Educación solo aumenta las partidas para docentes de religión y FP privada

La enseñanza religiosa cuesta 27,7 millones, lo mismo que los comedores

A más crisis, más gasto en religión y en asesores de gabinete La Consellería de Educación ha incrementado ligeramente en los presupuestos de 2013 la partida para los docentes de religión de primaria y secundaria que se equipara, con 27,7 millones de euros, a lo que cuesta el mantenimiento de los comedores escolares. En el año de la grave crisis económica, Educación recorta en todos los conceptos salvo en estos dos mencionados y, en las subvenciones a la FP privada-concertada, incluidos los centros que segregan por sexo.

Los cerca de 28 millones de euros que se destinan a la enseñanza de la religión contrastan con los 7,4 millones dedicados a fomento del gallego (en 2009 la partida era de 19,8 millones) o con el recorte de más del 62% a las partidas relacionadas con bibliotecas a las que se destinan 845.000 euros frente a los 2,3 millones de los que disponían en 2012. La enseñanza religiosa se lleva el doble que los libros de texto.

La Consellería de Educación se sacude la grave recesión económica aplicando los recortes presupuestarios de 2013 con menos profesores funcionarios, con menos presupuesto para libros, con menos escuelas y con menos aulas en la red pública de enseñanza. Mientras aplica —en los últimos cuatro años— una supresión de 1.125 de profesores funcionarios, mantiene a un número similar de docentes de religión: 1.075, de los que 68 estarán solo a media jornada, una forma de no recortar a este personal.Los datos figuran en la publicación de los presupuestos elaborada por el departamento que dirige Jesús Vázquez, aunque en la estadística educativa editada y difundida por la misma consellería figura una cifra menor: 849 profesores de religión.[/EMPTYTAG]

Al margen del número de docentes, la Consellería de Educación ha decidido mantener el presupuesto para esta materia, que se salva así de los recortes generalizados, aunque estos profesores accedan a la enseñanza mediante el nombramiento a dedo de los obispos de turno y no superando oposiciones, contrariamente al proceso al que se somete el resto de los docentes que imparten las otras asignaturas regladas.

El gasto de una abultada plantilla de profesores de la asignatura de religión (en Galicia solo la católica y la evangelista) se produce en un momento de reducción de aulas, lo que motiva que un buen número de ellos tengan pocas horas lectivas.

La situación se produce en medio de la polémica suscitada por la decisión de la Consellería de Educación de agrupar en una misma aula a niños de entre tres y 12 años con el argumento del ahorro en profesorado.

Con la supresión de más de un millar de docentes en los últimos cuatro años, las clases se han masificado más en términos generales, de forma que mientras en asignaturas como matemáticas o literatura hay mayor número de alumnos en las aulas —menor calidad educativa, según los expertos— la consellería promociona clases de élite de religión, a las que en la mayor parte de los centros públicos solo acude la mitad, o menos, de los alumnos matriculados en cada curso. En el currículum de primaria se establece que estos maestros deben impartir una o dos horas diarias dependiendo del curso. Para los centros en los que están unificados dos o más cursos, se establece una hora y media diaria de religión o una hora semanal y dos horas la siguiente, según consta en la orden de 9 de julio de 2007 publicada en el Diario Oficial de Galicia (DOG).

En el caso de educación infantil, las clases de religión ocupan a su titular siempre una hora diaria, como consta en la orden de la Consellería de Educación de 10 de julio de 2009. Estos docentes no tienen que opositar. Son designados por los obispos.

El conselleiro de Educación, Jesús Vázquez, en 2011. / ÓSCAR CORRAL

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