De javieradas y besapies

«Yo he venido a pedirle a Cristo empleo para mis dos hijos que están en paro», confesaba un hombre adulto. Ahí está la solución para la creación de empleo y la superación de la crisis

Desde Aristóteles se dice que la Filosofía, ansia humana de conocer el porqué de las cosas, nació del asombro. Nadie puede negar el optimismo griego sobre la concepción de lo humano. El deseo de conocimiento acerca de lo que nos rodea, vencidas las necesidades de subsistencia más urgentes, desvelará las supersticiones que impiden la visión de la totalidad, pudiendo conocer las causas y los principios que rigen todo. «Todos los hombres desean por naturaleza saber», primera proposición de uno de sus principales tratados. 24 siglos de historia de la Humanidad posteriores niegan la primera afirmación de la Metafísica. El pasado viernes por la mañana, en el informativo de televisión española, nos desayunábamos con el besapies del Cristo de Medinaceli en la capital del reino del Borbón. Centenares de personas habían permanecido expectantes durante varios días, con sus noches al raso, para poder ser los primeros en chuperretearle un pie a la efigie del Nazareno al tiempo que le demandaban tres deseos. Aclaro lo de un solo pie pues entre los dos de la estatua encuentrase una barandilla con el fin de facilitar la existencia de dos colas de demandantes besucones. Los entrevistados a posteriori de la práctica consistente en el reparto de ósculos en las extremidades inferiores del hijo de la tal María no cabían de gozo.

«Ha sido una experiencia muy emocionante», relataba una joven muy rubia. Y es que la podofilia o podolatria (excitación por los pies) es uno de los fetichismos más comunes. El «foot fetish» es considerado un género pornográfico más.

«Yo he venido a pedirle a Cristo empleo para mis dos hijos que están en paro», confesaba un hombre adulto. Ahí está la solución para la creación de empleo y la superación de la crisis. La propia alcaldesa de los madrileños, Ana Botella, no ha dudado de acudir a lamerle los pies al de Medinaceli al tiempo que una de sus plegarias, según afirmó, había sido «trabajo para todos los españoles». Para que luego digan algunos que los políticos no hacen nada para sacarnos de la crisis. Hasta la Infanta Elena, (de las dos, la más sencilla) acarició los pies de Jesús con sus labios y se fue sin confesar sus deseos.

Se espera que pasen por el besapies más de 200.000 personas, de aquellos en los que el deseo de conocimiento era marchamo de pertenencia a la especie.

En la Navarra foral, las autoridades civiles y eclesiásticas no han dudado ni un solo instante en arrimar el hombro para aliviar los efectos de la crisis sobre sus gobernados: ¡Todos en peregrinación a Javier! A pedirle al santo «caridad solidaria» ha dicho el señor arzobispo. Dicen que a esta Javierada acudirán 40.000. Más que los asistentes a la primera, allá por el año 40 cuando se constituyó, para dar gracias al santo por haber ganado la Cruzada contra el Comunismo ateo.

Ya veis queridos, la salida a la crisis pasa por los pétreos pies del Cristo y por los amojamados pinreles de Xabier. La podología ha desbancado a la Economía Política. ¿No es pa cagarse en el bueno de Aristóteles?

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