Del cardenal Segura, a las arengas del cardenal Antonio Cañizares

Carta al director enviada al diario El País

Hace unos días se cumplió el 75 aniversario de la proclamación legal y legítima de la II República española. El entonces primado de España, cardenal Segura (con sede en Toledo) se ocupó, desde el mismo momento de la proclamación de la República de hacer ostentación de un malévolo integrismo en contra de la legalidad vigente y del estado de derecho, lanzando proclamas en contra del legítimo gobierno. 75 años después el recientemente nombrado cardenal Antonio Cañizares, también primado de España, desde su sede (también) en Toledo, flanqueado en su toma de posesión por una ostentosa e importante representación política del Estado de derecho, viene lanzando arengas y consignas, que la Fiscalía del Estado debería de investigar por si fueran constitutivas de delito. No sólo se pronuncia, falseando la realidad, en contra de ciertas leyes, desde la sinrazón del más rancio fundamentalismo, en referencia a temas educativos, de las relacione afectivo-sexuales, de los matrimonios civiles entre personas de mismo sexo, de los avances en materia genética, etc. sino que, además, llama a una presunta guerra santa en contra de lo que él (errónea y torpemente) denomina régimen laicista, acusando al laicismo de ser culpable de la quiebra de los principios morales de nuestra sociedad y de intentar erradicar la raíces cristianas. Para ello exige al sacerdocio y a los católicos militantes con el sacrificio de sus personas, para erradicar el laicismo. ¿Qué quiere decir con ello? ¿Qué tipo de sacrificio?. Junto a estos necios planteamientos, exige al Estado más financiación. Allá el clero católico con sus teorías, con su separación de la sociedad real, con sus dogmas, con la pérdida de credibilidad entre los más jóvenes y con sus presuntas falsedades. Pero sería tolerante y positivo, para todos, que dejara de arengar y de falsear la realidad y, sobre todo, que deje de incomodar a quienes, tranquilamente, deseamos una excelente convivencia de todo de tipo de pensamiento y creencias.

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