Declaración Pública: Conmemoración de la Jura de la Constitución, 1830 – 2020 en Uruguay

Boceto para la Jura de la Constitución de 1830, de Juan Manuel Blanes.

POR LA CONSOLIDACIÓN DE LA DEMOCRACIA REPUBLICANA Y LAICA

A la Ciudadanía:

El 18 de julio es un día de singular valor simbólico para los uruguayos. Se conmemora la Jura de la Constitución, que en magistral síntesis conceptual expresada por José Artigas en la Oración Inaugural del Congreso de abril de 1813, representa “las seguridades del contrato”. Es decir, el acuerdo y encuentro social que ofrece las garantías jurídicas a quienes habitan de forma permanente o transitoria nuestro territorio, estableciendo los límites a las arbitrariedades y posibles desbordes de poder. El discurso de referencia pronunciado por Artigas, nos advierte  al respecto: “Es muy veleidosa la probidad de los hombres, solo el freno de la Constitución puede afirmarla.”

La celebración de este 190 aniversario nos encuentra en una particular situación. La Asociación Uruguaya de Libre Pensadores (AULP) realiza en conmemoración de este acontecimiento su ya tradicional “Banquete Republicano”, siendo para nosotros un espacio de reafirmación de los principios de nuestra organización, a la vez que la posibilidad de confraternizar entre quienes compartimos ideales y el compromiso con la defensa de las instituciones republicanas y laicas. En la actual coyuntura de emergencia sanitaria relacionada con el COVID 19 y ante la imposibilidad de realizar este encuentro en el que compartimos el alimento, la AULP desea expresarse a través de la siguiente declaración.

La actual emergencia sanitaria de carácter global y sus consecuencias económicas, sociales, culturales y políticas, representan un desafío para la humanidad. En este marco, estamos siendo testigos de expresiones altruistas de humanismo, solidaridad y compromiso ciudadano, pero también, de la contracara: del egoísmo, falta de empatía, el poder de los grupos económicas, las tentaciones demagógicas y autoritarias de corte populista de algunos representantes políticos, y el oportunismo –también demagógico- del dogmatismo político y religioso de diverso origen, no alejado asimismo, de intereses lucrativos.

Denunciamos con firmeza la especulación financiera y comercial de los grandes grupos económicos en diferentes rubros, aprovechando la especial coyuntura y la desatención y el silencio de los medios masivos de comunicación, que quizás como en ninguna otra época de la humanidad han potenciado su capacidad de manipulación de la opinión pública. En este marco, las demandas de los sectores más vulnerables de la sociedad, quedan más postergadas de lo que estaban.

Asimismo, desde los sectores dogmáticos se aprovecha la oportunidad de desatención para –desde su perspectiva exclusivista y excluyente- atacar y atropellar a los principios y a la institucionalidad republicana y laica.

Ejemplo de ello, aunque antes de declararse la emergencia sanitaria, son las ceremonias religiosas organizadas expresamente para la instalación de las nuevas autoridades de los poderes Legislativo y Ejecutivo. En efecto, la primer ceremonia religiosa se realizó por parte de la iglesia católica el 17 de febrero en un supuesto homenaje a los parlamentarios que habían asumido sus bancas apenas dos días antes. En la misma, asisten numerosos legisladores de varios partidos políticos, varios futuros ministros que asumirían el 1º de marzo, así como los futuros Secretario y Pro Secretario del Presidente electo y el entonces embajador ante España y actual ministro de Relaciones Exteriores Francisco Bustillo.

La segunda ceremonia, que se denominó inter-religiosa, si bien se realizó en la catedral de Montevideo perteneciente a la Iglesia Católica y fue presidida por el cardenal Daniel Sturla, también participaron representantes de otros credos –también socios en el reclamo de transferencias y recursos estatales-, replicando la estrategia del llamado diálogo interreligioso implementada desde los tiempos del mandato papal de Juan Pablo II. Esta ceremonia se realizó el 2 de marzo, apenas al día siguiente de la investidura de las nuevas autoridades del Poder Ejecutivo, constituyendo en esencia, el primer acto de gobierno de relevancia. En la oportunidad, la AULP junto a la Asociación Civil 20 de Setiembre, emitió una Declaración Pública denunciando la flagrante violación a la laicidad del Estado protagonizada por el Presidente de la República Luis Lacalle Pou, que estuvo acompañado por el Secretario y Pro Secretario de Presidencia de la República y varios de los ministros de Estado. Para reafirmar el carácter oficial que revistió la ceremonia religiosa, la página web oficial de Presidencia de la República publicó una crónica del hecho, acompañada de numerosas fotos del mismo.

En este mismo marco de vulneración y atropello a la laicidad del Estado y a la institucionalidad republicana, el 12 de abril se realizó una procesión católica en la ciudad de Florida (capital del departamento) con la utilización de toda la infraestructura estatal y en pleno desarrollo de la pandemia. En la misma, la estatua de San Cono fue trasladada por las calles de la ciudad en una camioneta oficial de la Intendencia de Florida que llevaba sendos parlantes y por los cuales se transmitían mensajes y música religiosa. El vehículo fue acompañado por personal policial en motos que abría el paso, y corroborando el carácter oficial del acontecimiento, la página de Facebook de la Intendencia de Florida transmitió “en vivo” el desarrollo del amplio recorrido por las calles de la ciudad. La publicación aún se encuentra en la página de la mencionada Intendencia.

Todo este proceso de vulneración de la laicidad del Estado, comenzado desde hace varios lustros en el Uruguay, desconociendo toda la normativa jurídica y en particular el art. 5º de la Constitución que expresamente señala que “el Estado no sostiene religión alguna”, y fuera denunciado en todas las oportunidades por la AULP, la Asociación Civil 20 de Setiembre, la Asociación Civil Trazos, entre otras organizaciones, se ha ido multiplicando, al punto de cuestionar el propio orden jurídico y la convivencia pacífica.

Ante la actual situación, la Asociación Uruguaya de Libre Pensadores (AULP), integrante de la Asociación Internacional del Libre Pensamiento (AILP)

DECLARA:

  1. Reafirmar el compromiso en la defensa de las instituciones democrático-republicanas y laicas, garantía de la libre manifestación de todas las convicciones en igualdad de condiciones y sin privilegios de ninguna naturaleza.
  2. Reafirmar asimismo, el compromiso de solidaridad y de trabajar en mecanismos que promuevan políticas de integración social, alejadas de soluciones facilistas y demagógicas, pero que atiendan particularmente a los sectores más vulnerables de la sociedad. La emancipación humana debe ser integral: una persona no puede ejercer cabalmente el libre pensamiento,  si antes no pudo alimentar su estómago ni dormir bajo un techo.
  3. Rechazar las estrategias especulativas de los grupos económicos, así como las actividades de lobby de los intereses corporativos de diverso origen, pues todas ellas son contrarias a la búsqueda del “bien común” y de la convivencia armoniosa de la sociedad.
  4. La necesidad de fortalecer a la educación pública y a sus pilares fundamentales de laicidad, gratuidad y obligatoriedad, pues ellos son garantía de la construcción de ciudadanía. Inspirados en estos principios, reafirmamos asimismo, la necesidad de una educación pública de calidad, que promueva el autoexamen, el libre albedrío y el uso de la razón. Rechazamos, en consecuencia, todo tipo de transferencia de recursos financieros públicos a educación privada, sea a través de mecanismos directos como indirectos.
  5. Convocar a la ciudadanía al compromiso activo y al combate de ideas en la defensa de todos estos principios, pues de su participación depende la fortaleza de los mismos.

Asociación Uruguaya de Libre Pensadores  (AULP), Asociación Internacional del Libre Pensamiento (AILP)

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