El 8 de septiembre y la ciudadanía asturiana. Carta abierta desde Asturias Laica al Presidente de Asturias

Sr. Presidente:

Se acerca el 8 de septiembre y puede ser que la inercia nos lleve a volver a repetir lo que se ha venido realizando en otros años. Es indudable que eso que llamamos tradición es la justificación para repetir aquello que hicimos con la única razón de que ya lo hicimos antes.

No es el momento de poner en duda el valor vinculante de las tradiciones (esas conductas repetidas) para los diversos colectivos sociales que se identifican con ellas. No es el momento de poner en duda que, para los componentes de una unidad administrativa como es la Comunidad Autónoma de Asturias, el tener una celebración ritual de un “Día de Asturias” supone un impulso para reforzar esa idea de comunidad que permita estimular la solidaridad entre una amplia ciudadanía que se identifica por convivir en un territorio definido.

Pero no hace falta ser discípulo de Heráclito para percibir que todo presenta un cambio incesante, que nada se repite exactamente. Y es entonces cuando aparece la necesidad de analizar la fundamentación de las conductas y asumir responsablemente la orientación del cambio.

Y este año hay un cambio significativo: tú eres el nuevo Presidente de Asturias.

Estamos efectivamente, de nuevo, ante un 8 de septiembre. Pero no estamos condenados a ver, una vez más, cómo en un Estado constitucionalmente aconfesional una determinada comunidad religiosa invade la celebración de esa fiesta comunitaria convirtiéndola en una celebración confesional.

El “Día de Asturias” no es el día de los católicos asturianos. Es inadmisible, para una ciudadanía que ha elegido a sus representantes para el gobierno de la Comunidad, observar como la titularidad de la celebración se desplaza de sus representantes electos al jefe local de una determinada comunidad religiosa. Y es mucho más lamentable ver cómo, repetidamente, la cabeza visible de esos representantes, el Presidente del Principado, aparece como tal justificando con su presencia cómplice esa usurpación de la dignidad ciudadana.

Adrián Barbón, como ciudadano asturiano tienes nuestro apoyo para el ejercicio libre de tus creencias (es un derecho inalienable de toda la ciudadanía). Pero como Presidente del Principado te exigimos que respetes las creencias de toda esa ciudadanía y no abandones tu responsabilidad de máxima autoridad para someterla (sometiéndonos) al jefe local de una determinada confesión religiosa.

El “Día de Asturias” es el día de todas y todos los asturianos. Es tu responsabilidad política elegir donde se sitúa la cabeza de su celebración. Pero es una celebración ciudadana. Y, por tanto, es tu responsabilidad política asumir la titularidad de la fiesta en representación de todas y todos los asturianos, y no cederla, complaciente, al responsable local de una comunidad religiosa.

Este septiembre hay algo diferente a los anteriores, tú eres Presidente, y es a ti al que le toca elegir si vas a actuar como el presidente constitucional que exige Asturias, el de todas y todos los asturianos, o vas a continuar actuando como acólito de una determinada comunidad religiosa, escuchando obediente las admoniciones de su responsable local, dejando ver que tu política es cautiva de sus diatribas (a él no lo ha elegido nadie).

Adrián Barbón, eres dueño de tus actos, te pediremos responsabilidades por ello.

Asturias Laica

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