Dinero en SICAV, pecado venial

El Arzobispado de Oviedo participó con 600.000 euros en la fundación de la sociedad de inversiones BI Gran Premiere, con un éxito cambiante debido a los vaivenes de la Bolsa

Desde que estalló la crisis, la Iglesia ha mostrado su rechazo a la especulación financiera y a la falta de ética en los negocios, pero eso no impide que esté participando en varias sociedades de inversión de capital variable, las famosas SICAV anatemizadas por la izquierda durante el último debate sobre la subida de impuestos. Está el caso de Umasges, donde la Iglesia tenía invertidos 6 millones de euros antes de su liquidación, o de Vayomer, participada por el Arzobispado de Astorga, con 6,9 millones de patrimonio. Y también el Arzobispado de Oviedo se ha servido de estos instrumentos. En 2000 contribuyó con 598.000 euros, un 17,96 por ciento del total, a la creación de la sociedad BI Gran Premiere, gestionada por el Banco Espírito Santo con sede en la calle Serrano de Madrid.

El patrimonio de esta SICAV ha variado a lo largo de los últimos nueve años. Comenzó con más de tres millones de euros, pero en sus dos primeros años sufrió pérdidas por importe de más de 400.000 euros. Para 2004, con la entrada de más socios (hasta 154 llegó a tener), ya había recuperado el patrimonio inicial, según figura en un informe de la entidad gestora del tercer trimestre de 2008. En ese momento, el patrimonio se había reducido a 1,8 millones. Según algunas fuentes, en la actualidad la sociedad tendría un capital de 1,3 millones.

A 30 de septiembre de 2008, el fondo de inversión (pues de eso se tratan, al fin y al cabo, las SICAV) poseía una cartera de lo más variada. Las letras del Tesoro y los pagarés del Banco Sabadell, BBVA y Caixa Galicia constituían una tercera parte de las inversiones. El resto del capital se invertía en acciones: desde «Iberdrolas» a activos de la inmobiliaria Colonial, sin olvidar Tele 5 y la farmacéutica Pfizer, fabricante de anticonceptivos entre otros medicamentos. La SICAV poseía participaciones de unas ochenta sociedades.

Las cifras de estas sociedades participadas por la Iglesia son ciertamente muy inferiores a las de las SICAV manejadas por algunos multimillonarios españoles, como el fundador de Zara, Amancio Ortega, con 485 millones en tres de estos fondos, o su ex mujer, Rosalía Mera, que tiene 455 millones en estos instrumentos. Hasta Pedro Almodóvar participa en una SICAV, Oyster, gestionada por Fortis, con un capital de 4,5 millones, y también el ex madridista Fernando Hierro, que tiene metidos en el fondo Ferrosor 2,75 millones. Como se ve, no sólo los multimillonarios, como Alicia Koplowitz, se benefician de estas sociedades.

Tributación

Las SICAV, creadas por el Gobierno de Felipe González para evitar la evasión de capitales y desarrolladas más tarde por el Gobierno de Aznar, permiten una tributación del 1 por ciento a Hacienda. En otros instrumentos, como los fondos de inversión, la tributación es aún menor, del 0 por ciento. Las ganancias individuales de las SICAV tributan como el resto de las rentas del capital, un 18 por ciento, y luego está el IRPF según la escala de ingresos.

Requisitos

La sociedad debe estar constituida por más de 100 accionistas y con un capital mínimo de 2,4 millones.

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