Del académico de la Historia Antonio Cañizares y otras lindezas

Creo que nos estamos quejando en exceso sobre el engendro resultante de una inversión de más de seis millones de euros y diez años de trabajo. Me refiero a los cincuenta tomos que integran el Diccionario Biográfico Español y que ha estado dirigido por la Real Academia de la Historia.

Hay un refrán castellano que asegura que es preferible lo malo conocido antes que lo bueno por conocer y existe, asimismo, una expresión coloquial extraída de una conversación entre Don Quijote y su escudero cuando aquél intentaba buscar el palacio de Dulcinea en El Toboso y “dio con un bulto que hacía la sombra y una gran torre, y luego conoció que el tal edificio no era alcázar, sino la iglesia principal del pueblo. Y dijo: Con la iglesia hemos dado, Sancho”.

A esta frase del ingenioso caballero se le ha cambiado el “dado” por el “topado” y, donde Don Quijote sólo pretendía indicar que lo que tenían delante de sus narices era la Iglesia del pueblo, los lectores, que también poseen su particular ingenio, han interpretado que lo que quiso decir era que no es conveniente que la Iglesia se inmiscuya en aquellos asuntos que no son de su incumbencia.

Pensará el lector de estas lineas que a cuento de qué vienen estas disquisiciones sobre un refrán y una particular expresión coloquial sobre la Iglesia y, sobre todo, qué relación guardan con el citado Diccionario, pero su perplejidad quedará definitivamente disipada cuando le diga -si es que no lo sabía- que el Emmo. Rvdmo. Antonio Cañizares Llovera, actual Cardenal Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos es, además de todo eso que debe ser muy importante, académico numerario de la Real Academia de la Historia, sí, sí, no se pellizquen y presten atención a sus méritos: en la propia Web de la Academia se destaca su colaboración en la redacción del Catecismo de la Iglesia Católica en la versión en lengua española desde 1989 a1993 y en Wikipedia se menciona una única publicación relacionada con la historia cuyo título es “Santo Tomás de Villanueva, testigo de la predicación española del siglo XVI”.

¿Qué les parece, ahora, lo de “con la Iglesia hemos topado” así como aquello de “más vale malo conocido que bueno por conocer”. ¿Se figuran que habría escrito monseñor Cañizares, en su calidad de numerario de la Academia de la Historia, sobre la Cruzada capitaneada por el Caudillo contra las hordas republicanas ateo-marxistas o sobre la figura personal del dictador al que sus compañeros de la Conferencia Episcopal de entonces paseaban bajo palio y al que tenían presente en las oraciones de todas y cada una de las misas que se celebraban y que todavía resuenan en los oídos de los que las escuchábamos: “por nuestro caudillo Francisco, te pedimos, Señor”? Todo un esperpento, pero es lo que tenemos hoy en aquellas Instituciones endogámicas que se han perpetuado en nuestro país al margen de la democracia, de sus valores y de sus principios.

Para otra ocasión quedará por comentar porqué el hispanista Stanley G. Payne, que ha realizado afirmaciones como la de que “Franco no fue el culpable de la guerra civil” fuese el designado para hacer la referencia biográfica de Dolores Ibarruri, Pasionaria, o que Luis Suárez se responsabilizase de la de Francisco Franco cuando es patrono de la Fundación que lleva su nombre y presidente de la Hermandad del Valle de los Caídos o, por último, que sea designado Manuel J. González para realizar la de José María Aznar cuando este académico fue Secretario de Estado de Universidades en el primero de sus gobiernos, posteriormente, presidente de la Cámara de Cuentas de la Comunidad de Madrid con Esperanza Aguirre y que se despacha, día sí y día también, con declaraciones como la de que la política de Zapatero es el “franquismo con sonrisas”.

Sólo me resta preguntarme a mí mismo, no sin cierto acojone, ¿Qué dirán y harán cuando estén ya cómodamente instalados en la Moncloa, campando por sus respetos en toda la geografía de nuestro país? Dirán aquello de cautivo y desarmado … el PP ha alcanzado sus últimos objetivos políticos. Porque para mayor inri lo conseguirán en las urnas y porque las izquierdas están muy descontentas y desilusionadas.

¡Que me vayan haciendo un hueco en la Puerta del Sol! A ver si logro que se vote una propuesta de pregunta -con dedicatoria- en la asamblea que corresponda ¿Qué hacemos cuando huyendo de un ogro metemos la cabeza en la cueva del más sanguinario de todos?

Gerardo Rivas Rico es Licenciado en Ciencias Económicas

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