Detenido por amenazar con una granada a los «defensores de la cruz» de Kaczynski

La policía polaca detuvo hoy a un hombre de 60 años después de que amenazara con una granada de mano a los "defensores de la cruz", levantada por grupos de "boy scout" el pasado abril en recuerdo de las víctimas del accidente aéreo de Smolensk (Rusia), contrarios a su retirada.

Tras el arresto, los agentes comprobaron que la granada no tenía espoleta.

El "opositor a la cruz" podría pasar hasta diez años en prisión por una acción con la pretendía asustar a los grupos que desde hace días protegen la permanencia del símbolo religioso frente al palacio presidencial de Varsovia.

En las últimas semanas no ha sido extraño ver a varsovianos, sobre todo jóvenes, haciendo burlas y se mofándose de la cruz y de sus "defensores", con comportamientos en algunos casos tan groseros como mostrar sus partes íntimas a los ancianos que se mantienen junto al crucifijo.

Estos grupos de ultras católicos también han provocado enfrentamientos con la policía, oponiéndose a que se retire la cruz y lanzando constantes críticas contra el nuevo presidente y sucesor de Lech Kaczynski, el liberal Bronislaw Komorowski.

Precisamente ayer la policía detuvo a uno de estos partidarios de que la cruz se mantenga frente al palacio, un hombre de 71 años que arrojó un balde con excrementos a la placa en memoria de las víctimas de la tragedia aérea del pasado diez de abril, en la que perdieron la vida 96 personas, entre ellas el entonces presidente Kaczynski.

El anciano arrojó el contenido del balde para mostrar su rechazo a la tabla en memoria de los fallecidos, colocada días atrás por la actual presidencia polaca como gesto conciliador para los defensores de la controvertida cruz.

El gesto no fue bien recibido por los "defensores de la cruz", que demandan un monumento de más importancia y argumentan que hasta los perros enterrados en el cementerio de animales tienen placas más relevantes.

Desde su colocación el pasado 15 de abril la cruz se ha convertido en lugar de peregrinación para cientos de miles de ciudadanos, y todavía son muchos los polacos que depositan flores y velas por los fallecidos.

La cancillería presidencial intentó a comienzos de agosto su retirada, pero cientos de ciudadanos se enfrentaron a la policía e impidieron su reubicación en una iglesia cercana.

Días después, miles de polacos -en su mayoría jóvenes- se manifestaron frente al palacio para exigir su retirada, aunque entonces fueron los agentes quienes evitaron que la turba forzase el traslado del símbolo religioso.

La Iglesia Católica polaca ha reiterado en varias ocasiones su petición a que la cruz se ubique en un templo y se ponga fin así a un debate que consideran político y no religioso.

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