Dios nos coja confesados

Andrea Tornieli es periodista vaticanista del periódico Il Giornale, propiedad de la familia del primer ministro italiano, Silvio Berlusconi. Tornieli ha sido entrevistada por la conocida periodista española, especialista en Papas, Paloma Gómez-Borrero, en la actualidad corresponsal en Roma de La Gaceta. Afirma Gómez-Borrero que “el milagro presentado para la beatificación de (…) Juan Pablo II ha superado ya la comisión médica, al igual que la de los teólogos y se encuentra en la última fase, es decir en la comisión de cardenales y obispos de la Congregación para las causas de los Santos.”

Subraya Tornieli que “mi fuente es fidedigna y es, además, la misma comisión que en 2009, por unanimidad declaró las Virtudes Heroicas del Siervo de Dios Juan Pablo II (…) El decreto para la beatificación puede presentarlo muy pronto el prefecto cardenal Amato al Papa para que lo ratifique y firme (…) La beatificación podría ser en abril, aniversario de la muerte de Juan Pablo II.”

Velocidad enorme
El Papa polaco murió, a los 84 años, el día 3 de abril de 2005. Unos seis años después de su defunción, Karol Wotjyla parece probable que sea beatificado. La velocidad enorme de este proceso confirma que la cúpula de la Iglesia católica prioriza la santificación de unos u otros según sus intereses. Hay santos de primera. Y santos de segunda o tercera, arrinconados en interminables salas de espera.

Asesinado en misa
El 24 de marzo de 1980, mientras oficiaba la misa y cuando estaba a punto de la consagración, monseñor Óscar Romero fue asesinado por los disparos de un francotirador –perteneciente a los escuadrones de la muerte-, al servicio del Gobierno dictatorial de El Salvador, horas más tarde de haber exhortado al Ejército a que suspendiera sus tácticas represivas. El arzobispo Romero murió víctima, en realidad, de los terratenientes y los militares porque en sus homilías no se olvidaba nunca de los pobres y de los más débiles. Eso provocaba la furia de los poderosos y una esperanza de consuelo para los miserables.

25 años antes
Fue asesinado Romero 25 años antes de que falleciera en el Vaticano el Papa Juan Pablo II. Los intentos de que el arzobispo mártir fuera beatificado no traspasaron los despachos de la burocracia católica. Juan Pablo II no era partidario de este tipo de sermones, precisamente los que evocan no pocas de las múltiples referencias a los pobres de Jesús de Nazaret. Pero Karol Wojtyla no tuvo escrúpulo alguno cuando dio la comunión en Santiago de Chile – ante miles de personas y numerosos medios de comunicación- al general golpista Augusto Pinochet y familia. Corría el mes de octubre de 1988. Ocho años más tarde del asesinato de Romero.

“Eso no lo dudo”
Entre los obstáculos puestos en el interior de la Iglesia a la beatificación del arzobispo salvadoreño, la ideología izquierdista del prelado –desde la óptica sobre todo de los derechos humanos y de los pobres- ha estado siempre presente como factor negativo. Wojtyla era un reaccionario doctrinal y un derechista político. Pero eso –ser de derechas- no mancilla a santo alguno. Cuando en 2007 Benedicto XVI dijo que “como persona, merece una beatificación, eso no lo dudo”, los inquisidores vaticanistas eliminaron la trascripción de las palabras del Pontífice, aun teniendo en cuenta que una cosa es ser santo “como persona” y otra como alta jerarquía de la Iglesia. Finalmente, parece que la causa de beatificación del arzobispo Romero está empezando a moverse, pero se ignora cuándo llegará ese reconocimiento a un arzobispo mártir.

Los mismos que mataron a Romero
Un año después de la comunión de Pinochet de manos de Juan Pablo II y nueve años después del atentado mortal del arzobispo Romero, fueron asesinados seis jesuitas y dos mujeres auxiliares por unos treinta militares de las Fuerzas Armadas de El Salvador en la Universidad Centroamericana. Monseñor Rosa, al enterarse del asesinato declaró: “Los han matado los mismos que mataron a monseñor Romero”. Mataron a Ignacio Ellacuría y a otros jesuitas españoles. Jon Sobrino, uno de los principales apóstoles de la Teología de la Liberación se salvó de morir de verdadero milagro.

Marcial Maciel
Pero ni este milagro ni cualquier otro, si se produjera, conseguiría que los jesuitas aniquilados y estas dos mujeres, madre e hija, sean beatificados. La Teología de la Liberación es maldita para los jerarcas de la Iglesia. Adular a tiranos sangrientos es otra cosa. Por cierto, ¿en el proceso de santidad para Juan Pablo II se ha investigado con rigor si Wojtyla protegió –como parece- al cura mejicano Marcial Maciel, pederasta y de vida contraria a su sacerdocio, fundador de Los legionarios de Cristo? En todo caso, todo esto poco importa a los jefes Vaticano. Dios nos coja confesados.

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