Despedido por no aceptar el crucifijo

Un juez italiano se había negado a celebrar audiencias ante la efigie de Cristo

Luigi Tosti, el juez de la localidad italiana de Camerino que se negó a celebrar audiencias en la sala de su tribunal por colgar de la misma un crucifijo ha sido suspendido de su colegio. Esa es la durísima sanción que le ha impuesto la sección disciplinaria del Consejo Superior de la Magistratura, que ayer por la mañana examinó su caso.

"Se ha escrito una página negra para la laicidad del Estado italiano", se lamentaba el magistrado.

Tosti ha sido suspendido como juez por negarse a celebrar juicios entre mayo de 2005 y enero de 2006. El magistrado justificó su decisión de no llevar a cabo audiencias ni vistas porque el aula de su tribunal estaba presidida por un crucifijo, un símbolo religioso al que se opone. Y aseguró que mientras el crucifijo siguiera allí continuaría con su comportamiento. Una decisión que le ha valido la más drástrica sanción por parte del Consejo Superior de la Magistratura, que entiende que Tosti no ha cumplido con su deber como magistrado al negarse a llevar a cabo su actividad judicial.

"Tengo curiosidad por ver qué escribirá el Consejo Superior de la Magistratura en el procedimiento por el que me suspenden del colegio judicial. Sobre todo porque el Tribunal Supremo me ha dado la razón", señalaba ayer el juez sancionado.

Efectivamente, y después de que Tosti hubiera sido condenado en primer grado por negarse a celebrar audiencias, el másximo tribunal italiano le absolvió. El Supremo consideró que el magistrado no había cometido ningún delito por haberse negado a celebrar audiencias dado que no había ocasionado perjuicios a nadie al haber sido sutituido por otro juez. "Aunque, en la justificación de la sentencia el Supremo aseguró que la presencia del crucifijo es incompatible con la laicidad y los principios de igualdad y de libertad religiosa", sostiene el magistrado.

Por su parte, el vicepresidente del Consejo Superior de la Magistratura recalca que el crucifijo no ha tenido nada que ver. "El CSM no es el Tribunal Constitucional, ni el de Estrasburgo; no tenía que pronunciarse, y en efecto, no lo ha hecho sobre si es legítimo o no que haya crucifijos en las aulas judiciales. Tosti ha sido juzgado por haaberse negado a celebrar audiencias hasta que en todos los tribunales de Italia no fueran retirados los crucifijos".

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