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Dos niñas con hiyab se dan de baja de un colegio concertado católico de Málaga tras haber sido “aisladas”

La familia y una asociación denuncian que han sido tratadas mal mientras la Junta y la escuela aseguran que no hay discriminación, sino aplicación del reglamento interno.

Los padres de dos niñas de 12 y 14 años han decidido cambiarlas de colegio en Málaga después de que fueran “aisladas”, según denuncian, cuando empezaron a utilizar un hiyab (pañuelo islámico) en el centro concertado (es decir, financiado con fondos públicos) de ideario católico, regentado por las Hijas de la Caridad, llamado San Juan de Dios Goleta.

Este viernes será el primer día en que las dos hermanas, después de haber perdido varios días de clases, según afirma la madre, Hanaa Zakaria en conversación telefónica con Público, acudirán a sus nuevos colegios, esta vez públicos.

Este es el relato de lo sucedido por orden cronológico, según lo expusieron el 1 de marzo pasado (en forma de escrito a la Junta de Andalucía) la familia y la Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes, que cuenta con amplio reconocimiento social en Málaga, que les ha apoyado en este tránsito.

10 de enero

Las dos niñas, cuyos padres son de Egipto, se matricularon en la escuela hace un año y tres meses. Sabían que era una escuela católica, pero no tuvieron problema con eso. “No es importante para mí, somos musulmanes, no es problema para mí y para mis hijos. Estamos juntos, cristianos y musulmanes. Sabíamos que es una escuela bilingüe: en mi familia, todos hablamos inglés muy bien”, afirma Zakaria a Público.

A la vuelta de estas navidades, empezaron las tensiones. Se atendieron, según asegura la familia y la asociación en el escrito enviado a Educación, de forma provisional con una medida “impuesta por la dirección del colegio”. La niña de 14 años empezó el 10 de enero a llevar un gorro y una bufanda “en lugar del hiyab propio de la religión musulmana”. También lo hizo su hermana menor.

18 de enero

Ocho días después, el 18 de enero, según afirman, el equipo directivo concretó una cita con la familia “donde se les dice expresamente” a los padres “que son culpables de la actual situación y que no deben obligar a sus hijas a llevar el velo”. La respuesta fue dejar hablar a su hija mayor “al objeto de demostrar la voluntariedad absoluta que caracteriza su decisión de llevar el velo”. En este vídeo, difundido por la asociación, la propia adolescente se explica por sí misma.

“Ante esta situación –recoge el escrito presentado por la asociación a la Consejería de Educación–, la directora del centro educativo ofreció los servicios de uno de los profesores, quien además es psicólogo, para hacerle ver la necesidad de quitarse el hiyab y las consecuencias de no hacerlo”.

21 de febrero

El asunto se quedó de momento ahí, pero, “tras la negativa de someterse a dichos servicios psicológicos, el día 21 de febrero de 2022, por primera vez y haciendo uso de su libertad religiosa y del derecho a la propia imagen, al tener calor [con la bufanda y el gorro] la niña decide quitarse el gorro y la bufanda y ponerse el hiyab”.

“Desde que entró –prosigue la queja de la asociación– al centro con el hiyab, la directora decidió enviarla a la biblioteca, donde permaneció durante toda la jornada lectiva aislada, excluida de sus compañeros y sin la posibilidad de avanzar en sus estudios”.

“Durante toda la estancia en la biblioteca –según el testimonio de la niña– no le han mandado tareas o actividades a realizar, sino que el único objetivo era que esta supiera lo que le espera si decide quedarse en el colegio con el hiyab puesto. Esto se vio reflejado, cuando tras una gran insistencia [por su parte], desde el centro educativo se decide llamar al padre, al objeto de seguir
culpándoles de la decisión tomada por su hija. En ningún momento [se] menciona la situación de aislamiento que sufre su hija, ni las represalias que se están tomando contra ella, enterándose del asunto cuando vuelven a casa”, se lee en el escrito enviado a la Junta.

La asociación añade: “A la finalización de la jornada lectiva del día 21 de febrero, se obliga a la alumna a salir por una puerta alternativa a la general, al objeto, según la percepción de la familia y la víctima, de que alumnado y sus familiares no vieran personas musulmanas con hiyab saliendo del centro”.

22 de febrero

El día 22 de febrero de 2022, durante una reunión con los padres de las niñas, el centro educativo les lanza “un ultimátum”, se afirma en la petición de intervención enviada a la Junta: “Si la alumna decide seguir llevando hiyab, tendrá la obligación de permanecer en la biblioteca durante todo el curso académico o, en su caso, deberá buscar otro centro educativo”.

“En cuanto a la atmósfera que percibe [la niña] de sus compañeros y compañeras de clase, es simplemente de incertidumbre y curiosidad”. Afirma “no percibir discriminación o rechazo por parte de sus compañeros”.

El día 23 de febrero de 2022, las dos hermanas ya habían perdido tres días completos de clases. Luego, la semana siguiente, la del 28F, fue no lectiva en Málaga (la semana blanca). Y a la vuelta de las clases, esta semana, la asociación hizo pública la queja, que ha terminado con el cambio de colegio de las niñas.

La madre de las niñas, Hanaa Zakaria, afirma a Público: “[Lo que ha pasado] no es aceptable. No pararé. Tengo derechos. Han maltratado a mis hijas. No está bien. Esto nos pone muy tristes. Llevamos sufriendo tres meses. Cuando una persona llega a ese colegio, deben decir: no lleves hiyab, pero aquí nadie avisa de eso. Yo llevo hiyab. Hiyab no se permite, vale, no tengo problema, pero la trataron muy mal. Esto afecta a mis hijas. Mi hija menor tiene una amiga que está muy triste y que le ha comprado un regalo. Eso nos ha hecho llorar. ¿Por qué sucede esto? No quiero tener problemas. Es muy importante el estado psicológico del alumno y el respeto del alumno. Mi hija mayor es muy buena, saca muy buenas notas, es muy educada, muy inteligente, su tutora dice que es estupenda. Y ahora está enfadada, ¿Cuál es el motivo? ¿Por qué la tratan de esta manera?”

Reglamento interno

La Asociación Marroquí para la Integración de Inmigrantes consideró que lo vivido en el colegio es un caso de “islamofobia” y así se lo expresaron a la Junta de Andalucía. Para la Asociación, “se le prohibió seguir asistiendo a clase por haber decidido de forma voluntaria llevar el hiyab” y con ello, se vulneró “su derecho a la educación”.

“Consideramos además que el trato del Centro Escolar hacia la menor, no solo es discriminatorio por prohibirle hacer uso de su libertad religiosa, derecho fundamental del ordenamiento jurídico español, sino además lesivo al interés legal de la misma y a su propia formación académica y personal, dado que la niña fue aislada en la biblioteca del centro escolar, sola, sin poder asistir a
clase, ni gozar de la compañía de sus compañeras”, expuso la asociación a la Junta.

Según la familia y la asociación, los argumentos que presentó el colegio “para prohibir la entrada” fueron tres: Por un lado, que “las normas de funcionamiento y organización del centro lo prohíben llevar la cabeza cubierta”. “Si permiten ponérselo a ella, otras alumnas van a querer hacer lo mismo y no estamos dispuestos a permitirlo”. “Es un tema de igualdad. Si alguien le gusta un grupo de música, o una gorra, tampoco lo permitimos. ¿Porqué deberíamos permitírtelo a ti?”

La Consejería de Educación, que ha indagado el caso a través de la Inspección, considera, al igual que el colegio, que el embrollo se ha producido por la estricta aplicación del código interno de la escuela y que nada tienen que ver con una discriminación por motivos religiosos o culturales.

En Andalucía son, según los datos que aporta Educación, 3.336 alumnos los que dan la asignatura de religión islámica en Andalucía, más de 800.000 dan religión católica. Puede haber más alumnos musulmanes que no den religión en los centros (según la Comisión Islámica, de hecho, la mayoría). “En la inspección educativa no hay constancia de ningún otro caso similar en esta legislatura y hasta donde han podido constatar tampoco en años anteriores”, aseguran fuentes de la Consejería de Educación a Público.

En España, el uso del pañuelo es un asunto que no está regulado por ley, aunque algunas Comunidades han elaborado instrucciones al respecto, como Valencia o Euskadi. El ministerio de Educación da autonomía a los centros para regularse. “No hay ninguna legislación autonómica en ninguna Comunidad de España sobre símbolos religiosos, el marco lo establece el Ministerio, que da autonomía a los centros y a los Consejos Escolares, siempre preservando la legislación vigente y los preceptos constitucionales”, aseguran en Educación.

“No hay diferencias –agregan las fuentes de Educación– entre centros públicos y concertados. Hay centros concertados donde se permite el uso se prendas que cubran la cabeza, no se aborda como símbolo religioso, sino como normativa sobre vestimenta”.

Así lo entiende también el equipo directivo del colegio, que, en un comunicado colgado en su página web, asegura haber aplicado el reglamento interno “que responde a la Autonomía organizativa reconocida a todos los centros por las leyes educativas”. La dirección asegura estar “profundamente comprometidos con la libertad religiosa” y añaden que “la cuestión planteada no guarda relación alguna con tales derechos y libertades”: “Reiteramos que estamos exclusivamente ante el cumplimiento o no del Reglamento de Organización y Funcionamiento” del colegio.

“El respeto a dicha normativa –añaden– incumbe a toda la comunidad educativa y la Dirección del centro debe velar por su cumplimiento en un ejercicio de coherencia, con el propósito de ofrecer a nuestros alumnos los cauces adecuados para su desarrollo integral como personas y ciudadanos responsables, conocedores de sus derechos y de sus obligaciones, responsables de las decisiones que hayan de adoptar en el ejercicio de su libertad”.

La dirección del centro asegura también que “en todo momento se ha mantenido un diálogo constante con alumnas y familia afectadas, que sólo se ha visto interferido por las actuaciones de personas y entidades que no forman parte de la comunidad educativa. Asimismo, se ha prestado la atención educativa necesaria para evitar cualquier menoscabo académico como consecuencia de la aplicación de la normativa interna del colegio”.

Cierra el equipo directivo de este modo: “Se ha mantenido asimismo, puntualmente informada a la Administración educativa a través de la Inspección de Educación, no habiendo mostrado ésta, tacha alguna respecto al modo de actuar del centro”. La administración, ciertamente, ha apoyado a la dirección.

Laicidad

La página web de la Fundación Pluralismo y Convivencia acoge un artículo de la catedrática de Derecho por la Universidad del País Vasco, Adoración Castro Jover, que se titula El uso del velo islámico en los centros docentes: ciudadanía y libertad religiosa

En él, Castro sostiene: “El uso del velo es signo que identifica la pertenencia de la adolescente a la comunidad musulmana, no interfiere en su formación como ciudadana y como tal recibirá la educación en la igualdad de derechos y oportunidades. Es por ella, por cada una de esas alumnas y por sus derechos por quien debe velar la escuela en este caso, para que disfrute de las mismas oportunidades educativas sin distinción por signos externos que no interfieren en la transmisión del conocimiento escolar”.

“La prohibición del velo islámico –añade Castro– transmite por el contrario el mensaje de que quienes pertenecen a ese colectivo no merecen respeto y se adjudica el estigma correspondiente. El uso del velo islámico es manifestación del derecho de libertad religiosa, en algunos casos puede ser un síntoma de discriminación, pero no es la causa. En estos casos, hay que intervenir en la causa y la forma de hacerlo es no poner barreras a la educación y profesionalización de las niñas y adolescentes, porque dotarlas de esos instrumentos les permitirá tomar decisiones en libertad, sin que la falta de formación las aboque a la dependencia de otros”.

Agrega Castro: “Es una práctica extendida en los últimos años que los centros docentes a través del Reglamento de Régimen Interno del centro [como en el caso de Málaga] prohíban llevar en el interior del edificio gorras o cualquier otra prenda que cubra la cabeza”. Su posición a este respecto es clara: “Los centros educativos no tienen competencia para limitar a través de los reglamentos el ejercicio de un derecho fundamental. Permitir el uso del velo islámico es una exigencia no sólo del derecho fundamental de libertad religiosa sino también de la laicidad, posición de los poderes públicos garante de la igualdad en el ejercicio de la libertad de conciencia, tal y como la entiende el ordenamiento jurídico español”.

Para la catedrática, un ejemplo “que muestra una correcta interpretación de las normas reguladoras del derecho fundamental de libertad religiosa lo proporciona la Comunidad Valenciana” en una resolución de 20 de julio de 2017 que se refiere al uso de vestimentas propias de la identidad religiosa del siguiente modo: “No se debe impedir el acceso en los centros a personas que vistan ropas características o propias por motivo de identidad religiosa y que no suponen ningún problema de identificación o atentan contra la dignidad de las personas”.

Para Juanjo Picó, presidente de Europa Laica, el uso del velo en la escuela es un asunto abierto a un “debate continuo”. “Existen diferentes posturas. Hay que tener en cuenta que depende de entornos diferentes, depende de cada entorno, no es lo mismo en unas determinadas regiones que en otras. Es un tema complejo”, afirma a Público.

“El sistema educativo debe ser laico –añade Picó–. La laicidad es un valor democrático. La administración educativa tiene que dar criterios comunes. Tiene que haber unos criterios y debería estar regulado para evitar discriminaciones que se puedan dar. Debe garantizarse el derecho a la educación y las administraciones deben procurar este derecho, con atención a los derechos humanos”.

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