De adventista a ateo, una historia en primera persona.

Afortunadamente me encontré con la obra de alguien que consideró que la defensa de la razón es una buena causa para trabajar, y porque no, para hacerlo meta personal.

Pocas veces he escrito en primera persona. La mayor parte de mis escritos son de divulgación científica o de ateísmo, pero hoy he decidido dar a conocer como llegué a ser ateo. Una de las cosas de mi vida de las que me siento orgulloso, además de afortunado.
 
De niño recibí el bautismo católico, tal como lo hacían con casi todos los infantes en Colombia por 1980. Ya a los cinco años mi madre me empezó a llevar a una iglesia evangélica. Recuerdo los gritos de aleluya, y que hacía frío en las noches. El paso por la iglesia evangélica fue breve. Una tía se hizo adventista del séptimo día y llevó a mi mamá a esta iglesia. Y por crianza y adoctrinamiento desde la infancia me criaría en esta religión.
 
Recuerdo de pequeño que nos enseñaban los sábados las historias de la Biblia con figuras de fieltro que se pegaban en un tablero. Las historias que más me gustaban eran la de la Creación y el Diluvio porque sacaban figuras de animales. Siempre amé la naturaleza. Y recuerdo de aquellos días una anécdota de curiosidad infantil y castración de ideas desde la religión.  Se disponía la maestra de escuela sabática, una señora muy amable y gentil, a explicar la historia del pecado original, y para empezar preguntó:
– ¿Saben ustedes por qué las rosas tienen espinas?

– "Porque las espinas evitan que las cabras se las coman". Dije después de haber levantado mi mano pidiendo la palabra.
 
Había visto un programa llamado "Naturalia" donde pasaban documentales de la vida silvestre, por aquella época el único. Nada de NatGeo o Discovery Channel. La tele era a blanco y negro, pero para mi ese era el mejor programa del mundo.
 
– No. Dijo la maestra, después de una breve pausa duditativa. "Las rosas tienen espinas por el pecado. Cuando Dios creó el mundo las rosas no tenían espinas, ni los leones se comían a los otros animales, no había enfermedad ni muerte". Luego contó la historia del fruto prohibido y la expulsión de Adán y Eva del paraíso descrito en el Génesis.
 
Visto en retrospectiva ¡Qué horror! La religión impide ver muchos fenómenos naturales de manera adecuada y no se permiten explicaciones con base en evidencias.
 
Crecí pensando que estaba en la religión verdadera. Era el único protestante en mi colegio, junto con un chico mormón. Recuerdo que una vez nos llevaban a misa y todos los niños rodearon al chico mormón al saber que era diferente. Le hacían preguntas llenos de curiosidad. Seguramente él creció también como yo, y los demás criados como católicos, con la idea que tenían la religión verdadera.
 
Eventualmente me encontré textos de la Biblia que se me hacían extraños, pero no me hicieron cambiar de religión. El primero que me causó extrañeza el capitulo 12 del Levítico. ¿Por qué una mujer que da a luz es inmunda? ¿Por qué dar a luz a una niña la hace inmunda dos semanas y dar luz a un varón solo siete días? La respuesta que me dieron es que esas leyes eran en el Antiguo Testamento, y que ya no eran válidas. Igualmente la duda al respecto me acompañó ¿Qué hizo que en esa época fueran inmundas y su inmundicia fuera el doble por dar a luz a una niña?
 
Ya en la adolescencia un pastor nos daba clases sobre los libros de Daniel y Apocalipsis. Recuerdo que una vez el pastor nos decía que la Iglesia Adventista era la única verdadera y que al llegar el fin del mundo los que guardasen el sábado serían salvos y los adoraban en domingo recibirían la Marca de la Bestia, el 666 y terminarían siendo condenados. El hijo del pastor le preguntó que porqué Dios no escribió en la Biblia la iglesia verdadera es la adventista. El pastor explicó que las profecías estaban en un lenguaje cifrado para que pudieran pasar hasta el tiempo final y así eludir la acción del Diablo. Algo en su respuesta me molestó. ¿No había mejor método? ¿Por qué dios no es más claro o directo? ¿Dios podría haber salvado un texto directo de cualquier acción del diablo? Algo no cuadraba.
 
Por aquel entonces ya pensaba que Dios no podía saber el futuro de manera milimétrica. De saberlo viviríamos una obra teatral. Simplemente seríamos marionetas de un destino ya escrito. No es posible que permitiera que alguien naciera ya sabiendo él que se condenaría. No obstante esto nunca lo comenté.
Ingresé luego a la Universidad Pedagógica Nacional a estudiar biología. Cuando ingresé era un creacionista convencido. Tenía materiales adventistas sobre el creacionismo y en el primer semestre no tomé materias en sábado, porque no guardar el sábado es pecado, según el dogma adventista.

 
Afortunadamente el ser buen lector me salvó. El primer libro que llegó a mi mano fue "La verdadera historia de los dinosarios" de Alan Charing. Para entonces creía que todas las especies extintas habían sido ahogadas en el diluvio universal, pero el libro de Charing mostraba como especies de dinosaurios había vivido en períodos geológicos diferentes. La realidad era un poco más compleja que las simplistas explicaciones creacionistas. No obstante creí que podría encontrar una respuesta racional que fuera congruente con el relato bíblico. Era cuestión de buscar, pensé, y podría demostrarle a los evolucionistas que se equivocaban.
 
La literatura adventista ensalzaba a George Mac Cready Price, un líder creacionista adventista que decía que ningún hecho natural se opone al relato del Génesis. La solución, para mi, estaba en leer intensamente ambos puntos de vista. De esta manera encontraría en que fallaba la biología evolutiva.
 

Leí los capítulos de evolución de la Biología de Helena Curtis, además de "El Telar Mágico" de Robert Jastrow y "El Relojero Ciego" de Richard Dawkins. Como literatura creacionista me leí "En busca de los orígenes. ¿Evolución o Creación?" de Jean Flori Henri Rasolonfomasoandro así como un libro publicado por bautistas y evangélicos. Mi sorpresa fue grande. ¡Fui por lana y salí trasquilado!, como se dice en Colombia. 

 

Los creacionistas ignoraban muchas cosas de ciencias, la evolución no era una disciplina sin bases y muchos de sus ataques eran absurdos. Como el que la evolución contradice la segunda ley de la termodinámica. Muchos de ellos no conocían la primera ley o ley cero de la termodinámica. No entendía que es un sistema cerrado y que la Tierra no lo es. Pero la anatomía de las especies fósiles y como se muestra la evolución me pareció sumamente interesante.
Por aquella época salieron a la luz los dinosaurios emplumados de Lioning, China. ¿Y estos bellos vertebrados cuándo fueron creados, el quinto día con las aves, o el sexto con los animales terrestres? El Archaeopteryx que había empezado a llenar la brecha entre aves y dinosaurios tenía ahora nuevos y maravillosos compañeros que además caían en la era Mesozoica. ¡Y nada que aparecían restos de humanos en el Precámbrico!
 

Carl Sagan y Stephen Jay Gould fueron una delicia para mi mente. Sagan mostraba como la ciencia apareció como una tenue luz que fue en aumento disipando las supersticiones, como el pensamiento se podía aplicar a todo. Si a todo. Como adventista se me había enseñado que la señora Elena White era una profeta inspirada por dios. Ella afirmó que los terremotos y volcanes se originaban porque el petroleo y el carbón se encendían bajo la tierra. Quizás ella tenía en mente las maquinas de vapor de su época. Pero hoy sabíamos como se producían los terremotos. El que otros adventistas aceptaran semejante absurdo me producía una sensación extraña ¿no podía estar ella equivocada? Pero decir esto era un herejía mayor. Se nos decía que al final de los tiempos se levantarían apostatas que cuestionarían el don de profecía de la señora White.

 

Yo participaba activamente en la iglesia, predicaba, pertenecí y fui investido como Guías mayor, dirigía estudios bíblicos, escuela sabática y sociedad de jóvenes. Un sábado en la tarde se dio una charla sobre creación versus evolución. Decidí presentar las dos partes del debate de manera simulada. Yo decidí defender la evolución. La presentación fue explosiva. Más que un acto simulado de lo que los universitarios adventistas podrían encontrar pareció que me enfrentaba al establecimiento. Quizás era lo que inconscientemente quería. Eso solo sirvió para darme cuenta que las evidencias no estaban en el creacionismo. Las obras de Stephen Jay Gould me fueron de mucha ayuda. Gould combatió el creacionismo de manera frontal. Su trabajo dio frutos en mi afortunadamente.

 

A la señora White ya no le creía. Ella también decía que al final los Estados Unidos se unirían con el Vaticano parta obligar a todos a guardar el domingo y que eso llevaría a que perseguirían a los adventistas. ¿Pero si ni los católicos le hacen caso al Papa con lo de no usar condón, como lo harán para que todos vayan a misa o culto en domingo? ¿Y como van a obligar a los chinos, hindúes y musulmanes? 

 

Luego vino una campaña evangelística. Vino un pastor de los Estados Unidos, y una de las frases que dijo en una de sus prédicas me alejó del cristianismo.

 

– "Creo que un gran pez se tragó a Jonás porque la Biblia lo dice. Y si dijera que se lo tragó un pez chico también lo creería ¿saben por qué? Porque la Biblia lo dice y la Biblia es la palabra de Dios. Y si  la Biblia dice algo que no parezca plausible sepa que para Dios nada es imposible, osea que es como lo dice la Biblia" afirmó con firmeza seguido de un sonoro ¡amén!

 

Esto ya era demasiado. No obstante decidí interrogarlo al final del servicio. Le plantee las dudas alrededor de la evolución. Su respuesta fue:

 

– "Ora más, llega a tu casa y lee la Biblia. No prestes atención a esas objeciones"

 

Pero, ¿Cómo no prestar atención a esas objeciones?. Dejarlas de lado no sería sano. Además que yo quería saber. La religión mostraba su cara rígida, dogmática, acritica. Era una cara que no es para nada inquisitiva ni cientifica, era una cara en realidad horrible. Recordaba la obra "Galileo Galilei" de Bertolt Bretch. Los paralelismos eran demasiados.

 

Decidí romper con la iglesia. Y a muchos de mis amigos, criados conmigo en la misma fe, les pasé copias de "Buenas y malas maneras para creer". El pastor decidió pedirle a mis amigos que cortaran la amistad conmigo. Tiene ideas peligrosas, afirmó. Luego, siguiendo el manual de la Iglesia, entre los miembros bautizados se votó que fuese borrado de la iglesia.

 

Pasé por un breve período de agnosticismo, que no duró más de un par de meses en 1998. Para mitad de ese año ya era ateo. Creer en Jesús como dios no tenía fundamento. Fue en el Gen Egoísta donde me enteré del error de traducción del texto de Isaías que llevó a que se dijese "Una virgen concebirá" en lugar de "una doncella concebirá". La historia de la construcción de la Biblia era tan humana y era en realidad una colcha de retazos con motivaciones culturales, religiosas y políticas diferentes en cada libro que la conformaba.

 

Muchas personas me dicen al saber que soy ateo:

– "¿Osea que usted no cree en nada?" 

– Acepto aquello de lo que hay evidencia, respondo.

 

Dios no es más que una hipótesis sin comprobación. Una idea que está a la par con la de duendes, hadas y centauros. Se mantiene más por una necesidad psicológica. Esto último lo puedo constatar a menudo cuando los creyentes me explican como su creencia les sirve para encomendar a sus hijos, su vida y sus planes. Pero las pruebas directas e incontrovertibles siguen faltando. Pienso que un resultado de la no existencia de dios o dioses es precisamente la multiplicidad de religiones. Un dios interesado en los humanos ya se había aparecido y dicho esta es la doctrina correcta, esto es lo aceptado en sexualidad humana.

 

Desde que aprendí biología me intrigó el poco tiempo que los humanos llevamos en el Planeta. No puedo considerar que somos las criaturas de Dios pero que llegamos después de los caminos impredecibles y contingentes de la evolución. 

 

De no haber caído ese meteoro a finales de la Era Mesozoica los mamíferos grandes no habrían evolucionado. Por más de 100 millones de años los dinosaurios dominaron la Tierra. Nada aseguraba que la Tierra sería "heredad del hombre" Ese dios que crea al hombre a su imagen y semejanza es muy sospechoso. Si algún tipo de terópodo hubiese evolucionado inteligencia similar a la nuestra quizás habrían inventado un dios o dioses. Es una vía de escape de la inteligencia al percatarse de la finitud de sus vidas.

 

Tampoco pude con la idea de que dios es todo bondad cuando hay violaciones. El argumento del libre albedrío no explica nada. Una niña violada no es abusada por una decisión nacida de ella. Es un crimen atroz ¿Dónde esta dios cuando esto ocurre? ¿Qué hace mientras escucha los desesperados rezos en busca de ayuda? ¿qué hacía mientras ocurría el holocausto  ¿Por qué no manda rayos selectivos a los violadores o les manda un infarto? Como adventista me enseñaron que todo el mal acabaría con la segunda venida de Jesús. ¿Pero si Jesús hubiese regresado en 1844, como lo esperaban los creyentes que dieron origen a los adventistas se habría evitado el sufrimiento de la primera y segunda guerra mundial? ¿por qué no vino entonces? Me decían que él espera que más gente se convierta. Pero, ¿acaso el ya no lo sabe todo? Ya sabe los que se condenan y los que se salvan ¿qué rayos espera?

 

A no ser que dios no se interese en los asuntos humanos. Cosa más acorde con un Universo indiferente. Así son las cosas con los cachorros de león, las semillas de un árbol de chicalá o las bacterias de una colonia de agar-sangre ¿porqué no pasaría lo mismo con los Homo sapiens?

 

Dios no explica nada. Recurrir a él como explicación para el origen del Cosmos no ayuda. Es como pedir prestado con interés para pagar una deuda previa. ¿Qué dio origen a dios? ¿Qué hacía en la eternidad antes de crear el Universo? Pienso que siempre ha habido una naturaleza, sea esta un planeta inerte, una nebulosa formando un sistema solar, un punto de masa que daría origen al Big Bang o la fluctuación cuántica que lo generó. Antes, nada, porque que el tiempo surgió con el Big Bang así que la pregunta no tiene sentido. El mundo se mueve como si no hubiesen dioses moviendo los hilos. 

 

El hacerme ateo fue más rápido con el cambio cultural que representó la Internet. Los primeros recursos en castellano me llegaron de Escépticos Colombia, y fue demasiado grato saber que no estaba solo. Contacté a Hernán Toro y me di cuenta que no era el único que agradecía haberse topado con el pensamiento crítico. No podía decir "ateo gracias a dios" -como suelen molestarme – sino "ateo gracias a Carl Sagan y Richard Dawkins"

Vino el 9-11 y me di cuenta que la religión debía ser combatida frontalmente con argumentos y de forma abierta. La bondad, la honestidad, la responsabilidad existen entre creyentes y ateos, pero para llevar una Yihad, o dejar morir a un pariente por negar una transfusión de sangre se requiere religión.
 

No soy de esos ateos que se guardan su ateísmo para si, y que consideran que invitar a las personas a pensar de forma crítica es "hacer lo mismo que los creyentes" ¿Están pensando en verdad cuándo dicen esto? Los creyentes también sueles tomar tres comidas diarias ¿cambió el número de comidas a caso para no parecerme a ellos? Creo que hago todo lo contrario: invito a pensar, a pedir evidencias, a examinar las cosas. A diferencia de las religiones que reprochan leer fuentes diferentes a los permitidas por sus respectivos líderes. 

 

Debido a la falta de recursos en castellano en la internet en la década de los noventa se inició el proyecto Sindioses.org. Me uní a Glenys Álvarez  y Juan Carlos Cisneros en el 2001. La página no sumaba más de 10 escritos, pero pronto empezamos a trabajar. Luego Cisneros, que es paleontólogo se tuvo que retirar por su doctorado y trabajo en campo. Llegó entonces Marcelo Huerta, menos paciente y diplomático con troles y cristianos que nos mandan al infierno, y anduve en un activismo de teclado por una década.

 

Ya en el 2012 tuve la oportunidad de encontrarme con ateos de mi ciudad. En seis meses creamos una asociación de ateos en Bogotá tras ocho años de una fuerte conservatización del país en el gobierno de Álvaro Uribe, en el que los pastores de mega iglesias ya son concejales y senadores, y donde se va a sus templos a pedir votos descaradamente.
Miro a mi pasado y se que podría haber terminado como pastor adventista. Afortunadamente me encontré con la obra de alguien que consideró que la defensa de la razón es una buena causa para trabajar, y porque no, para hacerlo meta personal. Ese ejemplo de Carl Sagan me parece formidable. Es un ejemplo a seguir. Ahora entiendo porque la señora White temía tanto que los jóvenes adventistas leyeran en su época a Thomas Paine, Voltaire y a Darwin. La razón es muy poderosa, y aunque las religiones organizadas son como el Goliat de la Biblia, tengo la esperanza de que esto empieza a cambiar.
Ferney Yesyd Rodríguez

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