Debate sobre «Nacionalismo y Laicidad»

ELECCIONES CATALANAS: ERC, nacionalismo y laicismo

Intervención de Joan-Francesc Pont

Amigos,
Con relación a la pregunta sobre la posición de ERC sobre laicidad, conviene señalar que el discurso de Carod Rovira se corresponde con la filosofía política del republicanismo, es decir, la construcción de una sociedad de ciudadanos libres e iguales, sin distinciones comunitaristas por razón de raza, lengua o religión. ERC propone la construcción de una
república laica en Catalunya. Hace dos meses la revista del partido se interrogaba sobre la religión en la Escuela y publicó cinco opiniones, entre ellas la mía, como presidente de la Fundación Ferrer. Sólo una de ellas apostaba por el mantenimiento de la religión en la Escuela.
El viernes por la noche me presentaron a Carod en una fiesta de cumpleaños. Le dije que compartía su republicanismo político, aunque yo no fuera ni independentista ni nacionalista. Me dijo que él defendía los valores republicanos como un elemento central de su política. La prensa ha comentado que los seguidores de Carod, a menudo, no le entienden cuando habla de una república de iguales y cuando defiende la laicidad, porque prima en ellos la idea de independencia. Desgraciadamente, creo que tiene razón la prensa, pero es innegable, por otro lado, que Carod ha recuperado el espíritu laicista primigenio de la ERC de los años treinta. Este es un elemento que le distancia fuertemente de CiU. Saludos cordiales,

Joan-Francesc Pont


Comentario de Miguel Fernández
Mi comentario:
No se cuál era el «espíritu laicista primigenio de la ERC de los años treinta», época en la que estaba bastante menos afinado la relación del laicismo con los aspectos étnicos y culturales.
Tu enfoque responde, correctamente según algunos postulados del laicismo, a la separación de Iglesia y Estado y la consecución de la Escuela Laica.
Las palabras son libres y de múltiples significados; pero para mí, considerar laicista a un partido cuyos Estatutos plantean como objetivo la: RECONSTRUCCIÓN NACIONAL de los territorios que forman una comunidad de cultura, como comunidad política nacional, y que eso sea un Estado, o parte de otro, Democrático (pluralista) de Derecho (igualdad ciudadana); por mucho que luego se revista con lenguaje democrático de izquierdas y lo adorne de todas sus características de igualdad y de libertad, radicalmente es etnicista y privilegiador de una «cultura» que se siente patrimonializadora de ese territorio al que quiere caracterizar, que condiciona la pluralidad, prevaleciendo a aquella particular en la que se fundamenta (generalmente imaginaría e indefinida; por tanto manejada por «profetas y «clérigos» políticos) sobre otras identidades y conciencias individuales y que dice que va a proteger el derecho de todos los ciudadanos a ser «nacionalmente» catalanes.

Capítol segon. DE LA RECONSTRUCCIÓ NACIONAL 1 1
Article 30. De la reconstrucció de la comunitat nacional catalana
Els territoris històrics que formen una comunitat de cultura amb Catalunya poden es devenir, si aquesta es la voluntat dels seus habitants, una comunitat política nacional, que ha de tenir el reconeixement jurídic i polític que les institucions legislatives de cadascun d’aquests territoris decideixin.

Si se quiere decir que va a ser el Estado de todos los catalanes, que se va a ocupar de su Libertad, de su Igualdad, de su Bienestar y de promover la Cohesión interna y la Solidaridad intercomunitaria, ESO SE DICE DE OTRA FORMA; más o menos: «Todos LOS CIUDADANOS DE CATALUÑA estarán protegidos por el Estado en la libre expresión de su identidad personal, sin que prime ninguna colectiva particular…» (más o menos así, mejor dicho)

Bajo la capa del laicismo reducionista al ámbito de las religiones se encuentran cómodos algunos nacionalistas etnicistas que, a mi forma de entender atentan contra la Libertad de las Conciencia. ¿O es que la Conciencia es, únicamente, las creencias y convicciones relativas a la trascendencia y no la forma de entender el mundo, el hombre y la sociedad; y los valores consecuentes a la misma?
El Espacio Publico debe ser, no sólo aconfesional, sino también acultural. Los únicos Principios y Valores que debe, no sólo defender, sino también promocionar el Estado (cualquiera de sus estamentos y representantes) son los de Igualdad en el máximo posible de libertades individuales -en nuestro ámbito, especialmente, los de Expresión de Conciencia- y los conducentes a una cohesión social, y a la solidaridad con todos los miembros de la propia comunidad cívica y con otras en las que se integra y con las que se relaciona.

Saludos    Miguel


Respuesta de Joan-Francesc Pont

Como se deduce del texto de mi correo, no soy miembro de ERC, ni su portavoz, sino sólo un ciudadano interesado por la política que responde una pregunta sobre el laicismo y ERC para sus compañeros de lista laicista.

De todas maneras, me gustaría señalar que el nacionalismo de ERC, tal y como es expresado por Carod Rovira, y tal y como se formuló por personajes históricos como Lluís Companys y Josep Tarradellas [no puede decirse lo mismo de otros exponentes de ERC], no es, en absoluto etnicista. La idea de nación que sostiene no se basa en la etnia, la raza, la lengua o la religión -como buena parte del nacionalismo vasco o como el pujolismo que define la nación por el lenguaje, en la línea de Fichte-, sino en la autodeterminación individual y colectiva de los ciudadanos y en la identificación entre nación y república. En este sentido, Carod no contradice ninguna de las ideas descritas por Jordi Serrano y Vicenç Molina en su ponencia del II Encuentro por la Laicidad en España.

El nacionalismo de ERC -que no defiendo como tal nacionalismo, sino que trato de explicar- es más independentista que nacionalista, persigue más la creación de una república laica que la exaltación de una nación o de un pueblo y, por tanto, no ve como la mayoría de nacionalismos la constante amenaza del enemigo, sino que aspira a la realización de un pacto susceptible de adoptar una pluralidad de formas. La república catalana, para ellos, reitero, puede de forma natural federarse o confederarse con otras repúblicas y no repugna el federalismo. Por este motivo, la ERC de los años treinta sostuvo la República española y por este motivo resultaría natural que las negociaciones en curso culminaran con un pacto entre republicanos y socialistas e ICV y no con una coalición nacionalista entre CiU y ERC.

El nacionalismo de ERC, concluyo, es en buena medida más mazziniano que otra cosa, más del liberalismo político progresista del Siglo XIX que del totalitarismo fascistoide del XX, y, por tanto es radicalmente distinto del nacionalismo fundamentalista y autoritario que hemos sufrido y sufrimos de la derecha clerical, ya se disfrace ésta con la bandera española, la catalana o la vasca. El nacionalismo de ERC tiene también algunos tics propios de una cierta estupidez nacionalista, pero, en mi opinión, resultan secundarios -sin dejar de ser censurables- ante su filosofía política netamente democrática, republicana y laica.

Todo esto es difícil de explicar y, probablemente, difícil de entender, pero describe las razones que en Cataluña permiten a los federalistas como yo dialogar más fácilmente con ERC que con CiU; y que convierten en natural el apoyo prestado por la Fundación Ferrer durante las elecciones al «voto progresista» -ERC, PSC, ICV-.

Saludos laicos,  Joan-Francesc Pont


La España Plural, vista desde el Laicismo.

Cuando oigo a los políticos, generalmente nacionalistas y a algunos de nuestra despistada
izquierda oficial, hablar de los derechos de la España plural, les entiendo -¿quien no?- que hablan de la pluralidad de las gentes que habitan en diferentes territorios. O sea, de las regiones, territorios, autonomías diferentes; diferentes en culturas, algunas en lenguas, en tradiciones; y, desde luego, uniformemente diferentes.
¿Hemos logrado deshacer la España uniformemente UNA del franquismo para pasar a ser diecinueve uniformidades?

Mi pensamiento, su parte de izquierdas, me dice que lo que es diferente y el sujeto de derechos fundamentales es el individuo. España es plural en sus ciudadanos; que deben poder vivir su identidad personal, cultural, sea individual o participada con un colectivo, en cualquier lugar en el que residan, sin privilegios ni menoscabos, por esta razón. Un Estado Democrático (pluralista) de Derecho (igualdad de los ciudadanos) y laico es aconfesional y a cultural; protege la Libertad de Conciencias y de Expresión de cada individuo, de cada ciudadano; y para ello ningún pensamiento, religión, cultura… particular puede ser  característica propia suya; ya que desde su poder se impone a todos. Bien al contrario, el Estado (también lo es un Gobierno Autonómico) debe proteger esa Libre Expresión, Identidad, Cultura y Conciencia de cada ciudadano sin ninguna imposición de un grupo particular de pensamiento, cultural, religioso… Lo nuestro, lo de siempre, lo de aquí… no es razón de fundamento político, ni puede serlo de imposición, desde el Estado, aunque sea de la mayoría, a todos los ciudadanos. Razón de Estado son la Libertad y la
Igualdad de los ciudadanos plurales en sus diferencia individuales.
Entonces ¿eso supone la desaparición de lo tradicional, lo nuestro…..?, absolutamente no. Si,
en cada sitio, cada ciudadano puede vivir libremente como quiera; y la mayoría puede vivir en su cultura, lengua, creencia… la vida local estará coloreada por esa característica;  pero nunca puede imponerla en el Espacio Publico, de todos, ni producir discriminaciones positivas hacia los suyos que, automáticamente, son negativas a todos los demás diferentes.
Ni se exige que dejemos de ser tribales en identidades colectiva de cualquier orden del necesario entorno; pero sí que -mejor mantener una sana relatividad de individuación- no las impongamos a los demás que tienen igual y legítimo derecho de ciudadanía.
Estas no son normas de un pensamiento alternativo particular; es la deontología más favorable para la convivencia con el máximo de libertades, de cada uno, en igualdad de todos.
Reclamo el derecho individual a la diferencia, sin diferencia de derechos.

Y, llegado aquí, ¿tiene algún sentido que un partido expresa y finalistamente nacionalista esté en el
gobierno? Porque, me pueden decir que es un partido que va a ocuparse especialmente de esa autonomía (como si los demás no lo fueran a hacer y perder automáticamente a sus votantes); cuando la realidad es que su finalidad es la de caracterizar según los patrones culturales autóctonos (que ellos interpretan) la vida política y cultural de todos los ciudadanos de ese territorio; o, al menos, dar prevalencia a «los suyos».
Y, comparando y ampliando esa idea, lo mismo vale para una «democracia cristiana». ¿Qué va a hacer desde el poder? ¿imponer un Estado de principios dogmáticos y de moral cristiana? Porque para defender los derechos de los cristianos (que no debería ser necesario en un
Estado Democrático aconfesional) basta un individuo o una Asociación particular de los suyos, ante un tribunal.

Ni cristianismo, ni ateismo, ni vasquismo, ni catalanismo, ni españolismo, ni otros… -ismos,
pueden ser características del Estado, en ningún nivel ni institución del mismo; y sí, deben serlo la libre vivencia y expresión, en privado y en público, de los ciudadanos.

Miguel Fernández

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