Denuncian presiones de la Iglesia Católica contra la unión civil en Santa Fe

El presidente de Vox Asociación Civil, Guillermo Lovagnini, aseguró que “hay senadores que han sido presionados por la jerarquía eclesiástica y algunas instituciones de la Iglesia Católica de la ciudad de Santa Fe” para que el proyecto no sea tratado en la Cámara Alta.

Además, explicó que la ley de Unión Estable de Parejas “no es una ley específica para gays, lesbianas o trans” y que “es una ley que va a llenar un vacío social de parejas que están conviviendo, más allá de su orientación sexual”.

Guillermo Lovagnini pidió que los senadores denla provincia de Santa Fe comiencen a debatir el proyecto de Ley de Unión Estable de Parejas, que tiene media sanción de la Cámara de Diputados (votado por unanimidad) y que aún no fue tratado por los integrantes de la Cámara Alta.

Durante una conferencia de prensa (brindada el miércoles junto a organizaciones sindicales), Lovagnini aseguró por Radio LT10 que “el pedido a los senadores es que traten la ley. Empecemos todos juntos a debatirla, a charlar. Nunca nos han convocado, no hemos tenido acercamiento, excepto con el senador (Hugo) Terre (departamento 9 de Julio) y ayer me llamó la secretaria de senador (Ricardo) Spinozzi (departamento General López)”.

“Es importante saber que no es una ley específica para gays, lesbianas o trans. Es una ley para todo el mundo, es una ley que va a llenar un vacío social de parejas que están conviviendo, más allá de su orientación sexual, que necesitan algún tipo de cobertura y que no quieren casarse. Creo que el Estado provincial puede ser un instrumento para que no esté desprotegida” explicó el presidente de Vox.

Por otra parte, Lovagnini pidió “quietarle decibeles de exageración, de conceptos religiosos sobre esta ley, porque no tiene nada que ver. Es una ley que trata de subsanar la desprotección del 10% de la población santafesina, a cerca de 200.000 gays, lesbianas y trans que no tienen ningún tipo de reconocimiento, Queremos ser ciudadanos como todo el mundo”.

En tanto, el referente social denunció que “hay senadores que han sido presionados por la jerarquía eclesiástica y algunas instituciones de la Iglesia Católica de la ciudad de Santa Fe. Me perece exagerado porque en lo religioso no viola el sacramento del matrimonio. Todo lo contrario, es una ley inspirada en el afecto, en el amor y que va a llenar mucha justicia social”.

Por último, Guillermo Lovagnini aseveró que “permanentemente nuestro colectivo recibe agresiones y es injusto. Hay desamor en esto. Hay que llamar a la reflexión y pensar en positivo. Queremos ser ciudadanos plenos, caminar por la calle orgullosamente y no esconderse como una rata”.

Arzobispo confundido

De cara al posible tratamiento de la Ley de Unión Estable de Parejas en el Senado santafesino, el arzobispo de Rosario emitió un comunicado con un alto contenido de confusión en cuanto a conceptos sobre unión civil y matrimonio, además de una notablemente postura intolerante respecto de que el Estado provincial legalice la situación de las parejas homosexuales ya que, según afirmó
“equiparar estas uniones al matrimonio, unión estable del varón y la mujer es minimizar su valor, así como el de la familia” en tanto que también consideró que “la ley no puede prescindir de la moral” y que “la verdadera ley” debe conducir a un “verdadero bien”.

A continuación el texto difundido por la Iglesia Católica con sede en Rosario:

En relación al proyecto de Ley de Unión estable de parejas, el Arzobispo de Rosario Monseñor Dr. José Luis Mollaghan instó nuevamente como pastor de la Arquidiócesis de Rosario, a reflexionar sobre el bien común, y en particular sobre la invalorable riqueza del matrimonio y la familia, a la hora en que se debate en la Provincia un Proyecto de unión estable de parejas; y pidió en una carta principalmente al Secretariado arquidiocesano de la Familia, a la Universidad Católica Argentina en Rosario, y a la Pastoral Social a continuar reflexionando en la responsabilidad que, principalmente como laicos, les corresponde en esta hora.

Es necesario subrayar la necesidad de clarificar los conceptos, ya que la confusión impide visualizar lo que significan en realidad estas diferentes uniones estables, en el presente y en su proyección futura.
No se ve cómo se puede aceptar en el derecho sin más, cualquier autodeterminación para su reconocimiento, sin un fundamento ético y cultural que lo justifique.

Es necesario precisar que estas relaciones estables, en cuanto expresan vínculos que se quieran asemejar al matrimonio, naturalmente no lo son ni lo pueden ser. Podemos decir que “el matrimonio es el fundamento de la comunidad más amplia de la familia, ya que la institución misma del matrimonio y el amor conyugal están ordenados a la procreación y educación de la prole, en la que encuentran su coronación” (Gaudium et Spes, Nº 50).

Equiparar estas uniones estables a la riqueza del matrimonio, que es la unión estable del varón y la mujer, con su valoración ética y su integración en la cultura, aún antes de una concepción religiosa o sagrada de éste, es minimizar su valor, así como el de la familia; e inclusive desnivelar la condición de los hijos en el seno matrimonial y familiar.

Por otra parte, una legislación en tal sentido no puede prescindir de la relación profunda a la moral, ya que el bien debe ser un componente de toda ley. En este sentido la verdadera ley, no es suficiente que exprese la voluntad del legislador o de una mayoría, sino que es necesario que tenga una dimensión axiológica, y conduzca a un verdadero bien.

En los momentos que atraviesa nuestra sociedad, un tratamiento provocado y acelerado de este tema, motiva un gran desconcierto en una parte de ésta, que sólo advierte una vez más cómo se debilita su propia consistencia; y destacó que conviene aclarar que un proyecto de esta naturaleza no hace necesariamente a la sociedad más inclusiva.

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