Detenido el obispo acusado de violar a una monja en India

La policía interroga al prelado y la jerarquía católica le releva de la diócesis de Jalandhar

Meses después de que estallara la división en la comunidad católica al sur de India a raíz de un nuevo caso de abusos sexuales, el obispo Franco Mullackal, acusado de violación por una monja, fue arrestado este jueves. La policía interroga al sospechoso mientras la Conferencia de Obispos Católicos de India (CBCI, por sus siglas en inglés) ha anunciado su relevo temporal como responsable de la diócesis de Jalandhar, en el Estado de Kerala, a petición del propio acusado.

 “Habiendo considerado todas las circunstancias, el Santo Padre acepta la petición de Franco Mullackal”, reza la carta enviada a la Conferencia de Obispos. La respuesta es atípica ya que el Vaticano no suele anunciar suspensiones temporales, sino dimisiones permanentes aceptadas por el Papa, pero esta decisión llega tras dos semanas de protestas y después de que grupos sociales enviasen una carta al nuncio en India y también a Francisco criticando la “espantosa” situación originada por la violación de la monja en el seno de la Iglesia de Kerala, donde hay un millón de fieles.

 En junio, una monja de la congregación de los Misioneros de Jesús interpuso una denuncia ante la policía de Kuravilangad, ciudad con tradición católica cercana a la capital del Estado, Cochin. En ella, la religiosa acusaba al obispo Franco Mullackal, de 53 años, de violarla repetidas veces entre 2014 y 2016. El obispo negó las acusaciones y dijo ser víctima de una campaña de acoso; todo ello dividió a la comunidad católica en un Estado con un 19% de la población cristiana.

 La congregación a la que pertenecen denunciante y denunciado dudó de la versión de la monja, acusándola de promiscuidad y revelando su identidad en medios de comunicación locales, lo que está penado por la ley india. Mientras, el presidente del Consejo Cristiano Unido, George Joseph, apoyó a la denunciante y criticó la inactividad de las autoridades. Hasta el jueves, la policía no había realizado arresto alguno pese a contar con 81 testigos y dos testimonios que contradecían la coartada del obispo, según informaba The Washington Post.

 La tardía acción policial ocasionó protestas y el apoyo público de otras cinco monjas de la congregación. Las manifestaciones se extendieron más allá de Kerala y, la semana pasada, miembros de grupos defensores de los derechos de la mujer con sede en Bombay enviaron una carta a las máximas instancias del clero. La misiva, firmada por miembros de la Campaña de Tolerancia Cero y Safecity, denunciaba a la congregación de los Misioneros de Jesús y su cruzada de “descrédito a la víctima debido a la mentalidad patriarcal opresiva”, criticando que un abogado local llamase públicamente prostituta a la monja. “En su carta papal del 20 de agosto de 2018, su santidad ha condenado incondicionalmente los abusos sexuales del clero y ha calificado de crimen cualquier intento de encubrimiento”, se lee en escrito dirigido al papa Francisco.

 “Enviamos la carta porque somos católicas, feministas y activistas de género. El silencio no era una opción. Debíamos mostrar solidaridad con la monja”, explica a EL PAÍS Elsa Marie D’Silva, directora de Safecity. Por su parte, Ruben Mascarenhas, coordinador de la Campaña de Tolerancia Cero, acusa al clero de Kerala de buscar el enfrentamiento religioso: “El obispo jugó la carta comunal [concepto usado en el sur de Asia para referirse a la diferenciación de identidades étnicas y religiosas para estimular la violencia entre las mismas] cuando se pidió su dimisión, lo que es muy peligroso”. El llamado ‘comunalismo’ en India origina continuos conflictos entre diferentes comunidades religiosas, principalmente hindúes y musulmanas.

 La comunidad cristiana de Kerala está conmocionada. El arresto del obispo católico se une a la acusación de violación a otros cuatro sacerdotes de la Iglesia ortodoxa de Siro-Malankara, del mismo Estado. Las denuncias por abusos sexuales se han multiplicado en India, considerado el país del mundo más peligroso para la mujer, pero es la primera vez que su Iglesia se ve salpicada por casos de violaciones. Esta crisis del clero coincide con los pasos dados por el Papa  para atajar los escándalos de abusos a menores en Estados Unidos y Alemania. El pontífice ha convocado a los presidentes episcopales de todo el mundo en febrero de 2019 en una decisión sin precedentes.

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