Cumbre de pseudociencias en la universidad pública de Málaga

El programa del curso insinúa un llamamiento a abandonar la medicina basada en la evidencia

Medicina antroposófica, bioneuroemoción, medicina china sobre el cuerpo energético, homeopatía y otras prácticas pseudocientíficas, algunas de ellas consideradas directamente peligrosa charlatanería, protagonizarán un curso de verano de una universidad pública, la de Málaga, durante cinco días, del 18 al 22 de julio.

El curso, una auténtica cumbre de pseudomedicinas, está dirigido por María del Carmen Álvarez, veterinaria de 70 años de la Universidad de Málaga especializada en la genética de peces como el lenguado y la lubina. El programa del curso insinúa un llamamiento a abandonar la medicina basada en la evidencia. Su objetivo es “tomar las riendas de nuestra salud y poder elegir, en cada caso, desde el conocimiento y no desde el miedo, el camino a seguir”.

El programa de la cumbre pseudocientífica incluye una charla de Antonio Alcalá Malavé, un hombre que se presenta como neurocientífico experto en oftalmología. En junio de 2015, realizó en la Facultad de Derecho de la Universidad de Málaga una sesión de “hipnosis regresiva colectiva” en la que decenas de personas, según su relato, pudieron recordar historias de amor de sus vidas pasadas. En su consulta de Málaga, Alcalá Malavé cobra 150 euros por una sesión de hora y media de “neuro reconstrucción emocional” y 110 euros por una “regresión por hipnosis a la infancia”.

Matilde de Torres Villagrá, que regenta una consulta de bioneuroemoción en Málaga, impartirá otra de las charlas del curso. La bioneuroemoción, una marca registrada por el psicólogo español Enric Corbera, sostiene que las enfermedades están provocadas por conflictos emocionales. “Mi experiencia clínica, que ya es mucha y he visto centenares de personas con cáncer, y sigo viéndolas: me he dado cuenta, porque soy un gran observador, de que las características biológicas de una célula cancerígena corresponden exactamente a las características psicológicas de una persona enferma de cáncer”, proclamaba Corbera en una charla el año pasado.

El Colegio Oficial de Psicología de Cataluña considera que la bioneuroemoción “se acerca a prácticas propias de pseudoterapias alternativas y su aplicación genera alarma, confusión o expectativas de cura sobredimensionada o mágica poniendo incluso en riesgo la salud física o psíquica de los pacientes seguidores”, según denunció en enero. La bioneuroemoción no tiene “ninguna validez científica dentro de los foros clínicos u hospitalarios” y todo indica que es un “fraude o superchería”, según el organismo de los psicólogos.

El curso de verano de la Universidad de Málaga también ofrecerá una sesión de Ana López Barrasa, que administra “medicina antroposófica” en su clínica Lukas, en Collado Villalba (Madrid). Esta práctica fue desarrollada en la década de 1920 por el filósofo austriaco Rudolf Steiner, creador también de la agricultura biodinámica, una disciplina que sostiene que los signos del zodiaco influyen en el crecimiento de los espárragos. La autodenominada medicina antroposófica defiende el uso de muérdago contra el cáncer y aparece en La enciclopedia escéptica de las pseudociencias, del historiador Michael Shermer.

Entre los profesores del curso de verano también se encuentra el médico Gonzalo Fernández Quiroga, que figura en el programa como director del Máster de Medicina Homeopática de la Universidad de Barcelona. Pero esta información está desactualizada. La institución catalana fulminó en febrero su máster de homeopatía por “falta de base científica”. Sin embargo, la Universidad de Málaga mantiene esta pseudociencia en su curso, pese a que el propio Ministerio de Sanidad español advierte de que “la homeopatía no ha probado definitivamente su eficacia en ninguna indicación o situación clínica concreta”.

El curso se celebrará en el Hospital Real de la Misericordia, en Marbella, con el título “La enfermedad: ¿enemiga o aliada?”. Su directora, catedrática de Genética “con 44 años dedicados a la docencia y la investigación”, defiende su pertinencia. “Es un foro abierto a discusión y debate. Nadie está en posesión de la verdad”.

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