Dinamarca abre su primera mezquita para mujeres

Su fundadora intenta crear un espacio de debate y diálogo y cuestiona las estructuras patriarcales en la religión

Sherin Khankan es la inspiradora del proyecto y una de las dos imanes de la nueva mezquita «solo para mujeres» que abrió sus puertas a los rezos el pasado viernes en un apartamento del centro de Copenhague. Nacida en Dinamarca, Khankan es hija de un refugiado sirio y de una enfermera finlandesa y ha escrito diversos ensayos sobre el Islam y el papel de la mujer en la religión.

Fue la propia Khankan quien cantó el adhan, la llamada a la oración, mientras que Saliha Marie Fetteh, se encargó del sermón o khutbah con el tema «Las mujeres y el islam en el mundo moderno» ante el medio centenar de mujeres que asistieron al acto religioso. De momento, son las dos imanes de la mezquita Mariam aunque esperan encontrar más mujeres que ayuden en los rezos y la administración.

«Nunca me he sentido cómoda en las mezquitas. Las mezquitas grandes y nuevas son bonitas, pero siempre he tenido la impresión de ser una extraña», explicó Khankan al diario Politiken. «Están dominadas por hombres y son lugares patriarcales, donde un hombre está en el púlpito, un hombre dirige la oración, el hombre siempre es el centro y el que domina. Por eso hemos creado una mezquita para mujeres», añadió.

El proyecto tiene detractores entre miembros de la comunidad islámica, pero, según declaró su fundadora «existe una tradición en el Islam de permitir a las mujeres ser imanes» por lo que las críticas están basadas en la ignorancia. En China han existido mujeres imanes desde el siglo XIX y son muchas las mujeres que han dirigido rezos en diversas ocasiones.

Sin embargo, Mariam es la primera mezquita para mujeres en Escandinavia y una de las primeras del mundo, aunque en Estados Unidos abrió sus puertas el pasado año la Mezquita de las Mujeres de América, en Los Ángeles, y hay planes para inaugurar una mezquita femenina en Bradford (Reino Unido), solo que, en este caso, los rezos serán dirigidos por un varón.

La mezquita Marian ha celebrado ya cinco matrimonios que se rigen por unos principios establecidos en un contrato de seis páginas cuyo objetivo es que las mujeres tengan los mismos derechos que los hombres. Entre estas normas destacan la prohibición de la poligamia, el derecho de las mujeres a divorciarse, la anulación del matrimonio en caso de violencia física o psicológica y el derecho de las mujeres a la custodia de los hijos en igualdad de condiciones sobre los varones en caso de divorcio.

Para Kahnkan, que solo se coloca el velo para rezar, la mezquita es un«proyecto feminista» para ayudar a las mujeres musulmanas y una forma de combatir las estructuras patriarcales de la religión.

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