Desear a los hijos

Así que ¿quiere esto decir que si, con el tiempo, tenemos un Ministro budista o mahometano o de cualquier otra religión ¿tendrán las mujeres españolas que someterse a los dictados de esas otras religiones?

Una de las creencias de la Iglesia católica es que Dios pone un alma a su imagen y semejanza en el feto, en el momento en que éste surge. Aunque , quizá, no saben todos los católicos que, según me dijo hace algún tiempo mi amigo Enrique Miret Magdalena, gran experto en historia de la Iglesia Católica, hay un texto de Santo Tomás en el que éste asegura que Dios tarda más (creo que unas tres semanas) en poner el alma al feto, cuando se trata de una niña.

 Es decir, que si se supiera el sexo inmediatamente, en el caso de ser una niña, los católicos tendrían tres semanas para abortar. Como parece que saber esto es difícil, no es de extrañar, pues, que prohíba a sus fieles el hacerlo. Pero ¿con qué derecho extiende esa prohibición a los que no tienen tales creencias? Es evidente que la ley del aborto que defiende Ruiz Gallardón está inspirada en esas creencias católicas. Así que ¿quiere esto decir que si, con el tiempo, tenemos un Ministro budista o mahometano o de cualquier otra religión ¿tendrán las mujeres españolas que someterse a los dictados de esas otras religiones?

Por otra parte ( y no quiero dar ideas al señor Ruiz Gallardón) andan un poco ilógicos los católicos porque, con esas creencias, no parece que se podría abortar tampoco en el caso de violación. ¿O es que Dios no pone alma al feto que ha surgido por violación?

Como profesional del desarrollo infantil, creo que la cuestión está en que la madre desee o no al hijo . Y hoy tenemos suficientes investigaciones como para asegurar que un hijo no deseado no debe nacer. Un hijo no deseado va a arrastrar una secuelas psicológicas muy negativas, que le marcarán para siempre y que le convertirán para siempre en una persona muy desgraciada. Desde luego, no tendrá” vida”, término del que abusan los anti-abortistas. Algunos pueden pensar que la adopción es un recurso. Pues tampoco. La adopción no está exenta de sufrimientos y, a veces, de sufrimientos que no terminan nunca. Cualquier profesional que conozca el campo, por encima de las idealizaciones, sabe de sus enormes problemas.

Por favor, dejen que las mujeres tengan sólo hijos deseados y que no traigan a este mundo más personas desgraciadas y conflictivas.

Mercedes Valcarce Avello es doctora en Psicología. Ex -Profesora Titular en la Facultad de Psicología de la Universidad Complutense

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