Dinero despreciado

¡Pobres, sí, pobres monjitas, tan injustamente linchadas! Es natural que una sociedad materialista no las comprenda y se escandalice o las tenga por tontas. Sin embargo, han dado un ejemplo increíble de desprendimiento de los bienes terrenos al menospreciar lo que ellas califican de ahorros de «toda una vida», hasta ponerlos en bolsas de basura. ¿Cabe gesto más significativo? Un millón y medio de euros; o sólo medio millón, como dicen ahora, demostrando de nuevo que no les interesa el dinero ni para contarlo; llegando al colmo de abandonarlo en un rincón de la despensa de su cocina, a pesar de varios intentos previos de robo. Ahora esas santas mujeres serán también mártires de una despiadada Hacienda, que buscará, céntimo a céntimo, el origen de esa despreciada -ya que no despreciable- cantidad de dinero, en billetes de 500 euros. Por ello propongo que en su día se les eleve a esas monjitas a los altares. Y que los fieles continúen con sus piadosas donaciones a esas benditas ánimas.

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