«Dar la muerte a alguien es un acto de amor, los sufrimientos inútiles no valen» Luis Montes en el acto del Día del Laicismo en Granada

Tras cinco años como jefe de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de Leganés, este anestesista fue cesado el 11 de marzo de 2005 acusado de sedaciones irregulares. Se le acusaba a él y a otros compañeros de hasta 400 homicidios. Tres años después, una sentencia judicial archivó el caso y ordenó suprimir toda referencia a una posible mala práctica de los médicos denunciados. Ahora, es un activista convencido de la muerte digna y de la despenalización de la eutanasia, temas de los que habló ayer en Granada en una conferencia organizada por la Asociación Granada Laica, Andalucía Laica.

-¿Qué es la muerte digna?

-Una muerte que está complementada con lo que pensabas que debiera ser. A nivel de dolor y sufrimiento, que sea lo más confortable posible. Que no sea en soledad sino compartida por familiares y amigos. Si se produce dolor, que sea en un sueño lo más profundo posible. Igual que al nacer es un parto eutócico, la muerte debe ser una buena muerte, una muerte eutanásica.

-¿Qué opina de la Ley de Muerte Digna de Andalucía?

-En principio es positiva. También hay que tener en cuenta que un parlamento autonómico sus competencias no pueden salir a nivel general. Lo que le corresponde es un desarrollo de la Ley de Autonomía del Paciente. Asegurar y crear garantías de que todo el que lo solicite muera de forma digna me parece positivo. Pero hay que hacer un matiz. Si con eso se entra a un nivel de discusión que enturbie el verdadero debate, que es la despenalización del artículo 143 del Código Penal, que penaliza las conductas eutanásicas y la colaboración necesaria, pues se hace un flaco favor a la discusión general que tenemos que tener los ciudadanos.

-Hay facultativos que reclaman el derecho a la objeción de conciencia sobre esta ley.

-La objeción de conciencia siempre sale cuando aparece una ley de derecho positivo. En una sociedad de libre mercado en el que tu desarrollo profesional lo puedes hacer a nivel público o privado, me parece que a nivel público no ha lugar, es una desobediencia al derecho de los pacientes. Si el respeto de tu pensamiento y de tus creencias ideológicas impide el desarrollo que debe de garantizar un sistema público, pues hay otra opción muy clara que es dedicarse a la medicina privada y en el portal poner: doctor tal, objetor de conciencia.

-¿Cuál debe ser el papel comprometido del médico ante un paciente terminal? ¿Hasta dónde debe llegar su esfuerzo por reanimar sin caer en el encarnizamiento?

-Lo primero y lo más correcto es una información veraz, no torticera o pseudopiadosa y una relación trasversal médico-paciente, médicos-familiares. La medicina ha avanzado bastante para saber cuándo fracasan los tratamientos. Es una decisión muy compartida con familiares y con una discusión sobre el pronóstico infausto a corto plazo. La sedación y la limitación del esfuerzo terapéutico es lo más ético en la práctica médica.

-En un hospital las sedaciones se practican y se piden a diario.

-En estos momentos seguramente se está dando la muerte por eutanasia, se está limitando el esfuerzo terapéutico, con lo cual se está permitiendo morir, y se está ayudando a morir con sedaciones a pacientes que están en la agonía. Esa situación se da de forma cotidiana.

-Hay mucho miedo aún en España a hablar de eutanasia.

-La opinión pública está sensibilizada. Se ha encargado la ideología dominante, sobre todo la de confesiones religiosas, de equiparar eutanasia con eugenesia. Fue un régimen político autoritario como la dictadura alemana, que nos condujo a un conflicto mundial, el que aplicó la eugenesia, pero los que están comparando la eutanasia con la eugenesia no condenaron la eugenesia en Alemania. Mantienen una posición hipócrita de que la eutanasia es abrir una puerta a la eugenesia, a que todo viejecito que nos estorba lo vamos a aniquilar. La ciudadanía está madura para saber que no es así, la política del miedo en 2010 tiene muy poco recorrido.

-Ante un paciente terminal, ¿es quererlo ayudarle a morir?

-Es un acto compasivo, altruista, de amor. Dar la muerte, la muerte con el artículo determinado, no dar muerte, que es matar, dar la muerte que está presente es un acto de amor porque en el siglo XXI la ciudadanía tiene claro que los sufrimientos inútiles no valen para nada. No vas a estar más a la derecha del Señor porque sufras más.

-De lo que pasó en su hospital, ¿se ha aprendido algo? ¿ha cambiado en algo la Sanidad?

-En la sanidad pública fue un gran bulo porque coincidió en el tiempo con el caso Leganés durante seis meses y no se habló de otra cosa que de 400 homicidios y lo que se hizo a nivel de gestión fue privatizar gran parte de la población, que pasó a la sanidad privada. Eso es una perversión. Un acto indigno con quienes están sufriendo.

-¿Todavía espera que le pidan perdón?

-No creo que lo vayan a pedir. El gobierno en la Comunidad de Madrid, si se destaca por alguna cosa, es por la soberbia. Pedir perdón sería un acto de humildad.

-¿Qué diría a los que no están a favor de la eutanasia?

-Me parece bien pero que no pueden homogeneizar ni extenderlo a toda la población. Que los derechos son optativos y si no quieren optar están en su derecho, pero no nos lo puede prohibir.

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