De la Vega encarga la política de laicidad a un afín a Blázquez

Carlos García Andoaín trabaja en la nueva ley de Libertad Religiosa

La vicepresidenta del Gobierno, María Teresa Fernández de la Vega, adoptó como un compromiso personal, en su primera intervención parlamentaria de la presente legislatura, la reforma de la ley de Libertad Religiosa de 1980. Lo hizo de forma escueta, pero contundente, el pasado 7 de mayo en la comisión constitucional del Congreso de los Diputados: "Con el objetivo de avanzar en la condición de laicidad que la Constitución otorga a nuestro Estado, nos proponemos revisar la ley orgánica de Libertad Religiosa para adecuarla a las nuevas circunstancias y al pluralismo religioso que caracteriza a la España de hoy". La reforma, añadió, establecerá garantías para la libertad de conciencia e incorporará los acuerdos hoy vigentes entre el Estado y otras confesiones religiosas, además de la jurisprudencia del Tribunal Constitucional de los últimos años. Ese mismo mes de mayo, el Consejo de Ministros nombró al catedrático José María Contreras – señalado teórico de la restricción de los símbolos religiosos en las manifestaciones institucionales de los poderes públicos- nuevo director general de Asuntos Religiosos. Y a continuación, De la Vega fichó como asesor a Carlos García Andoaín, que es el coordinador de Cristianos Socialistas, una corriente del PSOE impulsada por el hoy secretario general del grupo parlamentario socialista, el también vasco Ramón Jáuregui, y que dirige desde el año 2004 por encargo de otro católico confeso, el actual vicesecretario general socialista, José Blanco. …

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