Egipto juzga por primera vez a un médico por practicar la ablación

Está acusado de la mutilación genital que mató a una niña El padre de la pequeña de 13 años también se enfrenta a prisión

La Justicia egipcia ha abierto este jueves el primer proceso contra un médico por practicar la mutilación genital femenina a una niña de 13 años que no sobrevivió a la intervención. Prohibida desde 2008, la ablación de clítoris se sigue realizando en clínicas y domicilios de todo el país árabe. Las organizaciones que han abanderado el proceso confían en que sirva para erradicar una tradición aberrante extendida entre musulmanes y cristianos.

La tragedia de Soheir, que falleció el pasado junio en la clínica de un pueblo del delta del Nilo, se ha convertido en un aldabonazo contra una práctica atroz. Una campaña internacional ha logrado reactivar un proceso que había sido archivado y transformarlo en un histórico ajuste de cuentas. El médico Raslan Fadl y el padre de Soheir, Bati Ibrahim, se sientan en el banquillo este jueves acusados de la muerte de la joven.

"Me gustaría ver al doctor condenado por cometer el crimen y también al padre que debería ser un ejemplo para otras familias", dice a EL MUNDO Suad Abu Dayyeh, investigadora de la organización "Equality Now" que ha presionado para desempolvar el litigio y que acude este jueves al tribunal de la provincia de Mansura donde tiene lugar la primera sesión. "Es la primera vez que un fiscal general ha enviado a la corte una causa en virtud de esta ley", subraya.

Sobredosis de anestesia

Los dos acusados se enfrentan a una pena de entre tres y siete años de prisión. En junio el padre de Soheir acudió a la clínica de Raslan para someter a su hija a la ablación. Confiaba en el médico porque había mutilado a su hija mayor por el módico precio de 20 libras (unos dos euros). Pero la operación, que sufren anualmente miles de niñas egipcias, se torció. Y Soheir no despertó jamás. La autopsia determinó que había fallecido por sobredosis de anestesia.

La prensa local dio debida cuenta del drama. La conmoción, sin embargo, apenas duró unos días. Luego, la convulsión política y su reguero interminable de cadáveres sepultó la historia. Los tribunales, saturados de querellas, archivaron el caso después de que el informe médico oficial señalara que Soheir había perdido la vida en una operación de cirugía para tratarle unas verrugas genitales. El padre denunció al doctor pero luego se desdijo y modificó su testimonio en línea con la versión del primer forense.

El círculo familiar de Soheir ha tratado de olvidar. "Por supuesto que estamos tristes, pero así es el destino de Dios. Soheir habría muerto con o sin la intervención del médico. Él no quiso matarla. Fue un error, como el de un señor que va al volante y atropella a un peatón ", declaró a este diario en marzo Mahmud Mohamed, tío paterno de la fallecida. "Queremos volver a la rutina. Hay que tener compasión con el padre. La familia ha perdido a una de sus tres hijas. ¿Cómo va a permitir que el padre también se pierda en la cárcel? No tienen otro varón. ¿Qué comerán las niñas si se quedan solo a cargo de la madre?", agregó.

Vecinos del pueblo de Soheir han denunciado a este diario que el galeno continúa con su labor. Después de que su clínica fuese clausurada por las autoridades, trasladó la consulta a su vivienda. Y las familias siguen procesionando hasta su domicilio de la mano de sus hijas para cumplir con un tradición aberrante que -según sus partidarios- es una practica religiosa que reduce la libido de las mujeres, preserva su virginidad hasta el matrimonio y elimina cualquier tentación de adulterio.

Avance y proceso histórico

El juicio, el primero desde que entrara en vigor la prohibición, es un avance. Se han necesitado seis años desde su proscripción para que la circuncisión femenina -practicada por musulmanes y cristianos pero omitida en el Corán y la Biblia- alcance los pasillos de la corte.

En 2008 el país modificó su Código Penal y tipificó como delito la ablación. Unos meses antes, una desgracia similar a la de Soheir empezó a quebrar el tabú: Bedur Shaker, de 12 años, falleció desangrada. La práctica, común en una veintena de países africanos, es ajena al mundo musulmán. De hecho, solo está arraigada en Egipto y Sudán. Su prohibición -impulsada por Suzanne Mubarak, la esposa del entonces presidente- nunca fue aplicada con severidad.

La mutilación, sin embargo, está lejos de ser erradicada. Egipto tiene el triste mérito de liderar la clasificación mundial, por delante de Etiopía o Nigeria. Una de cada cinco mutiladas reside en la tierra de los faraones, según Unicef. Un total de 27,2 millones de mujeres -el 91% de las egipcias en edad fértil- han sido víctimas de esta terrible costumbre. En todo el planeta, más de 125 millones de féminas han padecido la misma tortura. Las estadísticas indican, no obstante, un descenso en los últimos años. El 74% de las menores de entre 15 y 17 años ha sufrido la extirpación parcial de sus órganos genitales.

activista anti ablación Egipto 2014

La activista que ha logrado abrir el proceso con una foto de Soheir. F. CARRIÓN

 

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