Dos interesantes encuestas que dejan en evidencia a la Iglesia

La primera de ellas la del CIS que se ha hecho pública hace pocos días. Los datos son muy duros. Para hacer pensar. Los hechos son los hechos. Y, como diría un profesor mío: "No hay nada más brutal que un hecho".

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En 10 años cerca de 5.000.000 de españoles han dejado de considerarse católicos. Si en el año 2000 los que así se declaraban eran el 82,7%, en el año 2010 sólo son el 72,7%.

Es muy curioso comprobar que, de los que se definen como creyentes, nada menos que un 56% dicen que no van NUNCA a misa.

Y el número de los creyentes que dicen ir a misa todos los domingos y festivos ha pasado en estos diez años del 21% en el año 2000 al 13% en el 2010.

La segunda encuesta se ha realizado a nivel europeo por la empresa European Midset a finales de 2009 y han participado miles y miles de ciudadanos mayores de 14 años de 12 países de la UE, además de Suiza y Turquía.

Los resultados para nuestro país no pueden ser más negativos. Las profesiones que reciben mejor nota son: maestros (7,6), médicos (7,5), científicos (7,4), ecologistas (6,4), policías (6,2), militares (5,7), jueces (5,4), empresarios (5,2), periodistas y funcionarios (5), religiosos (4,3)

A nivel de instituciones: Universidad (7), ONGs (6), Ejército (5,9), Autoridades religiosas (4,2), Sindicatos (4,1), Partidos políticos (3,4)

Son datos para hacer pensar especialmente a los más directamente responsables de la marcha de la Iglesia: Papa, obispos, sacerdotes y religiosos.

Resulta muy llamativo constatar que nuestros obispos españoles suelen siempre achacar los problemas de la Iglesia a agentes “externos” a la misma Iglesia: el materialismo ambiental, el Gobierno socialista que quiere acabar con la religión, etc.

Nunca son capaces de hacer un serio análisis de lo que está pasando al interior de la propia Iglesia que mantiene unas estructuras anquilosadas y caducas, propias más bien de otras épocas medievales que de los tiempos que vivimos en pleno siglo XXI.

Como muy bien dice el teólogo Juan José Tamayo en su artículo Católicos, pero menos, publicado en El Correo el 2 de agosto, la Iglesia hace oídos sordos a los retos de la Sociedad actual y mantiene los esquemas inamovibles del pasado, en temas como la moralidad: no al preservativo, no a las relaciones prematrimoniales, no a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, no a la homosexualidad, etc.

No se cuestionan para nada el escándalo que supone ver siempre a la jerarquía uniendo sus fuerzas con la derecha política y eclesial de este país. Es significativo el ataque encarnizado que lanzan contra el Gobierno socialista por la ley del aborto, sin haber hecho absolutamente nada contra el Gobierno de Aznar durante cuyo mandato se realizaron 500.000 abortos en España. O las tomas de partido en momentos previos a elecciones autonómicas o generales, siempre a favor de los partidos de derecha.

A nivel eclesial es evidente el apoyo que prestan tan descarado a los movimientos eclesiales de signo conservador: Opus Dei, Kikos, Legionarios de Cristo (ahora en la picota por los escándalos de su fundador Maciel) y el aislacionismo y ataques a colectivos eclesiales de base, sacerdotes y teólogos, de talante más crítico con muchas de las posturas trasnochadas de nuestra jerarquía.

Pero quizá lo más negativo de todo, sea la mala imagen que suelen dar nuestros obispos cuando aparecen unidos a los poderosos y con signos de ostentación y de poder. El apoyo de los 40 empresarios más poderosos de nuestro país a la visita del Papa a España es uno de los muchos ejemplos que podrían ponerse. Cuando la imagen de ellos debiera ser siempre la cercanía con los más pobres y marginados de nuestra sociedad.

Por eso no pueden extrañar ni causarnos sorpresa los datos de estas dos encuestas que hemos comentado. Queda reflejado con hechos y datos lo que muchos creyentes venimos diciendo desde hace muchos años: que la Iglesia, si no quiere verse cada vez más marginada por la sociedad debe someterse a una seria autocrítica para tomar las profundas reformas que son inevitables y necesarias. Ojalá.

Juan Cejudo es miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

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En 10 años cerca de 5.000.000 de españoles han dejado de considerarse católicos. Si en el año 2000 los que así se declaraban eran el 82,7%, en el año 2010 sólo son el 72,7%.

Es muy curioso comprobar que, de los que se definen como creyentes, nada menos que un 56% dicen que no van NUNCA a misa.

Y el número de los creyentes que dicen ir a misa todos los domingos y festivos ha pasado en estos diez años del 21% en el año 2000 al 13% en el 2010.

La segunda encuesta se ha realizado a nivel europeo por la empresa European Midset a finales de 2009 y han participado miles y miles de ciudadanos mayores de 14 años de 12 países de la UE, además de Suiza y Turquía.

Los resultados para nuestro país no pueden ser más negativos. Las profesiones que reciben mejor nota son: maestros (7,6), médicos (7,5), científicos (7,4), ecologistas (6,4), policías (6,2), militares (5,7), jueces (5,4), empresarios (5,2), periodistas y funcionarios (5), religiosos (4,3)

A nivel de instituciones: Universidad (7), ONGs (6), Ejército (5,9), Autoridades religiosas (4,2), Sindicatos (4,1), Partidos políticos (3,4)

Son datos para hacer pensar especialmente a los más directamente responsables de la marcha de la Iglesia: Papa, obispos, sacerdotes y religiosos.

Resulta muy llamativo constatar que nuestros obispos españoles suelen siempre achacar los problemas de la Iglesia a agentes “externos” a la misma Iglesia: el materialismo ambiental, el Gobierno socialista que quiere acabar con la religión, etc.

Nunca son capaces de hacer un serio análisis de lo que está pasando al interior de la propia Iglesia que mantiene unas estructuras anquilosadas y caducas, propias más bien de otras épocas medievales que de los tiempos que vivimos en pleno siglo XXI.

Como muy bien dice el teólogo Juan José Tamayo en su artículo Católicos, pero menos, publicado en El Correo el 2 de agosto, la Iglesia hace oídos sordos a los retos de la Sociedad actual y mantiene los esquemas inamovibles del pasado, en temas como la moralidad: no al preservativo, no a las relaciones prematrimoniales, no a dar la comunión a los divorciados vueltos a casar, no a la homosexualidad, etc.

No se cuestionan para nada el escándalo que supone ver siempre a la jerarquía uniendo sus fuerzas con la derecha política y eclesial de este país. Es significativo el ataque encarnizado que lanzan contra el Gobierno socialista por la ley del aborto, sin haber hecho absolutamente nada contra el Gobierno de Aznar durante cuyo mandato se realizaron 500.000 abortos en España. O las tomas de partido en momentos previos a elecciones autonómicas o generales, siempre a favor de los partidos de derecha.

A nivel eclesial es evidente el apoyo que prestan tan descarado a los movimientos eclesiales de signo conservador: Opus Dei, Kikos, Legionarios de Cristo (ahora en la picota por los escándalos de su fundador Maciel) y el aislacionismo y ataques a colectivos eclesiales de base, sacerdotes y teólogos, de talante más crítico con muchas de las posturas trasnochadas de nuestra jerarquía.

Pero quizá lo más negativo de todo, sea la mala imagen que suelen dar nuestros obispos cuando aparecen unidos a los poderosos y con signos de ostentación y de poder. El apoyo de los 40 empresarios más poderosos de nuestro país a la visita del Papa a España es uno de los muchos ejemplos que podrían ponerse. Cuando la imagen de ellos debiera ser siempre la cercanía con los más pobres y marginados de nuestra sociedad.

Por eso no pueden extrañar ni causarnos sorpresa los datos de estas dos encuestas que hemos comentado. Queda reflejado con hechos y datos lo que muchos creyentes venimos diciendo desde hace muchos años: que la Iglesia, si no quiere verse cada vez más marginada por la sociedad debe someterse a una seria autocrítica para tomar las profundas reformas que son inevitables y necesarias. Ojalá.

Juan Cejudo es miembro de MOCEOP y de Comunidades Cristianas Populares

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