¿Dónde quedó el Estado laico?

Aún dentro de un país predominantemente católico (no tanto como a primera vista parece), a todos nos queda claro que la historia se ha pronunciado por un Estado laico, donde sea evidente la separación entre iglesias (católica y otras) y Estado. No ha sido una lucha fácil, pero luego de la Constitución de 1917 parecía un hecho formal y legal. A Dios lo que es de Dios y al César lo que le pertenece. Son ámbitos distintos. Sin embargo, luego del general Cárdenas, Ávila Camacho se declaró creyente. No había necesidad, basta con creer y no andar predicándolo ante la nación. El diálogo de un político, en todo caso, en un país como el nuestro, plural, es con su dios, y lo es privado. Un judío o un musulmán o un ateo no tienen por qué conocerlo.

   Luego las cosas se “normalizaron”, es decir, se hicieron cínicas. José López Portillo, que presumía ser agnóstico, invitó a un Papa a Los Pinos porque su madrecita así lo quería. Luego nos dijeron que era necesario reanudar las relaciones diplomáticas con el Vaticano y así fue. Es natural: el Vaticano es un Estado y como tal una entidad política, la comunicación es importante. El trato con los papas fue haciéndose común y se daba en la misma medida en que el culto externo (católico), antes prohibido, aumentaba de intensidad y en las escuelas los niños celebraban misas y rezaban en lugar de aprender geografía, matemáticas o español. No pasa un día sin que gobernadores, legisladores y políticos en general invoquen a Dios.

   Con la llegada del PAN, Dios ingresó formalmente a Los Pinos. Si antes se quedaba en la oscuridad, ahora su presencia se hizo luminosa. Allí estuvo  junto a Vicente Fox y Marta Sahagún como ahora lo está con Felipe Calderón, cuyo largo nombre completo indica procedencia de una muy religiosa familia, y, desde luego, su esposa.

   Sin embargo, Calderón y su gobierno han ido de fracaso en fracaso. Su nivel de popularidad ha bajado y ello lo ha llevado a aliarse no sólo con Dios sino con el Diablo, el PRD. Juntos tuvieron alguna fortuna, pero la protección celestial los abandonó. Ahora Calderón está metido en mil dificultades, desde la guerra contra el narcotráfico y la inseguridad hasta la censura y la ausencia de libertad de expresión. En pocas palabras, entre Fox y él han hecho de México, un Estado fallido sobre el cual penden serias acusaciones internacionales. Para qué hablar del malestar interno, de la crisis de valores, del desempleo, de la creciente pobreza, de los miles de asesinados, de la ausencia de derechos humanos… Una larga lista de errores. Su obsesión por hundir al PRI lo ha llevado a extremos insostenibles. Del viejo PAN poco o nada queda. Hoy es semejante al viejo PRI, un negocio que se deshace pero que se empeñan en mantener.

   Felipe Calderón, desesperado, no le bastó con rezarle a la Virgen de Guadalupe y en contra de las mejores opiniones, dejó el país por unos días y fue a Roma a presenciar el arranque del proyecto de canonización de Juan Pablo II. Una vez que oró por el alma del futuro santo, en entrevista con el nuevo papa, Benedicto XVI, Calderón le pidió que viniera a México, que nos echara una manita porque el país es ruinoso. Felipe recurrió a los ruegos para paliar sus fracasos políticos. Según la nota periodística: “Calderón Hinojosa estuvo acompañado por su esposa Margarita Zavala. Ambos iban vestidos de negro y saludaron con sobriedad al obispo de Roma dándole la mano. El papa Benedicto XVI y el presidente Calderón intercambiaron algunas palabras en inglés. ‘Santo Padre, gracias por su invitación, gracias a usted y a la Iglesia. Le traigo una invitación del pueblo mexicano’, dijo el presidente Felipe Calderón, según datos del propio Vaticano. Prosiguió: ‘Estamos sufriendo por la violencia. Ellos lo necesitan más que nunca, estamos sufriendo. Lo estaremos esperando’.”

Fuentes presidenciales precisaron que “su asistencia a ese evento plural y de alcance mundial respondió a la invitación oficial del Vaticano… La comitiva presidencial en el Vaticano también incluyó al jefe del Estado Mayor Presidencial, Jesús Javier Castillo, y la vocera Alejandra Sota. Así como los obispos de las diócesis de Valle de Chalco, Tehuacán y Morelia, Luis Artemio Flores Calzada, Rodrigo Aguilar Martínez y Alberto Suárez Inda, obispo de la diócesis de Morelia, amigo personal del mandatario mexicano. Además, en el avión presidencial viajaron Florenzo Rigoni, padre de la Casa del Migrante en Tapachula y los Albergues de Migrantes en Nuevo Laredo, Tijuana y Guatemala; la vicepresidenta de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas, Mónica Santamarina, y la madre Teresa de Jesús Martínez Orozco, directora del Colegio Nueva Galicia.” Qué tal. La pregunta es ¿quién pagó los gastos de la comitiva, la Presidencia con nuestro dinero o con el de la Iglesia católica?

   En México, el Estado laico es una falacia y Calderón espera que su pésima administración sea favorecida con un par de milagros: uno para vencer la inseguridad y recuperar credibilidad, el otro para derrotar al PRI con la ayuda de sus titubeantes socios perredistas.
 

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...