Curas y monjas con tendencia homosexual crean un grupo secreto para orar y entenderse

El grupo se llama ‘Betania en colores’ y se reúne de forma clandestina en Madrid, los miércoles en un apartamento y los sábados en una parroquia. Surge cuando más beligerante es la Iglesia con los derechos de los gays. Comparten vida consagrad

Como cada miércoles desde diciembre, C. llega la primera al portal. Sube al primer piso y entra en el apartamento de Lavapiés que sirve de sede clandestina a 'Betania en Colores', una agrupación de religiosos cristianos creada para "conciliar su vocación religiosa" y su "tendencia homo-afectiva-sexual".

C. tiene 45 años y es una monja lesbiana. Está consagrada a Dios -con los votos de obediencia, pobreza y castidad-, pero no lleva hábito. Pertenece a un instituto de vida secular de inspiración Paulina: "Más pistas no me parece prudente dar", dice.

El piso -40 metros y vacío- no es muy acogedor, pero sí un lugar discreto. Se lo ha cedido V., un gay profundamente cristiano, impulsor de esta agrupación y el único laico al que la comunidad permite el acceso a la oración.

Son casi las nueve de la noche y, poco a poco, va llegando el resto de los miembros de Betania -nombre que hace referencia a la "aldea en la que Jesús tenía buenos amigos"-.

El número de asistentes a la liturgia fluctúa por semanas, no menos de seis -los habituales- y no más de doce. Pertenecen a distintas órdenes religiosas: franciscanos, jesuitas, misioneras, carmelitas… Hay un seglar de una orden terciaria, una mujer de una prelatura personal, y un misionero parisino, Jean. Casi todos rebasan la cuarentena y sin sotanas ni hábitos todos pasarían por laicos, excepción hecha de una religiosa que viste una falda azul marino tal vez demasiado larga.

El origen de Betania

La idea de fundar la agrupación Betania surgió dos años atrás. V. acudía como portavoz de Crismhom -una asociación cristiana por la diversidad sexual- a un encuentro nacional sobre homosexualidad y catolicismo en Toledo. Allí conoció a varios religiosos y de sus charlas surgió "la necesidad de crear un espacio propio, donde ellos pudieran fundir vocación y tendencia homo-afectiva-sexual".

Estos religiosos han vivido en el pasado su identidad sexual "con vergüenza", "negación" y "frustración", según explican en su carta de presentación. Unirse les ha ayudado a comprender que su inclinación sexual, lejos de un "error, pecado o cruz" es un "regalo de Dios" que da sentido y apuntala su vocación.

En el piso de Lavapiés, C. abre la puerta a J., el sacerdote que preside sus celebraciones eucarísticas. J., que también viste de calle, prefiere no hablar y pasa de puntillas por este reportaje. Teme ser apartado de sus funciones por la Diócesis si trasciende que dirige el rezo y confiesa a un grupo de religiosos homosexuales.

La ceremonia se llama las Vísperas y dura tres cuartos de hora. Es la oración que marca el diurnal, la misma que se reza hoy desde Perú a Australia. En este salón con una decena de sillas dispuestas en círculo en torno a una mesa en la que descansan dos iconos bizantinos (de un cristo con su amigo y de una virgen con su niño) y las escrituras abiertas, el cura tiene a gala hacer un uso no sexista del lenguaje. Siempre dice: "Dios padre y madre". Tras los salmos y cánticos, el grupo pide por las víctimas de agresiones homófobas y lamenta la última salida de tono del papa Benedicto XVI, que ha dicho que los matrimonios homosexuales "acabarán con la humanidad".

Más homosexuales en la Iglesia

La Iglesia Católica califica de "conducta desviada" la homosexualidad y veta a los que tengan una "profunda y marcada tendencia homosexual" en sus seminarios desde que salieron a la luz miles de denuncias por abusos sexuales en parroquias y colegios. Sin embargo "la representatividad gay en la Iglesia (en torno al 30%) es superior a la de la sociedad (6-10%)", informa Juan Antonio Férriz, portavoz de asuntos religiosos de la Federación Española de asociaciones pro derechos LGTB (Lesbianas, Gays, Transexuales y Bisexuales).

La monja C. supo que a ella le atraían "más las chicas que los chicos" a la vez que sintió "la llamada personal de Dios" al estado religioso. "Fueron años de mucha confusión", reconoce.

"Dentro de la Iglesia, y en mi congregación en particular, el tema sexual es tabú", añade para explicar por qué acude a Betania: "No tengo crisis vocacionales, pero a veces necesito hablar, desfogarme, contar a alguien mis dificultades".  A ella le alivia saber que no es única, que hay otros religiosos homosexuales.

Los miércoles de Betania son una cita mitad acto religioso, mitad terapia grupal. Tras la oración, una tortilla de patata y unos refrescos sustituyen a los iconos litúrgicos sobre la mesa del salón. Los religiosos toman un piscolabis y hablan en corrillos "de sus cosas más personales", cuenta el impulsor de estos encuentros, V. Entre otros temas, hablan de cómo lidian en su día a día con la homosexualidad en el seno de una Iglesia que no los acepta.

Los religiosos homosexuales de Betania confiesan que sufren los "reproches" cada vez más constantes por parte de la jerarquía católica española contra los derechos de los gays.

"Me duele  mucho porque esas declaraciones no se basan en una mera opinión, sino que están cargadas de odio, violencia y rechazo y el cristianismo predica lo contrario: amor, acogida, perdón", se indigna C., que destaca la férrea determinación de los cristianos homosexuales de seguir formando parte de la Iglesia.

Jean es un monje que ha venido a estudiar a Madrid, antes de marcharse de misones a África. En Francia pertenece a una agrupación parecida a Betania, de nombre 'Pescadores de Hombres'. Jean se acepta como "religioso gay" y participa activamente en todas las citas de esta agrupación. Él presiente que la jerarquía francesa habla menos de homosexualidad que la española y reprocha a la curia romana que hable "tanto de homosexualidad y tan poco de crisis, desigualdades, desastres ecológicos, pobreza… eso sí son pecados que claman al cielo y no que Pedro ame a Antonio", dice.

El voto de castidad

Carmen también viene a Betania. Tiene 47 años y es miembro "agregado" de un instituto secular de la Iglesia católica "de nombre en latín" a la que prefiere referirse como "la institución". Cuenta que mantiene, "en secreto, claro", una relación con otra mujer desde hace ocho años. "Vivo una doble vida, entre una vocación de entrega a Dios y una tendencia homo-afectiva que es causa de una gran tensión". Lo ha pasado francamente mal. Ha estado al borde del suicidio, pero en Betania ha encontrado "un espacio de paz".

El pecado no es un tema del que se hable mucho en Betania, confiesa el impulsor de la agrupación, V. En general, los religiosos se mantienen firmes en su voto de castidad. "Independientemente de si un día fallan, que entonces se levantan y siguen", explica. Pero entre ellos tampoco existe una visión monolítica del celibato: "Hay una monja intentando entrar en el grupo que defiende que ella es religiosa de corazón, más allá de que haga esto o aquello. Nadie va a juzgarla…, pero por el momento no está en Betania".

Pese a su corta vida, la agrupación ya ha recibido numerosas solicitudes de acceso. En su mayoría de exreligiosos que dejaron sus respectivas órdenes tras reivindicarse como homosexuales. Pero Betania avanza despacio. "No queremos crecer por crecer", explica V. "Si eres religioso y tienes condición homo-afectiva-sexual y quieres entrar, primero debes llevarlo a oración durante cierto tiempo y si el Espíritu Santo te sigue pidiendo acercarte, ponte en contacto y ten paciencia" hasta que la agrupación de su visto bueno, sugieren en su web.

La clandestinidad

Betania necesita perdurar en la clandestinidad para rezar por los gays y las lesbianas. La visibilidad y la reivindicación de los derechos LGTB es una lucha que dejan en manos de las 19  asociaciones de fieles cristianos homosexuales que hay en España, como Crismhom, y de una emergente teología 'queer'.

"No creo que pudiéramos mostrarnos públicamente sin riesgo de ser amonestados por nuestras comunidades. Suena duro, pero así están las cosas en la Iglesia de Madrid", se justifica, apenada, C, que mantiene en secreto su homosexualidad en el seno de su congregación por "no preocupar a mis hermanas", dice.

El sábado es la segunda cita de la semana para los miembros de Betania. Esta vez acuden a una parroquia de la capital y ni siquiera V., el laico del grupo, tiene permiso de entrada. Aprovechando que el cura principal se ausenta ese día, acceden a una capilla pequeña y, en el más íntimo secreto, celebran una Santa Eucaristía, seguida de un rato de Acción de Gracias que culminan con un desayuno. Todo antes de regresar, cada uno y cada una, a sus comunidades para seguir con sus tareas cotidianas.

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Glosario básico sobre cristianismo y homosexualidad

En el reportaje sobre Betania en colores, la primera agrupación de religiosos homosexuales que opera en secreto en Madrid, ha sido necesario reproducir varios términos religiosos. Este glosario, por orden de aparición en el reportaje, puede ayudar a entenderlos:

  • Betania: Es la agrupación que han formado hace dos meses un grupo de religiosos y religiosas de tendencia homo-afectivo-sexual.
  • Tendencia homo-afectivo-sexual: Es el término para describir su condición homosexual, desvinculada de toda actividad sexual.
  • Persona consagrada: La consagración es la dedicación de una persona o cosa para el servicio de un culto religioso o directamente a una deidad.
  • Instituto de vida secular: En la Iglesia católica, un Instituto secular es una asociación para personas laicas que profesan los tres consejos evangélicos obligatorios (castidad, pobreza y obediencia) por un vínculo sagrado, en virtud del cual entregan la propia vida al seguimiento de Cristo y al apostolado de la Iglesia, comprometiéndose en la santificación del mundo trabajando desde dentro de él, siguiendo una constitución específica para su instituto. Junto con los Institutos religiosos son las dos categorías que componen el estado de la vida consagrada por la profesión de los consejos evangélicos en la Iglesia católica.
  • Orden de inspiración Paulina: Es una Orden religiosa católica fundada en el Siglo XIII en Hungría por el Beato Eusebio de Estrigonia. La orden empezó como un movimiento eremita en honor al religioso ermitaño cristiano San Pablo de Tebas (228-342). Fueron monjes paulinos húngaros los primeros religiosos que arribaron a América con Cristóbal Colón y comenzaron el proceso de evangelización.
  • Orden Terciaria: Aquellas asociaciones cuyos miembros, viviendo en el mundo y participando del espíritu de un instituto religioso, se dedican al apostolado y buscan la perfección cristiana bajo la alta dirección de ese instituto.
  • Prelatura personal: Una prelatura personal es una institución de la Iglesia Católica formada por presbíteros y diáconos, a cuyo frente se encuentra un prelado (que a su vez podrá ser un presbítero o un obispo). También puede haber laicos que colaboran con las obras apostólicas de la prelatura personal. Existe actualmente una única prelatura personal: la Prelatura de la Santa Cruz y Opus Dei, erigida por el papa Juan Pablo II en 1982.
  • Crismhom: Crismhom es una asociación cristiana ecuménica LGTB, cuyos miembros son mayoritariamente católicos. Esta asociación trata de construir y potenciar la fraternidad y comunidad cristiana entre sus miembros desde el respeto a la forma de vivir la fe de cada uno de ellos.
  • LGTB: LGBT o GLBT son las siglas que designan colectivamente a lesbianas, los gays, los bisexuales y las personas transgénero.
  • Diurnal: Diurno o diurnal es un libro de oficio canónico que agrupa las horas canónicas según la existencia de la iluminación del sol, es decir, corresponde a las horas canónicas que se producen en la parte diurna del día.
  • Pescadores de Hombres:  Es la agrupación de religiosos franceses con tendencia homosexual.


Jean, misionero: "La religión católica no es homófoba pero sí hay católicos que lo son"

¿Quién es usted? Todos los datos que está dispuesto a hacer público.
Soy Jean, nacido en Brest, Francia, y perteneciente a la Congregación de la Misión (San Vicente Paul). En los últimos años he vivido en París, en nuestra casa-madre y he venido a España para terminar mi doctorado en Teología, y en el futuro, partir hacia el centro de África, a una de nuestras Misiones, cosa que deseo con muchas ganas. Me considero homosexual porque mi inclinación afectiva y corporal se inclina hacia los hombres, si bien, por mi condición de persona consagrada, guardo y respeto los votos que formulé hace años, entre ellos, claro está, el de celibato, lo cual no quita para que intrínsecamente me defina como una persona homosexual. Soy, por tanto, un religioso-gay, o bien un gay-religioso.

¿Cuándo percibó su tendencia homo-afectivo-sexual? ¿Qué conflicto vivió en su aceptación, si lo hubo?
Me uno a mis primos de Betania en Colores para compartir nuestras experiencias de gays cristianos y rezar juntos Pienso que la percibí en el momento de la pubertad aunque, como ya antes tenía clara mi vocación al estado religioso, no me supuso mayor trauma que constatar que, si quería ser fiel a mi vocación debería guardar mis sentidos e imaginación, no de las chicas guapas sino de los chicos guapos. Pienso que, de todos modos, en Francia no es tan grande el tabú de la sexualidad como en España. Ni siquiera entre la Jerarquía de mi país la obsesión por la homosexualidad es tan grande como en España; aún menos entre las comunidades religiosas. Conozco religiosos con una gran pluma y que gozan del respeto y cariño de sus hermanos de comunidad. Yo mismo, presiento, tengo bastante pluma aunque las almas caritativas dicen que se debe a mi acento francés.

¿Cómo conoció Betania en Colores?
En Francia participo en una asociación de cristianos homosexuales llamada 'David et Jonathan'. Cuando conocí mi destino en España para estudiar les pedí referencias sobre asociaciones similares en Madrid. Alguien me puso en contacto con los que estaban trabajando en el proyecto de Betania en Colores, hablé con ellos y les pedí participar. Y aquí estoy.

¿Por qué es miembro?
Porque el cristianismo no se puede vivir individualmente, sino solo en comunidad. De acuerdo, yo ya tengo una comunidad, la gran familia paulina, pero también en toda gran familia hay grupos más pequeños que se tratan porque hay algo que les une. Digamos que mi familia es la paulina pero que, de vez en cuando, me uno a mis primos de Betania en Colores para compartir nuestras experiencias de gays cristianos y rezar juntos.

¿A qué reuniones acude y qué le aportan?
A las que puedo. Por un lado tengo bastante libertad de horario, pero por otro, acudo a determinadas clases en Salamanca, por lo que viajo bastante. La oración en común con "mis primos" me ayuda a unirme espiritualmente a todos los gays y lesbianas del mundo, especialmente a los que están en dificultades. La Eucaristía me ayuda a ponerme en comunión con Dios, pero también con los gays y lesbianas que sufren por ser como son. Ese dolor, unido a los dolores de Cristo en la cruz, me recuerda que aún queda mucho por hacer…

¿Cómo es su vida diaria en su congregación-parroquia en relación a su tendencia homo afectivo sexual?
Confieso que siempre he vivido este tema (ser gay) con gran paz No hay nada especialmente relevante. Creo que mis hermanos de comunidad pueden, o no, imaginar que soy gay, pero quizá por nuestro espíritu particular, nadie presta especial caso, ni siquiera mis superiores. Confieso que siempre he vivido este tema con gran paz. Me siento afortunado en este sentido.

¿Qué siente cuando oye a la jerarquía eclesial hablar en contra de los homosexuales?
Presiento que entre la jerarquía francesa se habla menos de homosexualidad que en España… quizá sea porque, lamentablemente, no tenemos una equiparación a los matrimonios heterosexuales. Sí que es reseñable, sin embargo, que desde la curia romana se hable tanto de homosexualidad y tan poco de otros graves problemas que afectan a los cristianos: la crisis económica, las desigualdades Norte-Sur, los desastres ecológicos, la mundialización económica que tanta pobreza acarrea a los países pobres, el maltrato a los animales, la violencia machista… Eso sí que son pecados que claman al cielo y no que Pedro ame a Antonio. En este sentido, la Iglesia-jerarquía se está alejando del Pueblo de Dios.

¿Es la religión católica homófoba? ¿Es la Iglesia homófoba?
La religión católica no es homófoba pero sí hay católicos que lo son, bien porque tengan prejuicios hacia la homosexualidad extra-religiosos, bien porque se amparen en una errónea interpretación literal de las Escrituras. Pienso que el católico homófobo no es realmente cristiano porque no puede haber tenido en su vida una experiencia personal con el Cristo que ama, con el Cristo que perdona. Tenemos, por tanto, una Iglesia Católica compuesta por muchos “no-cristianos”. Esta paradoja debería hacer reflexionar a muchos teólogos.

¿Por qué es necesaria la clandestinidad de un apartamento para sus liturgias?
Supongo que hay hermanos que necesitan esa clandestinidad para no tener problemas con sus superiores.

Comunidad gay e Iglesia, ¿cómo percibe la relación?
Hay hermanos que necesitan esa clandestinidad para no tener problemas con sus superiores De nuevo tengo que comparar la situación en Francia con la de aquí. La trayectoria personal de un gay o de una lesbiana se puede explicar con el siguiente ejemplo: Laura nace y es educada en una familia cristiana. Va a catequesis los sábados y a misa los domingos. La abuelita a veces reza el rosario con ella. Laura cumple 11 años y descubre que le gusta Josefina; que le gusta y que le excita. Laura se confiesa y el confesor, padre Anselmo, la recuerda el 6º mandamiento “no cometerás actos impuros” y cómo interpreta él dicho mandamiento. Laura decide negarse a sí misma para ser buena cristiana, pero el resultado es que su relación con Dios no es auténtica porque no es Laura quien se pone a rezar, quien comulga, quien se esfuerza por "ser buena",  sino una sombra de Laura. Laura cumple 18 años llena de complejos y, sobre todo, con una afectividad sin desarrollar. No ama, no se deja amar. Finalmente, va a estudiar y tiene un romance con otra chica. De repente descubre lo maravilloso que es el amor, pero recuerda también al padre Anselmo. Decidida a no volver a ser infeliz, decide olvidar al padre Anselmo y, con él, a un Cristo que le han predicado… que tampoco es el real. Laura, deja de ser cristiana. Bajo estas condiciones, la relación comunidad gay e Iglesia no puede ser sino de ruptura, de odio recíproco, de rencor. ¿Debe ser así? Si analizamos la trayectoria de Laura, veremos que está basada en falsedades: a Laura no se la permite ser ella misma. Como contrapartida, se la predica un Cristo que no es el de verdad. Si estas dos proposiciones se tornaran, veríamos que no tiene porqué haber esa ruptura entre cristianismo y homosexualidad.

¿Qué le diría a la Archidiócesis o a la Conferencia Episcopal sobre su realidad?
A esos… no les diría nada. Sin embargo, esa energía me gustaría canalizarla para gritar a todos los jóvenes cristianos y homosexuales que no se alejen de Cristo; que Dios les ama tal y como ellos son. Que, es más, Dios les ha hecho así porque en el desarrollo de su homosexualidad hay también un chispazo del abrazo amoroso del Padre.


Un cura: "Es una hipocresía no ver que entre el clero hay mucha tendencia homosexual"

¿Quién es usted?
Soy un sacerdote diocesano de una pequeña diócesis limítrofe a Madrid que desempeña su ministerio en el mundo rural atendiendo varios pueblos con poca población.

¿Cuándo percibió su tendencia homo-afectivosexual? ¿Qué conflicto vivió en su aceptación, si lo hubo?
Actualmente no me causa problema el no expresarlo ni compartirlo La tendencia afectivo sexual siempre ha estado presente en mi vida, desde que tengo uso de razón recuerdo mi atracción hacia personas del mismo sexo, atracción que no siempre he aceptado e incluso he intentado "cambiar", pues la concebía como un impedimento para mi felicidad y para el "normal" desarrollo de mi vida. Esa era la mentalidad que se tenía en los años 80 – 90, además aderezado con el miedo a esa enfermedad llamada sida. Al sentir la llamada al ministerio sacerdotal también experimenté conflicto, pues una parte de la jerarquía eclesiástica no aceptaba mi sexualidad y una parte de mis "amigos" homosexuales no aceptaban mi adhesión a la Iglesia, pero, como canta Luz Casal, "el amor es un misterio que importa solo a dos", y mi amor por la buena noticia traída por Cristo ha sido más fuerte que los impedimentos que haya podido vivir.Puedo decir que hoy vivo armónicamente uniendo cabeza, cuerpo, y corazón-vocación.

¿Participa en alguna asociación de derechos LGTB?
En Crismhom. La conocí a través de Internet. Me acerque un jueves a la oración ecuménica, con la sensación de que iba, por fin, con toda mi realidad a la alabar al Señor, con toda mi alma, todo mi cuerpo, todo mi ser. Me sedujo ese grupo de personas que, a pesar de las dificultades, optan por vivir aquello que sienten que les ayuda y realiza, como es la fe cristiana. Crishmom no me habla de enfrentamiento y muerte como otras asociaciones, sino de vida, de aceptación, de ayuda, de compañerismo, de humildad… en definitiva, me parece hacer vida el Evangelio como los primeros cristianos, incluso simbolizado en el local donde se realizan las celebraciones, bajo tierra, para que la semilla fructifique y dé fruto, como últimamente estamos viviendo con la asistencia de tantas personas a la asociación.

¿A qué reuniones acude y qué le aportan?
He acudido a reuniones de formación, retiros, oraciones, celebraciones y momentos más lúdicos. Me da ánimo para vivir mi ministerio, pues ante la realidad ritualista y de cumplimiento que vivo donde ejerzo mi ministerio, aquí me encuentro con una comunidad viva, comprometida, creativa e ilusionada. Además me aporta relaciones personales con las que comparto tanto mi fe como mi realidad afectiva.

¿Cómo es su vida diaria en su parroquia en relación a su tendencia afectivo-sexual?
La religión católica no es homófoba Actualmente no me causa problema el no expresarlo ni compartirlo. Tampoco creo que deba llevar la bandera enarbolada las 24 horas. Mi tendencia afectivo sexual es una realidad más de mi persona, pero no condiciona toda mi vida.

¿Qué siente cuando oye a la jerarquía eclesial hablar en contra del matrimonio homosexual o descalificar a las parejas compuestas por personas de un mismo sexo?
Me parece muy triste. El Evangelio habla de acogida, de confianza, de ver la imagen de Dios que somos todos los seres humanos. No se puede decir, "acepto a esa persona pero siempre y cuando no haga eso que considero que está mal". La acogida, como la de Jesucristo, ha de ser incondicional. Siento a la Iglesia anclada en una mentalidad pasada, en una moralidad que pone el centro en la genitalidad en vez de en el corazón de las personas y con miedo a dar pasos que harían que la gente la percibiera como realmente evangélica.

¿Es la religión católica homófoba? ¿Es la Iglesia homófoba?
Es una hipocresía no ver que entre el clero hay mucha tendencia homosexual La religión católica no es homófoba, el mismo nombre lo indica, “católico” significa “universal”, es decir que el mensaje de Cristo es válido y tiene algo que decir para todos los hombres y mujeres de todos los lugares y todos los tiempos. La religión católica se articula desde el mensaje fraternal de Cristo, con lo que nada más lejos de la homofobia. A la hora de vivir esa fe, sí podemos decir que parte de la estructura jerárquica es homófoba, pues es una estructura y, como tal, evoluciona lentamente, dando pasos lentísimos, como los elefantes y además, ante un momento de cambio social tan grande, parte de esa estructura tiende a cerrarse sobre si misma y a conservar lo que tiene por miedo a perderlo, radicalizando incluso sus posturas.

Comunidad gay e Iglesia, ¿cómo percibe la relación?
La comunidad gay es una comunidad humana, con lo cual, es parte de la Iglesia Católica, universal.

¿Qué le dirías a la Archidiócesis o a la Conferencia Episcopal sobre su realidad?
Lo que me preocupa como sacerdote y como persona, es que se me mire desde la imagen de Dios que soy y desde ahí se me acepte, se me valore, se cuente conmigo y se potencien las cualidades que Dios ha puesto en mi. Eso conlleva que se acepte mi tendencia afectivo-sexual que es un dato más de lo que soy como persona, de cómo Dios me ha creado. Se gastan muchas energías en una lucha que no es evangélica, en vez de sumar, se cierran puertas. No todo vale, pero si valen todas las personas. Les diría que se preocupen de mirar a los demás como Dios les mira, desde la bondad, la confianza, la ternura, la acogida… pues para eso somos sus ministros y claro, empezando por los mismos sacerdotes, pues es una hipocresía no ver que entre el clero hay mucha tendencia homosexual, aunque sea reprimida e ignorada. La primera conversión que Dios nos pide es que aceptemos como somos para que, desde la riqueza que vive en nosotros, comencemos a construir el Reino de Dios.


Carmen, religiosa y lesbiana: "Decidí huir de mí misma siendo célibe para servir a Dios"

¿Quién es usted? Todos los datos que está dispuesta a hacer público.
Mi nombre es, digamos, Carmen, tengo 47 años y, por el momento, soy miembro "agregado" de una determinada institución de la Iglesia Católica, con nombre en latín y a la que en adelante me referiré como "la institución". Digo por el momento porque me estoy planteando dejarlo, aunque no es fácil. Para los profanos, los "agregados" de dicha institución guardan celibato, no como voto –no somos religiosos-, pero sí como compromiso. Por otro lado, no viven en centros, sino en pisos particulares, bien solos, bien compartiendo con otros. Mantengo, en secreto, claro, una relación con otra mujer, mi pareja, desde hace 8 años. Vivo, por tanto, una doble vida, entre una vocación de entrega a Dios en “la institución” y una tendencia homo-afectiva que es causa de una gran tensión. Al no ser propiamente una religiosa, no debería formar parte de Betania en Colores pero al enterarse estos de mi historia y dificultades, me acogieron y encuentro aquí un espacio de paz.

¿Cuándo percibió su tendencia homo-afectivo-sexual? ¿Qué conflicto vivió en su aceptación, si lo hubo?
Vivo una doble vida entre una vocación de entrega a Dios y una tendencia homo-afectiva que es causa de una gran tensión Supe que era lesbiana desde la adolescencia pero, creyendo que era algo horrible, no me lo reconocí ni a mí misma, lo oculté y, dado que no quería casarme con ningún hombre y que algo debía hacer en la vida, decidí huir de todo eso haciéndome de "la institución", aprovechando que una amiga me animaba a hacerlo. Digamos que fue una huida de mí misma hacia una forma de vida que, en principio, me parecía honrosa: servir a Dios. El tiempo se encargó de hacerme ver lo equivocado de mi decisión: nadie puede huir de sí mismo porque construye un mundo falso a su alrededor: es falsa su relación con Dios, con su familia, con sus hermanas/os espirituales… consigo mismo. En medio de una crisis vocacional, conocí a mi actual pareja que, sin duda, me salvó del abismo… estuve muy cerca del suicidio. Con ganas, de nuevo, de seguir viviendo me planteé iniciar una nueva vida, pero no me resulta fácil dejar "la institución", por lo que comencé esa doble vida que se está prolongando demasiado pero que pido a Dios me ayude a resolver.

¿Cómo conoció Betania en Colores?
Un amigo que fue también de "la institución" –ya no lo es- me habló del proyecto y me interesó mucho. Acudí a una de sus oraciones y me gustó el ambiente sencillo y discreto. Justo lo que yo necesitaba.

¿Por qué es miembro?
No me gusta considerarme "miembro" porque, tras el empacho que traigo, no deseo hacerme miembro de nada más. Digamos que, de una forma libre, participo en lo que me ayuda. En las oraciones, me gusta la sencillez con que nos dirigimos a Dios… tan alejada de los modos encorsetados y siempre dirigidos por un cura de "la institución" a que estaba acostumbrada. Me ayuda mucho también confesarme con el cura de Betania… ¡por fin alguien me habla de un Dios que ama en vez de un Dios que juzga !

¿A qué reuniones acude y qué le aportan?
Aunque aún me debo a mis obligaciones en "la institución", procuro sacar tiempo para no faltar a la oración de los miércoles y a la Misa de los sábados. A ambas acudo con mi pareja y estamos descubriendo no solo que Dios nos ama así, tal cual somos, sino que puede haber una espiritualidad ligada a la homosexualidad muy interesante.

¿Cómo es su vida diaria en su congregación-parroquia en relación a su tendencia homo afectivo sexual?
Me ayuda mucho  confesarme con el cura de Betania Como supondrás, de absoluto secreto. Soy consciente de lo inconveniente y fatigoso que resulta llevar esta doble vida y estoy animada a que no pase este 2012 sin haberlo resuelto pero… necesito tiempo, energía y, sobre todo, un trabajo fuera de "la institución", que me permita sostenerme.

¿Qué siente cuando oye a la jerarquía eclesial hablar en contra del matrimonio homosexual o descalificar a las parejas compuestas por personas de un mismo sexo?
Una amiga de Betania en Colores me han sugerido un libro de teología gay y queer, de Elizabeth Stuart, obispa anglicana, que me está animando muchísimo en este campo. Gracias a él estoy descubriendo que es posible ser homosexual y cristiano, y que la Biblia, correctamente interpretada, no puede usarse para condenar la homosexualidad. Esta postura es radicalmente opuesta a la teología a que estaba acostumbrada y a la que predomina entre la curia. Eso sin contar con los prejuicios personales que esos señores puedan tener… En todo caso, percibo una gran falta de caridad cristiana en las palabras homófobas de la Jerarquía.

¿Es la religión católica homófoba? ¿Es la Iglesia homófoba?
Pienso que el catolicismo en sí no es homófobo pero que, sin duda, existen grupos de católicos, muy conservadores, que se empeñan en interpretar literalmente la Biblia y que eso les da pie a mantener actitudes homófobas. Curiosamente, el propio catecismo de la Iglesia católica se opone a las interpretaciones literales… falta mucha formación, me temo.

¿Por qué es necesaria la clandestinidad de un apartamento para sus liturgias?
Personalmente, no me veo teniendo una reunión de Betania en Colores en el oratorio de un centro de "la institución"… y supongo que a los demás les pasará lo mismo en mayor o menor medida con sus comunidades de origen.

¿Qué les diferencia de Crismhom?
La Biblia, correctamente interpretada, no puede usarse para condenar la homosexualidad Crishmom está dando pasos muy interesantes en la normalización de la cuestión cristianismo y homosexualidad pero, sin embargo, en otras muchas cuestiones adopta las posturas más inflexibles de un catolicismo cerril. No es posible exigir a la Iglesia tolerancia hacia la homosexualidad pero, como contrapartida, defender al pie de la letra otras cuestiones de moral, a mi juicio opinables, como son el tema del aborto, el celibato de los sacerdotes o el acceso de la mujer al sacerdocio. En Betania en Colores no existe ese debate sino que preferimos ponernos del lado del débil. Siguiendo el ejemplo, nadie en su sano juicio defiende el aborto por el aborto, pero dado que hay mujeres que sufren por motivo de una violación, un sexo mal practicado o una enfermedad congénita, si deciden abortar, preferimos no emitir juicios morales y animarlas como personas e hijas de Dios. Pienso que es lo que habría hecho Jesús de Nazaret.

Comunidad gay e Iglesia, ¿cómo percibe la relación?
Si hablamos de Iglesia-Jerarquía, la percibo tensa y abocada al no diálogo. Si hablamos de Iglesia-Pueblo de Dios, pienso que la relación es mucho más fluida existiendo muchos movimientos de cristianos del tipo Somos Iglesia, que lo facilitan.

¿Qué le diría a la Archidiócesis o a la Conferencia Episcopal sobre su realidad?
Les pediría que procuraran identificarse más con María Magdalena y menos con los fariseos del Evangelio.

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