Declaración final V Jornadas Ténicas «Proyecto Educativo Ciudad». Laicidad, Educación y Ciudadanía

Entendemos la laicidad como principio fundamental de la democracia, que garantiza la libertad de conciencia de las personas, la autonomía de juicio y su igualdad en derechos con independencia de sus creencias.

V JORNADAS TÉCNICAS  PROYECTO EDUCATIVO DE CIUDAD

DECLARACIÓN FINAL  LAICIDAD, EDUCACIÓN Y CIUDADANÍA

La comunidad educativa comprometida con el Proyecto Educativo de Ciudad (PEC) de Barcelona, reunida en las V Jornadas Técnicas, celebradas del 27 al 28 de octubre de 2004, ha puesto a debate el tema “Laicidad, educación y ciudadanía” con el fin de compartir reflexiones, preguntas e incertidumbres. De este encuentro surge la presente declaración, que quiere explicitar lo que compartimos y supone un referente común para las instituciones y entidades que trabajan en el Plan de Acción del PEC.

Entendemos la laicidad como principio fundamental de la democracia, que garantiza la libertad de conciencia de las personas, la autonomía de juicio y su igualdad en derechos con independencia de sus creencias.

La sociedad laica que queremos:

  1. Fomenta la convivencia y el respeto entre creyentes de diferentes confesiones y no creyentes, y establece su marco legal en relación con los valores compartidos por la ciudadanía.

  2. Reconoce el pluralismo y las distintas dimensiones de la identidad personal (el género, la edad, la religión, la cultura, el origen, la clase social, la orientación sexual, las discapacidades, etc.), garantizando la igualdad de libertades y de derechos de toda la ciudadanía. En la sociedad laica, los límites de la libertad religiosa se sitúan en el marco de los derechos de la persona y del respeto hacia los valores democráticos de nuestra sociedad.

  3. Entiende a los ciudadanos y ciudadanas como iguales en libertad, pasando de la idea de ciudadanía simple a la de ciudadanía compleja, y contemplando elementos de complejidad de las identidades colectivas e individuales, como son la heterogeneidad de los grupos, las diferentes distancias entre los discursos y las prácticas sociales, los distintos grados de ortodoxia de las creencias y la compatibilidad de creencias diversas.

  4. Se compromete activamente en la educación de niños y niñas y de jóvenes en todos los ámbitos, promoviendo el civismo y la educación en valores democráticos como base de la convivencia y de la ciudadanía. La laicidad de la ciudad educadora ha de basarse en el respeto y en la libertad, promoviendo y facilitando a la ciudadanía la libre expresión de todas las dimensiones de su identidad y rechazando cualquier forma de coerción individual o colectiva que limite la libertad en el campo de las creencias.

  5. Dentro de los límites señalados en el punto 2, reconoce el derecho de las familias y de las confesiones a transmitir sus creencias a niños y niñas y a jóvenes, y respeta la escuela financiada con fondos públicos como un espacio común donde se enseñan y se aprenden la ciencia y la cultura, y se educa para la pluralidad y la convivencia.

 Las entidades comprometidas con el Proyecto Educativo de Barcelona manifiestan la voluntad de educar en la convivencia y en la libertad de creencias, el compromiso común en la educación en valores compartidos, el cultivo del pensamiento crítico, el conocimiento de las culturas y de los derechos humanos.

Así mismo, nos manifestamos a favor de:

  1. Garantizar la igualdad de acceso de niños y niñas y de jóvenes, independientemente de pensamientos o creencias religiosas de las familias, a todos los centros financiados con fondos públicos, independientemente de su ideario.

  2. Velar por la igualdad de acceso, obligaciones y condiciones laborales de todos los profesores y profesoras de los centros educativos financiados con fondos públicos.

  3. Promover el compromiso activo de las administraciones educativas contra cualquier forma de discriminación en función del género, la edad, la religión, el origen, la clase social, la orientación sexual, las discapacidades, etc., de niños y niñas y de jóvenes. Ampliar este compromiso a todas las administraciones para facilitar los instrumentos que favorezcan puentes de diálogo frente a la diversidad cultural y religiosa.

  4. Incentivar acciones positivas para promover la igualdad de oportunidades y el éxito escolar como formas de prevención de actitudes integristas de cualquier signo.

  5. Incluir el conocimiento de las tradiciones culturales y religiosas dentro de las áreas correspondientes, sin generar ninguna específica.

  6. Promover, tanto en las escuelas, entidades o instituciones como en la vida ciudadana, celebraciones y rituales de paso (acogida de nuevos ciudadanos, celebración del graduado escolar, nuevos votantes, etc.) de carácter civil.

  7. Garantizar que la formación de niños y niñas y de jóvenes en alguna tradición religiosa, si se tercia, se haga fuera del horario lectivo, de manera claramente diferenciada y sin coincidir con ninguna materia. El posible uso de los centros educativos financiados con fondos públicos para esta labor ha de respetar la normativa vigente y tratar todas las religiones en igualdad de derechos.

Para hacer posible las demandas anteriores, nos manifestamos a favor de repensar los acuerdos y las formas de relación entre el Estado y las iglesias y las confesiones, y en concreto el actual Concordato entre el Estado español y el Estado del Vaticano.

                                                      Barcelona, 28 de octubre de 2004

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