Demanda civil para que la Casa Cuna dé datos de bebés adoptados

Los afectados hacen un llamamiento para que las madres salgan a la luz

Un grupo de 21 personas nacidas en los años sesenta y setenta en la Casa Cuna Santa Isabel de Valencia interpuso ayer una demanda civil para que sea un juez el que les dé lo que Sor Aurora Gallego, directora hasta hace unas semanas de la institución, les niega desde hace décadas: datos de sus madres. “Queremos que reconozca nuestro derecho a conocer nuestros orígenes”, explica el abogado y afectado Enrique Vila.

La Casa Cuna de Barcelona, a través también de una demanda de Vila, ya entregó los datos biológicos de las madres. Y eso ha animado a demandar también en Valencia. “A mis padres adoptivos solo les dijeron que mi madre podía ser una chica muy joven y del norte de España”, narra Vila, nacido el 18 de mayo 1965. Y cuenta su proceso: “Hay una adopción con apariencia de legalidad, pero con la legislación de entonces no hay ningún control del origen del niño, solo era un certificado firmado por la monja que decía que yo había sido abandonado”.

Vila empezó la búsqueda de su madre en 1988 y desde entonces se ha topado con Sor Aurora. “Primero no me los quería dar, pero luego ha puesto todo tipo de excusas: que las madres no daban los nombres, que es mentira, que tuvo los datos pero los destruyó, hasta que no los quiere dar…, ya no sabe qué decir”. EL PAÍS intentó ayer sin éxito recabar la opinión de la dirección de Casa Cuna.

Otros afectados coinciden. “Al principio decía que los datos los tenía, pero que, por un voto de sigilo, parecido a un voto de confesión, que ellas no tienen, se comprometió con nuestros abuelos, porque nuestras madres eran menores, a no entregar esos datos”, dice Ana Isabel Azagra.

“Presentamos la demanda porque no vemos otra solución”, asegura María José Izquierdo, nacida el 5 de enero de 1972, que también busca sus orígenes y lleva 10 años pidiendo los datos: “En mi partida de nacimiento lo único real es mi nombre y, espero, que la fecha de nacimiento”.

A Salvador Montagut (19 de mayo de 1964) le contaron de niño que su madre era del País Vasco. También empezó su búsqueda hace 20 años: “Sor Aurora solo me decía que rezara y que estuviera agradecido por haber nacido”. Sus padres pagaron 60.000 pesetas. “Tengo tres hijos y no es tan fácil desprenderse de un hijo, y me extraña esta situación”, añade, “si no robo, creo que hubo coacción, eran muy jóvenes”.

Por último, cuatro de los afectados congregados en la Ciudad de la Justicia lanzan un mensaje a las madres: “Hacemos un llamamiento a las mamás, que sean valientes, que salgan, que den la cara, no queremos juzgar a nadie, estamos aquí para apoyarlas”, asegura Azagra, “lo único que queremos es conocerlas, saber en quién reflejarnos, dar ese abrazo pendiente… las queremos, no tenemos nada en contra de ellas”.

Cuatro de los demandantes por la falta de información de la Casa Cuna (a la izquierda), junto a afectados por el robo de bebés. / CARLES FRANCESC

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