Dar el sí en la Casa de la Panadería

Centro y Retiro son los distritos de la capital que celebran más matrimonios civiles

Una pequeña lluvia de arroz emerge de repente entre los grupos de turistas que pululan por la Plaza Mayor y que se agolpan frente a la Casa de la Panadería. No es raro, cuando llegan los meses de calor. Es la señal que indica que allí una pareja de novios acaba de dar el sí a su matrimonio.

El salón real del emblemático edificio de la plaza es uno de los lugares preferidos por los madrileños para sus enlaces civiles. Y eso ha hecho que el distrito Centro, donde se oficiaron 233 de las 1.522 bodas laicas celebradas en la capital en 2009, encabece la lista de casamientos en el Ayuntamiento de Madrid. Por detrás quedan Retiro (108), Puente de Vallecas (88), Usera y Moratalaz (ambos 82).

La vía municipal ha ido comiendo terreno a las frías bodas instantáneas que se despachan en los juzgados de Pradillo. No es el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, el encargado de oficiarlas, sino que éste ha delegado esa potestad en los concejales que presiden las 21 Juntas Municipales de Distrito.

La teoría es que uno debe casarse donde está empadronado, pero los ediles de la oposición (PSM e IU) se hacen cargo también de esta responsabilidad a petición vecinal. En la práctica eso permite que los contrayentes elijan lugar. La gran mayoría opta por Centro, como confirman el concejal socialista Pedro Zerolo y la edil de IU Milagros Hernández, los dos que más casan de sus respectivos grupos municipales. Este periódico intentó entrevistar también al edil del PP que más bodas celebra, José Enrique Núñez (Centro), pero declinó hablar al estar fuera de Madrid.

"Hay un déficit enorme de actos y ritos laicos, que se tiene que subsanar desde la Administración pública", reflexiona Zerolo, tan veterano en casamientos que, cuando finalice el año, habrá unido a unas 300 parejas en casi todos los distritos. "Eso genera ciudadanía y apego a las instituciones", agrega. Por eso, Zerolo se enorgullece de tratar de dar "dignidad al ceremonial civil" y procura que haya música, lectura de poemas, flores… junto a la fría obligación de leer los artículos del Código Civil que recogen los derechos y deberes del matrimonio. "Me gusta que mis ceremonias sean muy participativas", explica.

Considera que es una de las actividades más gratas de su tarea política y tiene un sinfín de anécdotas: con traducción simultánea para uno de los novios, bodas dobles en la que los contrayentes eran testigos entre sí, el casamiento que se retransmitió en directo a través de Internet porque parte de la familia de la novia mexicana estaba en Monterrey y, por supuesto, su propio enlace.

Zerolo se casó el 1 de octubre de 2005 en la Casa de la Panadería, tres meses después de la reforma del Código Civil que permitió las bodas entre personas de igual sexo. La ceremonia la ofició la que entonces era su jefa de grupo, Trinidad Jiménez.

"Es una ocasión en la que los ciudadanos me dan permiso para meterme en su vida", explica la concejal Milagros Hernández, que considera que celebrar bodas es una oportunidad única para el político. "Yo tengo más que agradecer a los que se casan que ellos a mí", afirma.

La edil de IU cuenta que ha casado sobre todo en Vallecas, Usera y Villaverde, y que la gran mayoría de quienes acuden a ella son gays y lesbianas. Su ceremonia personal incluye la lectura de una poesía -que luego regala impresa en un pergamino a los novios- y por eso siempre intenta convencer a los contrayentes de que no vayan sólo a por el documento oficial. Para ello les anima: "Es un momento único de tu vida. Aprovéchalo".

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