¡Doctora! el crucifijo es para su casa

La fallecida ministra de la Corte Suprema Carmen Argibay pedía junto a la actual ministra Elena Highton que saquen los crucifijos de la sala de audiencias. Eso en los Tribunales de la ciudad de Paraná se cumple, porque vivimos en un estado laico. Sin embargo, llamó mucho la atención ayer que la presidenta del Tribunal de Juicio que juzga al sacerdote de la Iglesia Católica, Justo José Ilarraz luciera un crucifijo colgado en su pecho. Muchos se sorprendieron al observar a la funcionaria pública oriunda de la cuidad de Gualeguaychú luciendo en un salón de juicios que pertenece al Estado un símbolo religioso.

Según los mejores diccionarios de la lengua española, laico significa «independiente de cualquier credo religioso o poder eclesiástico», o de «cualquier organización o confesión religiosa». Un Estado laico, entonces, libre de todas las religiones, tolera a todas como simples creencias respetables de los individuos, sin favorecer ni privilegiar a ninguna, en ningún sentido. Cada uno reza a quien quiere, pero en su casa.

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