Demandan el veto público de la sexóloga Heba Kotb, un fenómeno televisivo en Egipto

La acusan de ‘vulnerar las normas sociales y morales’ que rigen su conservadora sociedad.  Kotb solo recibe a casados. ‘Las relaciones previas al casamiento arruinan el sexo’, dice. Defiende que el Corán permite el sexo oral pero nunca el anal y condiciona la masturbación. Para la doctora encausada, la homosexualidad ‘es una enfermedad que se puede curar’

La doctora egipcia Heba Kotb suele recetar más y mejor sexo en nombre de Alá. Desde hace una década es habitual verla en la pequeña pantalla despachando consejos para parejas con problemas entre las sábanas. Su consultorio, sin embargo, se enfrenta ahora a una demanda judicial que la acusa de «vulnerar las normas sociales y morales» que rigen la conservadora sociedad egipcia.

Un abogado ha presentado ante el fiscal general del país árabe una solicitud para que vete las apariciones televisivas de Kotb e impida así «que pueda hablar con detalle de cuestiones que deberían permanecer lejos de la mirada del público, conforme a las órdenes de Dios». Así lo argumenta el letrado Samir Sabri en el pliego publicado por la prensa local. Según el demandante, que aporta un pormenorizado listado de sus apariciones públicas, la popular sexóloga debe ser juzgada por «violar la decencia pública e instigar la indecencia y la inmoralidad».

Contactada por EL MUNDO, Kotb ha declinado responder a una demanda que también reclama el fin de su espacio televisivo ‘La clínica del amor’, que actualmente emite una televisión por satélite y donde aborda los problemas matrimoniales de los telespectadores. La controvertida doctora, licenciada en Medicina por la Universidad de El Cairo, concedió en 2012 una amplia entrevista a este diario, donde expuso su particular tesis sobre la sexualidad.

La polémica doctrina de Kotb

«El Corán es el único libro sagrado que habla de sexualidad», relató a EL MUNDO la especialista, que en 2005 protagonizó un auténtico terremoto televisivo al abrir consultorio en la programación de madrugada. «El profeta aconseja el sexo frecuente y el juego previo de besos, caricias y mimos y advierte del derecho de la mujer a disfrutar del acto tanto como el hombre», explicó en un clínica abarrotada por pacientes ansiosos por sus consejos.

Su consulta, sin embargo, tiene las líneas rojas que marca la religión: «Solo recibo a casados. Las relaciones previas al casamiento arruinan el sexo». «Hay maridos preocupados por la impotencia o la eyaculación precoz y esposas primerizas que acuden porque les duele la penetración», detalló Kotb. A su juicio, incluso en el matrimonio hay actos prohibidos en la alcoba.

Así, mientras el sexo oral es considerado ‘halal’ (permitido), el creador no admite el anal bajo ningún concepto y condiciona la masturbación. Durante el matrimonio, el acto solo puede ser cosa de dos. En el caso de las mujeres, el goce individual solo está al alcance de las «divorciadas y viudas»: «Las que han estado casadas saben bien la necesidad del sexo y tienen derecho a la masturbación».

A los sufridos jóvenes que aún no han logrado reunir la dote y tienen «un apetito muy elevado», la doctora les recomienda desfogarse «haciendo deporte» y tocarse solo en contadas ocasiones. «Hay que pedir paciencia y espera. Yo siempre sugiero que se casen pronto», señaló en declaraciones a este diario. Una abstinencia justificada porque en la noche nupcial los amantes sellan un complicado frenesí eterno. «En un capítulo del Corán se ordena al hombre que no concluya nunca el coito hasta confirmar que su mujer está satisfecha. Se deben tener relaciones sexuales con frecuencia sin esperar a que lo pida la mujer«, agregó.

Con la obligación de mantener tal trajín amoroso, no resultan extraños el mercado de ungüentos milagrosos que habita los bazares ni el maná de baratos sucedáneos del Viagra que pueblan las boticas locales. «Es que los egipcios quieren ser faraones en todo, también en la cama«, dijo Kotb.

Su erudición bajo las sábanas de los desposados se convierte en fundamentalismo cuando se trata la homosexualidad: «Es una enfermedad que se puede curar. Yo aconsejo a mis pacientes que, para sanar, dejen de excitarse por teléfono y en salas de chat o con películas pornográficas». Doctorada en Estados Unidos con la tesis ‘La sexualidad en el islam’, la sexóloga afronta ahora su prueba más difícil en mitad de una nueva ola de preocupación por la moral pública.

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...