«El 79 por ciento del electorado del PSOE es católico pero no se ve»

Carlos García de Andoaín (Zalla, Vizcaya, 1963), en su cargo de coordinador de Cristianos Socialistas dependiente de la Ejecutiva federal del PSOE, ha convencido ya a unas 400 ó 500 personas de toda España de la intersección que existe entre el partido y el mundo cristiano. Ha logrado afianzar, siempre con la solidaridad como punto de unión entre ambos, hasta unos 20 grupos provinciales bajo ese pensamiento. En San Fernando creó el último de ellos, el que será el único provincial que, de momento, hay en Andalucía. Lo entrevista Noelia Sanabre en el Diario de Cádiz.

 —¿Cómo se produce su llegada a Ferraz con este encargo?

—Yo pasé del Obispado de Bilbao a estar contratado por el PSOE en su sede central. Estuve 12 años como responsable de tareas pastorales donde en los últimos seis fui director de formación de laicos en la Diócesis con Ricardo Blázquez, presidente de la Congregación Espiscopal. Y entonces, a pesar de los follones entre Gobierno e Iglesia no todos eran tales y resultó posible pasar de un sitio a otro.

 —Y ¿cómo explica ese cambio?

—Yo llevaba tres años de concejal en Sestao y diez años promoviendo una experiencia de cristianos del PSOE y en el País Vasco y nos interesaba que el partido la reconociera. Así fue cuando el secretario de Organización del PSOE, José Luis Blanco, quiso una figura de coordinador para esa experiencia y una dotación económica. Y ya en abril me incorporé al encargo de Blanco de tender puentes entre partido y mundo cristiano.

 —¿Cómo casa Socialismo y Cristianismo?

— Es un hecho que el 79 por ciento del electorado del PSOE se autodefine como católico y de ese porcentaje, el 46 por ciento se considera católico practicante. Al igual que en otros partidos de izquierda como Izquierda Unida o Ezquerra Republicana de Cataluña no son creyentes, en el PSOE sí. Son cristianos Antonio Gutérrez, presidente de la Internacional Socialista; Jacques Delors, presidente de la Comisión Europea, Romano Prodi en Italia y en España, José Bono o Paca Salquillo. Es un hecho que no está visible, parece que ni al PSOE le interesa visibilizar eso, ni a la Iglesia tampoco, ni siquiera a los medios de comunicación. Y una de nuestras tareas es manifestar esa intersección.

—¿Cuál ha sido el mayor logro en el primer año del grupo?

—En el debate tan importante que ha habido este año en educación hemos intentado tender puentes en cuatro puntos. Con mayor estabilidad laboral para el profesor de Religión, reconociendo que los obispos tienen un derecho a decidir el docente idóneo y a retirale la confianza, pero no de forme arbitraria. También planteamos el acuerdo entre Enseñanza Concertada y Gobierno. Otra propuesta es Educación para la Ciudadanía y la realizada en materia de Religión que supone crear un área que incluya ciudadanía, educación en valores y religiones.

—La Religión y matrimonios homosexuales han sido los dos caballos de batalla de este año. ¿Han sido lo más difícil?

—Sin duda, porque han supuesto la mayor confrontación entre Iglesia y Gobierno y también la repolitización de la cuestión religiosa que estaba más apartada desde la transición. Sin embargo, las políticas del Gobierno que iban a la par de ese cambio cultural y social, se han encontrado de frente con ella, ya que la disputa de valores le compete más a ella que al PP, y por eso, ha aparecido como el principal partido de la oposición. Unos cambios que quizás han sido muy rápidos, pero tenemos la impresión de que van calando en la sociedad.

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