Docentes de Religión culpan a Educación de poner trabas

Según admite la asociación de profesores y el colectivo Europa Laica en Asturias, que en muy pocos años podría desaparecer completamente y quedar circunscrita a las etapas de Infantil y Primaria.

La asignatura de Religión corre peligro de desaparecer en los institutos asturianos. Coinciden en esta predicción tanto sus defensores como sus más acérrimos detractores. Las cifras de este curso publicadas por la Delegación de Enseñanza y Pastoral Educativa del Arzobispado de Oviedo revelan una caída en picado del número de matrículas, lo que se traduce en una sangría en su número de estudiantes. En los institutos sólo atraen al 34% de los estudiantes de Secundaria y al 15% de los de Bachillerato. La media es el 29% y bajando. Esto supone, según admite la asociación de profesores y el colectivo Europa Laica en Asturias, que en muy pocos años podría desaparecer completamente y quedar circunscrita a las etapas de Infantil y Primaria.

Coinciden en el diagnóstico, pero no en las causas. La asociación de profesores de Religión y la asociación de padres de la concertada (Concapa) atribuyen la caída de la matrícula al creciente laicismo social y a las trabas que ponen tanto la Administración regional como las direcciones de los propios institutos. En cambio, Europa Laica apunta únicamente a la secularización y a los avances en la educación.

El portavoz de Europa Laica en Asturias, José Luis Iglesias, va incluso más allá y alude a otros factores. Iglesias indica que en aquellos territorios con un mayor desarrollo económico y social, hay menos matriculados en Religión. En cambio en los territorios más empobrecidos la matrícula es muy superior. Para demostrarlo traslada esta teoría al mapa autonómico español. La clase de Religión prácticamente ha desaparecido en los institutos de Cataluña y País Vasco, pero sigue teniendo mucho seguimiento en Andalucía.

Las posturas de ambas partes son irreconciliables, pero lo cierto es que los números no mienten. La asignatura pierde más de 4.000 alumnos en sólo seis años a pesar de que hay 6.000 niños más en la red educativa. En Infantil y Primaria, los colegios públicos tienen inscritos en Religión Católica al 73% de sus estudiantes, pero en los institutos no llega al 35%. Además, en zonas como Nalón o Gijón, el global ya cae por debajo del 50%.

José Manuel Martínez, de Concapa, afirma que la Administración “siempre está buscando circunstancias que disuadan a los alumnos de matricularse en Religión. Es una forma indirecta de presionar”. Martínez cree que son argucias o pretextos que tienen como finalidad eliminar la asignatura. Los ejemplos prácticos los pone Miguel Ángel González, portavoz de la plataforma Religión en la Escuela. Este docente cuenta la historia de padres que recibieron la llamada de otros padres pidiéndole que no matriculara a su hijo en Religión para que no hubiera ningún alumno o los centros en los que piden que la inscripción sea por escrito o los que ponen la clase por la tarde o las faltas que nadie contabiliza.

Existen también unas grandes diferencias territoriales en la matriculación. En Gijón y Nalón es muy baja pero en el suroccidente es mucho más elevada. ¿A qué se debe? Tanto Europa Laica como los docentes admiten que se debe, en gran medida, a la tradición histórica. Cae en todas las comarcas pero se mantiene más alta donde ya era más alta. Los profesores aluden también a causas económicas e ideológicas. Por ejemplo, en Oviedo hay más alumnos que en Gijón, por tradición y porque los colegios de Oviedo cuidan más la asignatura.

José Luis Iglesias cree que el Estado va por detrás de la sociedad y que será la propia evolución social la que obligue al Estado a sacar la enseñanza de Religión de los colegios.

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