El 83% de los yihadistas condenados en España son extranjeros

Un estudio del Real Instituto Elcano revela que un 25% han convertido su actividad en una profesión Cataluña y Madrid son las comunidades con mayor actividad de estos grupos

Solo el 16,7% por ciento de los yihadistas condenados en España entre 1996 y 2012 son españoles. Estos yihadistas son todos varones, la mayoría entre 25 y 39 años, aunque cada vez más jóvenes. Ocho de cada diez son extranjeros, especialmente argelinos, marroquíes y paquistaníes, y solo el 4,8% ha nacido en España. Tres cuartas partes se encontraban legalmente y el resto en situación irregular. Estas son algunas conclusiones del estudio sobre el terrorismo yihadista en España elaborado por el Real Instituto Elcano y presentado este miércoles por Fernando Reinares, investigador principal de terrorismo internacional de esta institución, y Carola García-Calvo.

El matrimonio, los hijos y la estabilidad familiar no son un antídoto para el terrorismo yihadista. El 67,7% de los condenados estaba casado en el momento de ser detenido o de morir en acto de terrorismo suicida. La mayoría de ellos tenían hijos. Fernando Reinares asegura que los yihadistas se casan porque, según sus creencias religiosas deben hacerlo cuando dispongan de los mínimos medios, aunque en ocasiones también obedecen a factores instrumentales como la obtención de papeles y a enlaces por lealtades dentro del grupo o entre grupos distintos.

Por nacionalidades destacan los yihadistas marroquíes (29,8%) y argelinos (28,5%), también los paquistaníes, que son el 19% y el 5,9% de sirios. Reinares ha destacado la importancia de los argelinos y ha añadido que de 56 procesados pendientes de juicio y sentencia en la Audiencia Nacional, tres de cada diez eran de esa nacionalidad. Pese a la pequeña comunidad argelina en España, la destacada presencia de esa nacionalidad se explica por el hecho de que el Grupo Islámico Armado (GIA) se estableció en España en los años noventa y echó las primeras raíces del salafismo en este país. Alekema Lamari, uno de los suicidas del 11-M, fue uno de los primeros detenidos en España en una operación policial en Valencia dirigida entonces por el comisario Segundo Martínez. El GIA se transformó luego en el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate (GSPC) y más tarde se integró en Al Qaeda en el Magreb Islámico.

El estudio revela una gran diversidad en la educación de los yihadistas condenados en España. Los hay tanto sin educación como con estudios universitarios y doctorados como Serhane el Tunecino, uno de los suicidas del 11-M. En los últimos años, se ha deteriorado y cada vez hay más analfabetos. Uno de cada cuatro no tiene una ocupación conocida ni está en el paro, son yihadistas que han convertido su actividad en una profesión. En el Reino Unido, esta cifra de yidahistas "profesionales" supera el 45%. "Viven de las donaciones y se dedican a reclutar, financiar y preparar atentados", dijo Reinares. Destacan, también, los empresarios o trabajadores por cuenta propia, en su mayoría sirios pertenencientes a los Hermamos Musulmanes que huyeron de su país y se establecieron en España.

Dos de cada diez yihadistas tenía antecedentes penales por otro tipo de delitos. Los investigadores del Real Instituto Elcano destacan en este punto la importancia del proceso de radicalización en las cárceles para explicar el perfil delincuencial de algunos de los condenados. Por comunidades, el trabajo aflora que siete de cada diez yihadistas estaban activos en la Comunidad de Madrid o Cataluña. En esta última, el porcentaje se duplica en los últimos años. "Cataluña se convierte en el escenario principal de la actividad yihadista en España", afirmó Reinares. Andalucía y la Comunidad Valenciana son, también, muy significativas. Por ciudades sobresalen Madrid y Barcelona, con datos significativos en Valencia. Seis de cada diez condenados han residido o fueron detenidos en el litoral mediterráneo. Los yihadistas condenados han vivido en al menos 26 localidades españolas. El estudio del Real Instituto Elcano solo incluye a los yihadistas condenados, por lo que Reinares subrayó que "aquí faltan muchas personas que no hemos podido incluir por razones deontológicas".

En España no ha habido yihadistas condenados que pertenezcan a una segunda generación de inmigrantes. "Estamos ante una segunda generación mucho más vulnerable. En Italia ya ha aparecido el primer caso de un terrorista perteneciente a la segunda generación", ha advertido el investigador. Todos los terroristas que protagonizaron el 11-M en Madrid en 2004 pertenecían a la primera generación, aunque los autores de la matanza en Londres el 7-J de 2005 eran de la segunda. Reinares aboga porque el Gobierno haga pública su estrategia antiterrorista como medio para prevenir ataques y concienciar a la ciudadanía del riesgo del terrorismo internacional.

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