Decisión contra los derechos reproductivos

No ha demorado mucho Donald Trump en arremeter contra las políticas que facilitaban la transferencia de fondos del gobierno norteamericano, vía ONG´s de ese país, a ONG´s en el extranjero para promover o asesorar políticas de aborto. Los fondos corresponden a USAID, una agencia estadounidense para el desarrollo.

El decreto “finalizará el uso de dólares de los contribuyentes para financiar abortos en el extranjero”, explicó el nuevo portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer. “El presidente ha sido muy claro de que es un presidente pro-vida, y la restauración de esa política refleja ese valor”.

Planned Parenthood, la organización que ofrece atención médica a mujeres sin recursos en EE.UU. criticó la restauración de la directiva. “Causará cierres de clínicas alrededor del mundo, resultando en más embarazos no intencionados y aborto inseguros”, escribió la organización en Twitter. Esta organización también tiene amenazados sus recursos provenientes del gobierno.

La firma de esa orden ejecutiva – puso de relieve ElPaís.com – tiene lugar tras la masiva manifestación contra Trump el sábado en Washington, en que la defensa del derecho al aborto fue uno de los asuntos centrales. La orden ejecutiva se aprobó también al día siguiente del 44º aniversario de la sentencia del Tribunal Supremo que legalizó el aborto en EE UU.

Es una decisión que desde 1985, con Ronald Reagan en la Casa Blanca, adoptan todos los nuevos presidentes republicanos en sus primeros días en el cargo

Trump en el pasado se pronunció a favor del derecho al aborto, pero desde que recibió en su campaña el apoyo de los votantes religiosos del Partido Republicano, cambió su posición, e incluso les prometió designar como juez del Supremo a un jurista que quiera ilegalizar el aborto, y se mostró partidario de castigar a las mujeres que abortaran, aunque luego relativizó esa opinión.

En declaraciones recogidas por Actuall.com, el presidente del Population Research Institute, Steve Mosher, explica que esta medida obliga a que “las organizaciones no gubernamentales que reciben fondos federales deben certificar que no llevarán a cabo, promoverán o harán presión para la legalización del aborto en otras naciones”. Mosher calcula que, de esta manera, lo que llama la principal “multinacional” del aborto, “Planned Parenthood, verá mermada su capacidad económica en aproximadamente un 40%”.

Además, Mosher está esperanzado en que ésta sea sólo una de muchas decisiones en este sentido, debido a la mayoría republicana en las Cámaras.

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