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Dinero público para el clero: ahora, también para protestantes

El gobierno de Rodríguez Zapatero y el presidente de la Conferencia Episcopal católica han ganado la partida. Mi enhoramala. El primero tranquilizará su conciencia política con una mísera cantidad para proclamar que en España no hay discriminación religiosa. El segundo se reirá en nuestras narices y dirá que si la Iglesia católica recibe dinero del Estado, las iglesias protestantes también.
 

"Las exorbitantes limosnas del Estado a la Iglesia católica"
La primera vez que escribí un artículo denunciando el dinero que el Estado español suele dar a la Iglesia católica fue en noviembre de 1962.

Lo publicó el periódico LA VERDAD, de Tánger, en Marruecos. El Concordato firmado en 1953 entre el gobierno del general Franco y el Vaticano comprometía a España a fuertes indemnizaciones,compensaciones y donaciones a la Iglesia.

El 2 de octubre de 1961, con motivo de un discurso pronunciado en la inauguración del Seminario Conciliar de Burgos, Franco destapó que "las cantidades invertidas por el Estado en edificios eclesiásticos desde el 1 de abril de 1939 a igual fecha de 1959, suman la cifra de pesetas: 3.106.718.251".

¡Más de tres mil millones de pesetas sólo para edificios de la Iglesia". Añádanse otros miles de millones para sostenimiento del clero, para colegios regentados por ellos y para otras partidas. En opinión de un autor de la época, "no hay ministerio adónde no lleguen sus raíces (las de la Iglesia católica), sus ramajes se extienden por todos los patios, corredores y tejados del edificio de la nación. Cobra del ministerio de Exteriores por las misiones extranjeras; cobra por el clero castrense; cobra para sostener el boato del romano pontífice; cobra por bibliotecas episcopales…".

Mantener relaciones con Dios a través de la Iglesia católica costaba entonces a los españoles más que aprender a leer.

Todo lo anterior, en una España de miseria, de hambre, de paro, de pobreza y de penuria, de emigración a las principales naciones de Europa en busca de trabajo, de abrigo y de comida.

El Concordato entre Franco y el papa duró 25 años, desde 1953 a 1978.
En enero de 1979 el gobierno entonces presidido por Adolfo Suárez estableció un nuevo régimen jurídico de relaciones España-Vaticano que resultó en la firma de cuatro Acuerdos . "Ha caído el telón del Concordato", dijo el ministro de Asuntos Exteriores que negoció los Acuerdos, Marcelino Oreja.

Para nada. No cayó telón alguno. Simplemente se sustituyó un Concordato por otro.

"Han desaparecido los privilegios", anunció el embajador del Vaticano en España, Luigi Dadaglio. ¿Qué privilegios desaparecieron? Aquel año de 1979 el Estado español regaló a la Iglesia 7.473 millones de pesetas.

Desde entonces hasta hace unos días he estado escribiendo sin pausa sobre las grandes cantidades de dinero que el gobierno de turno regalaba a la Iglesia (católica) año tras año.

Hasta hoy. Nunca más tocaré ese tema. Ya no puedo, porque los protestantes también se han enganchado a las limosnas del Gobierno. El gesto me ha desarmado.

El pasado 10 de octubre la Junta Rectora de la Fundación Pluralismo y Convivencia, dependiente del ministerio de Justicia, decidió regalar a comunidades protestantes 629.487 euros.

Piedad, Señor, piedad.

El gobierno de Rodríguez Zapatero y el presidente de la Conferencia Episcopal católica han ganado la partida. Mi enhoramala. El primero tranquilizará su conciencia política con una mísera cantidad para proclamar que en España no hay discriminación religiosa. El segundo se reirá en nuestras narices y dirá que si la Iglesia católica recibe dinero del Estado, las iglesias protestantes también.

Quiero curarme en salud. Nadie piense que este artículo es una pataleta de envidia. Juro que no, en absoluto. En un gesto de coherencia que le honra, el Secretario Ejecutivo de la FEREDE envió en su día una carta a todas las iglesias miembros proponiéndoles que presentaran proyectos. Nuestro grupo denominacional trabaja entre drogadictos, alcohólicos, gente pobre, inmigrantes, realiza obra social, acude en ayudas a víctimas de desastres naturales y algunas cosas más. Con todo, no presentamos ni un solo proyecto. El dinero que necesitamos, reunimos e invertimos procede en su totalidad de iglesias o de individuos miembros de las mismas. No estamos en la lista de las limosnas simplemente porque no las solicitamos.

Presiento algunas reacciones: "A Monroy hay que dejarlo –dirán- que escriba lo que quiera". Pues bien: si no hay argumentos mejores, que se me olvide. Aquí paz y después gloria. Pero yo nunca, nunca jamás volveré a escribir sobre las exorbitantes limosnas que la Iglesia católica recibe anualmente del Estado español. Tendría que escribir también de las que reciben algunas iglesias protestantes. Y el tema es plato de mal gusto.

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