De nuevo desembarcan con la cruz

Existe, entre muchos de nosotros, la convicción moral que tanto los obispos como el cardenal poseen unas piernas de ensueño, de muslos morenos, torneadas pantorrillas y tobillo delicado

Cuando las autoridades municipales de Bilbo llevan años presumiendo por la recuperación de la ría que forman el Nervión y el Ibaizabal, que donde hace años estallaban inquietantes burbujas producidas por misteriosas putrefacciones hasta patos se ven, hete aquí que de nuevo, el pasado viernes sin ir más lejos, aparecen zurullos con forma de cruz y hasta de la virgen santísima. Los llevaban extrañas gentes, adoradores de fenómenos para-anormales.

Los idólatras montados en escasas barquichuelas que, al decir de ellos mismos, formando una peregrinación procesional, por lo que pude entender, desde Santurtzi, «desembarcaron» en los muelles del Euskalduna.

Allí esperaban el obispo de Bilbo, Mario Iceta; el de Donostia, José Ignacio Munilla; la presidenta del Parlamento vasco, Arantza Quiroga, y el presidente del Pontificio Consejo para la Familia, cardenal Ennio Antonelli. Ninguno de los cuatro arremangó su falda y, por consiguiente, sus pantorrillas no lucieron para satisfacción y entretenimiento de los allí reunidos desde Santurce a Bilbao. Y eso que existe, entre muchos de nosotros, la convicción moral que tanto los obispos como el cardenal poseen unas piernas de ensueño, de muslos morenos, torneadas pantorrillas y tobillo delicado. Una pena. De los miembros inferiores de la presi, ya lo siento pero no dispongo de información veraz y contrastada. Existen ciertos rumores… pero no me atrevería yo a aventurar juicio alguno.

¿Qué hacía tanta gente simpatizante de la Obra asomada a la ría y sin caña ni sedal?, se preguntará el lector. O quizás no. No importa. Lo explicaré de todos modos. La Asociación Católica de Propagandistas ha montado en el Euskalduna unas jornadas que llevan por nombre «Católicos y vida pública» y, aprovechando que el Nervión pasa por Bilbo, recibieron entre honores la cruz que presidirá las Jornadas Mundiales de la Juventud que se celebrarán en Madrid el próximo agosto.

Por ello, en el Euskalduna, antes frecuentado por obreros con buzo y casco, pululan ahora neocatecumenales kikos, opustarras, oyentes de Radio María y la Cope, lectores de «Alba», «La Razón» (¡qué paradoja!), el «Abc», «El Correo» y «El Mundo». Allí se ha asistido al desvelamiento de nuevas verdades.

El siempre ocurrente enviado del Papa, Ennio Antonelli, ya nos informó del plan de la Unesco para convertir en homosexuales a la mitad de la población mundial, y de que en Francia el 50% de los drogadictos y el 80% de los internados psiquiátricos lo son por el divorcio de sus padres. De que en Estados Unidos los hijos crecidos sin la presencia materna constituyen el 60% de los violadores, el 63% de los suicidios jóvenes y el 69% de las víctimas de abusos sexuales. Además, el 72% de los adolescentes homicidas, el 85% de los jóvenes en cárcel y 90% de los sin techo. Ahora dice: «la Iglesia exalta sumamente el sexo, porque lo considera un lenguaje» y, a la vez, afirma que el sexo fuera del matrimonio es «un desorden ético».

Pues nada, para compensar, hablemos follando en un orden estético y no todos a la vez. Y hagámoslo a la salud de Monseñor.

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