Destacan académicos, juristas y senadores importancia democrática del Estado laico

Académicos, juristas y senadores de diferentes fuerzas políticas debatieron ayer acerca del Estado laico mexicano y aseguraron que sin laicidad no hay democracia.

En el seminario denominado Estado laico y libertad de creencias, organizado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) en la Antigua Escuela Nacional de Jurisprudencia, los especialistas aseguraron que las libertades, entre ellas la religiosa, deben tener limitaciones porque sólo así, acotándolas, se pueden garantizar los derechos de los ciudadanos.

Nadie tiene libertad absoluta ni derechos absolutos en un país, todos nos sometemos a acotaciones de nuestros derechos, porque es la única manera de que todos tengamos libertades, sostuvo Roberto Blancarte, director del Centro de Estudios Sociológicos de El Colegio de México (Colmex).

Agregó que el Estado laico es la mejor garantía de la libertad religiosa y que la insistencia en esta noción del Episcopado Mexicano no tiene que ver con las libertades, sino con los privilegios.

Por su parte, el jurista Jorge Carpizo McGregor, ex rector e investigador emérito de la UNAM adscrito al Instituto de Investigaciones Jurídicas (IIJ), sostuvo que el embate de la Iglesia católica es el más grande que está sufriendo el Estado mexicano desde la guerra cristera, y que éste es uno de los problemas graves que vive hoy el país, el cual puede dividir a la sociedad mexicana.

Aseguró que el debate sobre laicismo, el cual debería estar superado, no es jurídico sino político y gira en torno a tres grandes problemas: el intento de la Iglesia católica de supeditar el orden jurídico mexicano a las leyes divinas; la ambigüedad del concepto de libertad religiosa, y las acciones de la Iglesia para tratar de recuperar el fuero eclesiástico.

La ley mexicana no los obliga a denunciar, y los delitos que cometen los sacerdotes, no son delitos, sino pecados, se absuelven entre ellos y ahí queda todo. Eso se llama fuero eclesiástico, aseveró Carpizo.

El senador del PRD Pablo Gómez añadió que el clero católico nunca admitió los principios de la democracia y nunca hubo un pacto entre la Iglesia y el Estado en este tema.

El Estado laico y las fuerzas democráticas del país tenemos que plantear un pacto en el cual el clero acepte los principios de la democracia y los derechos de las minorías. La ley humana no puede estar por encima de la ley divina, dijo.

Por su parte, el senador Pedro Joaquín Coldwell, del PRI, respaldó la iniciativa de reforma al artículo 40 de la Constitución que propone fijar de manera explícita el carácter laico del Estado mexicano.

Sostuvo que esta reforma, es reafirmativa, no refundacional, y viene a reafirmar la laicidad de un valor que los mexicanos del siglo XXI debemos reasumir.

Alejandro Zapata Perogordo, del PAN, dijo que no es necesario reformar ese artículo, porque el carácter laico del Estado mexicano está superado. Y agregó: no estoy de acuerdo en que los ministros de la Iglesia católica no opinen, porque eso es intolerancia. No pueden meterse en actividades políticas, pero es intolerante que no puedan opinar. Parece que queremos reafirmar un laicismo radical e intolerante en un país moderno.

Arnaldo Córdova, del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, rechazó la injerencia de la Iglesia en los temas relacionados con el desarrollo del Estado, así como la intención de ese sector de entrometerse en el sistema educativo del país, porque por eso están luchando y eso representaría una vuelta al pasado.

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