia, ya que es un peligro para la convivencia pacífica democrática de todos los ciudadanos. No hace tanto tiempo que el nuevo obispo de Madrid declaraba que la Iglesia no puede funcionar como funcionan los partidos políticos. La intromisión de la Iglesia en los asuntos de Estado es una de las características nacionales del catolicismo español. Mucho les cuesta adaptarse a la democracia, como también les cuesta a muchas otras instituciones y a ciertos partidos políticos.

Las declaraciones de muchos altos cargos de la Iglesia española son severas e irrespetuosas contra ciudadanos que no han cometido ningún delito penal, pero que para estos jerarcas su pecado es el de haber nacido diferentes a otros, y o el no aceptar de someterse a los criterios de la religión por ser democráticos. Mientras que el Estado no proclame la neutralidad del espacio público hacia las doctrinas religiosas y no tolere las manifestaciones de grupos integristas, por el momento católico, pero esto puede cambiar, las libertades individuales democráticas de todos los ciudadanos estarán en peligro así que la convivencia respetuosa a todas las creencias y convicciones.

La única garantía a todos los excesos ideológicos religiosos y a la falta de respeto entre ciudadanos a causa de la religión la solución está en el Laicismo del Estado. No se puede regresar a las guerras de religión del pasado por opiniones y creencias religiosas. Esta será al final la decisión que tomara la Unión Europea, el laicismo en las democracias de sus naciones para recuperar el espíritu con la que fue imaginada Europa por sus primeros creadores.

La actualidad hoy, es la ley del aborto abandonada por el Sr. Rajoy por las presiones de grupos sociales y de los mismos miembros de su gobierno y de los militantes de su partido. El renunciar a la ley Gallardón, que en si fue una catástrofe, no fue la razón principal un principio ideológico de partido, sino el cálculo de pérdida de votos al PP si legalizaran la ley. Este ha sido también el argumento utilizado por los grupos integristas para anunciar al PP que ya no les darán sus votos. En política el cálculo de votos es muchas veces más importante que los principios.

La Iglesia pierde cada vez más adeptos y no serán los extremistas los que lograrán frenar este descenso, a no ser que tengan el poder y los medios de crear estados católicos en los que, se utilizara la Biblia como referencia para el gobierno.

Si la ley del Sr. Zapatero ha incomodado a las buenas conciencias de ciertos de los creyentes católicos, nunca esta ley ha obligado a las mujeres católicas el aborto. La ley se hizo teniendo en cuenta la Declaración Universal de los derechos humanos, y el derecho al aborto proclamado por la ONU. Y ni la Iglesia católica, ni otras religiones podrán situarse por encima de la autoridad de moral y de derechos que las sociedades democráticas se dieron.

Prohibir el aborto es condenar a la mujer al aborto clandestino con los peligros que supone para la salud su salud, cuando las condiciones médicas y de higiene están ausentes. Y de ello también el Estado es responsable. No olvidemos tampoco que el aborto es parte de los fenómenos humanos desde los primeros tiempos, y para los creyentes significa que Dios ya lo previó cuando creo a los hombres, como también previó el fanatismo de los hombres, y que por eso, hoy hay mujeres que abortan, y hay integristas religiosos, que decidan en su nombre, que las mujeres no tienen que abortar.

El aborto, tiene en sus leyes, los limites y condiciones. Las mujeres que abortan no lo hacen por capricho, tienen sus razones, y nadie puede impedirles que las tenga. Las leyes democráticas tienen que proteger su libertad de conciencia y liberarlas de las intromisiones de las religiones en sus decisiones.

En democracia, los creyentes también tienen sus derechos a la libertad de opinión, y esta libertad, la democracia la respeta. Pero su opinión es una más entre todas, sin ninguna prioridad, y no puede hacer presión para que sea la suya la que se imponga. Pues el aborto no solo es un asunto religioso, sino social y político. El aborto está pensado con los conocimientos científicos de que disponemos, de la medicina y de los factores sociales con las implicaciones humanas que supone sobre las mujeres dar a no dar a luz un ser humano. La vida no es solo el ser parido, hay otros parámetros muchos más importantes para que la vida tenga sentido y sea respetada su dignidad. De esto poco se habla en esos grupos integristas insensibles a las realidades humanas. La primera virtud en democracia es el respeto del otro y la aceptación de sus consideraciones existenciales.

La Iglesia tiene que aceptar que otros piensen diferente si quiere entrar en las normas democráticas y acercarse a las realidades que viven los hombres. La vida humana es mucho más compleja que un simple eslogan de defender la vida de los no nacidos. Si recordamos el valor de la vida para la Iglesia en su propia historia, nos encontraremos con las cruzadas, la sagrada inquisición, sus martirios y la redención por las hogueras, o la aprobación de fusilamientos en los gobiernos dictatoriales de derechas y el papel que en estas circunstancias la Iglesia de ayudar a la exterminación de los malos.

Siendo la libertad de expresión un derecho democrático para todos, las opiniones religiosas también tienen estos mismos derechos. Pero el espacio público no es el indicado para expresarse ya que aparte de presentarse en grupo, no se las razones y argumentos de sus reivindicaciones…. El espacio público es para manifestar las preocupaciones sociales, civiles y políticas de sus ciudadanos y no una tribuna abierta a todas las religiones. Lo religioso por ser distinto de lo político, recordemos lo ya dicho hace unos dos mil años Por Jesús: hay que dar al Cesar lo que del Cesar y a Dios lo que es Dios.

El Estado democrático, puede ofrecer, a las religiones, un espacio de expresión en la TV pública. Un espacio en el que temas como el aborto, pueden ser debatidos por los partidarios y sus contrarios. Cada campo puede exprimirse libremente de forma civilizada, es decir escuchando al otro y respetando sus opiniones. El debate tiene que ser racional y no abstracto ni ideológico, es la manera que sirva de educación a los ciudadanos para comprender los temas actuales de la sociedad y en función de los argumentos pueda también él hacerse su propia opinión sobre el aborto.

Esto ya se hace en otros países democráticos por lo que sin ningún problema técnico puede también se puede hacer en este país. El debate ayudará a la reflexión fuera de las manifestaciones emocionales que no aportan ninguna solución ni conocimiento sino más bien confrontación entre opiniones y ciudadanos.

Todo el mundo comprende que la vida humana no consiste solo en nacer, sino en todo lo que le espera después al nacido, que es mucho más complicado que el parto. Es una responsabilidad que tienen que avaluarla la mujer o los progenitores, el Estado puede crear programas de prevención para prestar ayuda a las decisiones. Pero las decisiones serán siempre las de la mujer y la de los progenitores.

Nunca será una solución la prohibición. Tampoco los serán en los adolescentes las recomendaciones de la castidad y de la abstinencia, predicada por la Iglesia. Hay que hablar de la sexualidad tal y como fue creada y los conocimientos científicos que disponemos para prevenir, cuando todo se ignora. La sexualidad humana está siempre presente en el ser humano. La Iglesia no lo ignora, pues conoce al interior de la institución los abusos y escándalos en sus propios ministerios a pesar de las plegarias y votos de castidad. La Iglesia no podrá continuar a hablar de la sexualidad como lo hacen hasta ahora. El mundo ha evolucionado y cambiado los conocimientos y las mentalidades humanas, mientras que la Iglesia en su inmovilismo ancestral retrocede alejándose de las realidades del mundo de los hombres quedando cada vez al margen de las realidades de la sociedad.

Si se anuncia una evolución a venir en la Iglesia Católica, nosotros la esperamos en el momento en el que La Conferencia Episcopal haga las declaraciones a la sociedad sobre las circunstancias de los robos de bebes por las monjas a sus legítimas madres, las mentiras y métodos que utilizaron para hacerles creer que nacieron muertos y luego ponerlos a disposición de familias que podían comprarles. Todos estos hechos sin el más mínimo remordimiento de una conciencia cristiana.

mani aborto libre 2013

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