De lo aconfesional a lo laico

España es un Estado “Aconfesional”, es lo que afirma la Constitución, sin embargo en la realidad, lo disimula tan bien que la Iglesia Católica continúa a ser la religión oficial del Estado Español. Su influencia y privilegios son idénticos a los ya gozados antes de las Transición. En tiempos de Franco, se creó una organización de apariencia secular para introducirse discretamente en los engranajes más importantes del Estado español: el Opus Dei. Sus miembros son los agentes discretos del vaticano a la obediencia y a las órdenes de todos los papas que se suceden en el Trono de Pedro. La discreción de esta organización, el secretismo y los medios económicos de que dispone, ha merecido el apodo de “la santa mafia de Dios”.

En nuestros tiempos de Estado aconfesional, el Opus Dei, cuenta con el apoyo y protección política del Partido Popular. Hasta puede, cuando el Partido Popular es el Gobierno, pueden ser nombrados ministros los miembros de esta organización. Su influencia es casi ilimitada, pues los encontramos en puestos importantes de las instituciones del Estado, no solo políticos, también en la justicia, en la enseñanza y en las universidades, en la economía, y, allí donde se juzgue indispensable su presencia para que el espíritu católico conservador se encuentre en todos los ámbitos del suelo español.

Opus Dei, Conferencia episcopal, junto a toda una serie de organizaciones del fundamentalismo católico han constituido en núcleo duro de lucha contra las libertades individuales y por la imposición de una vieja moral católica que incluso los mismos católicos no la respetan por no corresponder a las realidades y necesidades de la sociedad.

Nuestra nación, contrariamente a otras naciones de Europa, que tembien tuvieron su historia con la religión, católica o protestante, evolucionaron diferentemente y aceptaron los principios democráticos para su país. Sin embargo nuestra herencia católica y conservadora esta tan arraigada en las clases aristocráticas y burguesas, que son a pesar de todo las que mantienen el poder, que no aceptan la igualdad democrática de todos los ciudadanos por miedo de perder sus ventajas y privilegios como clases que se consideran superiores a las clases populares que se instruyen y avanzan con sus méritos, pudiéndoles sobrepasarles y conquistar el poder.

La historia de nuestro pueblo ha sido siempre la catolicidad. Desde que los Reyes católicos, lograron la unión de todo el territorio español en una sola Nación, hicieron que también hubiese una sola religión. Expulsando a todos los herejes, judíos y musulmanes, solo quedarían los cristianos, así entre cristianos solo podrían engendrar descendientes católicos. Patria y religión católica era la única identidad posible para los españoles. Aunque en algunos momentos de la historia, las relaciones entre el Estado y la alta jerarquía de la Iglesia transcurriendo en la confrontación y los desacuerdos, ello no impidió que el catolicismo continuara siendo uno de los caracteres principales del pueblo español.

Con la victoria de los nacionalistas en la contienda civil, y con la proclamación de la Dictadura franquista, estado y religión católica se unieron para constituir el nacional-catolicismo. Patria y religión, como en los tiempos de los Reyes católicos eran también la única identidad posible para el buen español.

Muerto el perro se acabó la rabia, dice el refrán. Con la muerte del dictador, se acabó la dictadura, una nueva etapa comienza, la de la Transición y la de la elaboración de una nueva Constitución (la de 1978). La gran mayoría de los partidos políticos y de la sociedad civil esperaban estos momentos para comenzar los cambios necesarios para construir un Estado democrático.

Llegado el momento de tratar el tema de la religión en el Estado español, todo el mundo estaba de acuerdo de distanciarse lo más posible del nacional-catolicismo para dar una imagen completamente diferente de que sería el nuevo Estado Español. Introducir en aquellos momentos la laicidad era prematuro, los espíritus no estaban preparados para aceptarlo. Por lo que Estado aconfesional encontró el consenso y fue aceptado incluso por los mismos representantes de la Iglesia católica de aquellos momentos.

Más tarde vendrán las interpretaciones a lo aconfesional en España por una nueva generación de prelados que querían recuperar el protagonismo de la Iglesia en los tiempos de Franco. El Vaticano con Juan Pablo II. Se distancia de los jesuitas y prefiere introducir al Opus Dei en el Vaticano. La llegada de este Papa y su política conservadora se harán sentir en toda Europa. En España la época más conservadora e intransigente del Catolicismo oficial lo represento el hoy Cardenal Ruco Varela, junto a otros jerarcas tan intransigentes como el se erigieron en una Cruzada contra todos aquellos políticos, que por no ser derecha, tenían que ser los enemigos jurados de la Iglesia y cada ocasión era buena para desprestigiarlos y criticarlos en público, alegando la libertad de expresión. Pronto se anunciara la decadencia de la sociedad democrática y la necesidad de recomenzar la recristianización de la sociedad.

Sin por tanto apercibirse que la decadencia es la que se producía al interior mismo de la una cierta Iglesia, que al mirar la paja en el ojo ajeno, le impide de ver las realidades sociales y los problemas de los hombres a causa de la viga enorme que tenían delante de sus propios ojos. La viga del dogmatismo obscurantista y de los honores y lujos que rodeaban a sus personas, y que el mismo Jesús condeno en el Evangelio. Estado aconfesional no les conviene, la sexualidad humana les escandaliza, los abortos son crímenes, decidir sobre su propia vida es negar la propiedad de la vida a Dios. Pero recibir millones del dinero público siendo una institución con grandes fortunas, gozar de privilegios de forma indiscriminada, vivir en palacetes los jerarcas, callarse ante la corrupción o los desahucios…todo ello les parece normal ya que no dudan que esa es la voluntad de Dios y basta.

Buscando con la intención de encontrar argumentos o explicaciones que pudieran de alguna manera justificar la postura de la Iglesia católica hacia el Estado aconfesional. Encontré en una de las publicaciones de organismos católicos un artículo , titulado Estado aconfesional, que merece el interés de comentarlo. Sólo tengo que clarificar que no figura ninguna fecha de publicación como tampoco el nombre del autor. Dicho artículo lo encontré en internet, editado por “conoZe.com”.

El autor parte del “supuesto”, que en España, están quienes dicen que somos un Estado Laico. Por mi parte, nunca lo he oído, solo que muchos ciudadanos y asociaciones civiles querrían que lo fuese, ya que no lo es. Nuestra nación, continúa siendo confesional católico en los hechos y de ninguna manera aconfesional como está escrito en la Constitución.

El artículo así comienza:

Resulta fatigosa la tarea de aclarar conceptos que deberían ser bien conocidos, y además desmoralizante cuando tales conceptos se refieren a nuestra propia identidad. El error tiene unas asombrosas propiedades contaminantes, y su afrenta se extiende como una mancha de aceite. Ignoro qué clase de predisposición es la que provoca esto, pero lo cierto es que la verdad debe luchar sin descanso para ser reconocida, mientras que la idea equivocada o falsa triunfa sin esfuerzo, casi por aclamación. El error al que me refiero es aquel que convierte España, por arte de birlibirloque, en un país laico…

El autor deja claro que está fatigado de aclarar conceptos –laicidad y aconfesional– que tenían que ser ya comprendidos de todos. Pues, según él, laico, no es un concepto que defina nuestra identidad. El error es algo que contamina fácilmente, una mancha de aceite es difícil de limpiar…Y que por el arte de birlibirloque se hace que nuestra nación sea laica.

El autor, también puede mostrarse comprensivo, “ya que se trata de ignorantes que no han leído nuestra ley fundamental, que se reúnen en una suerte de colegislación popular, y que incluso atribuyen a la carta magna todo tipo de proclamaciones inauditas o clamorosamente falsas”

Ahora comprendemos que en España una clase de ignorantes que no han leído la Constitución, son los que dicen que España es laica, lo que es una barbaridad por qué no lo es. Pero el autor lo da por hecho, son gentes pertenecientes a un grupo de ciudadanos que por lógica no pueden pertenecer al mismo rango de la sociedad que el autor.

La defensa de sus afirmaciones continúa:

Comencemos por lo más obvio: en ningún lugar de nuestra Constitución se afirma que España sea un país laico. Ni siquiera los términos laico, laicidad o laicista aparecen por parte alguna…Esto puede comprenderse a un nivel coloquial, pero no es admisible cuando se pretende justificar una voluntad constitucional por medio de un cambalache.

Cambalache tiene como significación el hecho de trocar objetos de poco valor con la intención de engañar.

Todas estas explicaciones nos llevan a otra época, los tiempos en el que las clases sociales eran la de los señores y la de los siervos, dos clases de ciudadanos separados en dos rangos sociales, por la voluntad de Dios. Pero ahora en la que nos encontramos todos revueltos es lógico que los errores puedan aparecer en este contexto como verdades.

la verdad, se debe luchar por ella sin descanso para que sea reconocida”.

Para entender todo el alcance de lo que la Constitución establece…es preciso continuar la lectura del artículo 16.3, que compromete a los poderes públicos a “tener en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española”

Como hemos visto en nuestra Constitución, no se trata ya de que se reconozca la libertad religiosa… sino que hay que tener en cuenta las creencias, es decir la realidad religiosa existente en España. De ahí que el Estado colabore con la Iglesia Católica.

De hecho, todas las estadísticas señalan la religiosidad abrumadora y mayoritaria de los españoles, en uno u otro grado, y especialmente identificada con la fe católica.

A estas últimas afirmaciones sería necesario conocer la fecha a la que fue escrito el artículo y quien es su autor. Si el autor es una de esas personas encerradas en sus despachos o en las sacristías y que no sale nunca al encuentro de los ciudadanos, para conocerlos y conocer sus necesidades sociales e individuales, puede que tenga una idea distorsionada de lo que hoy es la sociedad. Pues, los creyentes son cada vez menos y los que lo son no siguen las recomendaciones de la moral católica. Cada uno, se ha creado sus propias creencias y sus propias formas de vivir y de comprender la moral.

He aquí como el autor acaba su articulo:

En definitiva, hay que concluir que España no es un país laico, pero que existen maniobras decididas para que llegue a serlo, diga lo que diga la Constitución. Y es que hay que tener rapidez de reflejos para advertir que cuando alguien intenta arrojarnos la Constitución a la cabeza, lo que lanza en realidad son piedras, y caen sobre el tejado de todos.

Qué España no es un país laico, totalmente de acuerdo, que hay movimientos para que lo sea, es una evidencia. Qué hay quien lanza piedras, por supuesto, no hay más que escuchar las declaraciones de algunos prelados en particular, que caen en el tejado de todos, de ninguna manera, pues un tejado para todos ni existe ni existió.

El Estado aconfesional como se dejó escrito en la Constitución, nunca se llegó a realizar. Las interpretaciones, que se han dado por la corriente católica conservadora a la Constitución, han hecho que el Estado sea confesional para la iglesia Católica y aconfesional para todas las otras religiones. Mientras que en la cúpula de las instituciones del Estado, políticas, de la enseñanza y de la economía continúen con la presencia de agentes del catolicismo conservador y vaticanista, Opus Dei y otras organizaciones católicas, la neutralidad hacia la religión nunca podrá existir. En cuanto a una sociedad católica, eso lo fue hace años, la realidad de hoy se presenta muy diferente. Cada vez hay menos creyentes, y los practicantes son una minoría. Lo que si aumenta, son los creyentes musulmanes y los movimientos radicales de una y otra religión. Los problemas se encuentran en prácticamente todas las naciones de Europa. Y en la nuestra los que más han crecido son los movimientos ultra católicos con el apoyo de la Iglesia católica oficial, los soldados de cristo, los legionarios, el ejercito de Cristo Rey y tantos otros con el espíritu bélico que muestran su fuerza, juntos , cuando salen a la calle contra el aborto y contra el matrimonio homosexual. Del Dios de la paz , han hecho el Dios de la guerra, una de las especialidades de la historia de las religiones.

El mundo avanza, y los valores y conceptos cambian con el paso del tiempo, la significación de las cosas y de los acontecimientos no tienen la misma importancia ni la misma significación que en el pasado. El mundo es más científico y más tecnológico. Los hombres, lo quieran o no, están obligados a marchar y a adaptarse a los tiempos que les ha tocado vivir. No se trata de una cuestión de voluntad, sino de obligación existencial, para no quedar marginado en el camino del progreso y de la civilización. La Iglesia católica siempre le ha costado entrar en la lógica de su tiempo para su dogma y sus principios, pero nunca renunció a no beneficiarse del progreso técnico. Las religiones son estructuras creadas por los hombres que hablan de dioses y de divinidades. Las sociedades civiles y sus organizaciones son también creaciones humanas. Por lo que religiones y sociedades tienen el mismo origen humano, no hay razón para unas sean superiores a las otras. Las diferencia su naturaleza, las sociedades humanas, en general, nacen de la racionalidad y del consenso, las religiones, al contrario tienen su base en la fe, creer sin necesidad de explicaciones, y su doctrina es la imposición y no el consenso.

Aconfesional, es un término llamado a desparecer con la evolución del tiempo. Laicidad, es un término claro y preciso, que no presta a interpretaciones ni a ambigüedades. Si las naciones europeas avanzan ver la renovación de la Democracia, se estará obligado de añadir Laicismo a la Democracia. Pues, Laicismo y Democracia es la garantía de las libertades de conciencia y de la igualdad de todos los ciudadanos.

Aconfesional, indica solo neutralidad del Estado hacia las religiones, lo que no impide que ni los privilegios, ni las excepciones consentidas a una religión, por el mero hecho de serlo. Laicismo y Democracia, implica unas obligaciones para el Gobierno y los partidos políticos que no solo se refieren a las religiones. Sin embargo, las mismas religiones tendrán garantizados su seguridad y su existencia por el Estado, ya que la democracia y el laicismo respetan las creencias y las convicciones individuales de todos. Pero por el respeto al principio de igualdad, estas organizaciones estarán sujetas a las mismas obligaciones exigidas a los ciudadanos. Por eso las excepciones necesitan justificaciones irrefutables para ser acordadas y el consentimiento de los ciudadanos. Por eso las religiones que se adapten podrán vivir en paz, respetuosas del estado de Derecho y colaborar positivamente respetando el espacio que le corresponde al Estado, y utilizando el espacio privado de la religión con discursos no excluyentes ni vejatorios hacia ciudadanos que no entran en la norma de lo que su religión.

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