Datos científicos y argumentos epistemológicos contra la pseudociencia del diseño inteligente

RESUMEN

Se analizan los orígenes y propósitos del movimiento pseudocientífico del “diseño inteligente”, sus débiles argumentos antievolucionistas y su carácter al margen de la verdadera ciencia, que los delatan como creacionistas disfrazados con un camuflaje pseudocientífico. Se analizan diversos ejemplos que demuestran que el diseño de los seres vivos dista mucho de ser óptimo, se explica plausiblemente como el resultado del mecanismo evolutivo y no resulta necesario ni científico apelar a un diseñador inteligente que actúe en forma instantánea, con piezas nuevas y con todos los materiales a su disposición. Sin embargo, el diseño evolutivo es suficientemente bueno como para adaptar al organismo a sus necesidades ambientales a través de la selección natural, proceso ciego, no finalista e imprevisor, que modifica los órganos de los antecesores y aprovecha la ventaja inmediata de ciertas mutaciones o combinaciones genéticas; de manera que los modelos inicialmente simples se van refinando a través de millones de años y a veces se diversifican hacia usos imprevistos. Estos datos biológicos contradicen los argumentos de la estrategia del diseño inteligente, tales como la supuesta “complejidad irreductible”. La evolución biológica es un hecho y el mecanismo básico es muy bien conocido, por lo que, contrariamente a las ideas propagadas por los creacionistas pseudocientíficos, ningún científico competente pone en duda la teoría de la evolución biológica. eVOLUCIÓN 3(1): 9-29 (2008).

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