Cuatro prioridades básicas para el laicismo

Ponencia Encuentro laicista 2004

Queridos amigos :

La Assamblea General de la FHE del pasado mes de junio estaba encantada de poder acogeros entre sus miembros. Estoy convenciada de que las buenas relaciones que ya teníamos se continuarán a través de una estrecha colaboración.

Es inútil redordaros que la Federación representa a un gran número de humanistas, de libre pensadores y de organizaciones laicas en el ámbito europeo. Querría señalar brevemente la importancia de esta representación.

La política europea se ha hecho cada vez más tangible a lo largo de estos últimos años. Una política que no hace más que crecer y que en algunas década dominará la vida local, regional y nacional.

Desde el comienzo, los representantes de la Unión Europea han comprendido que una Europa Bien construida, democática y sólida sólo puede realizarse con el apoyo de sus ciudadanos. Una Europa unificada necesita ciudadanos conscientes de la gran importancia de una identidad europea.

En este marco, no es difícil constatar que la sociedad civil tiene un papel crucial que jugar en la formación de esta identidad para que el proyecto europeo se lleve a cabo firmemente. También con este objetivo, la Unión Europea ha tenido que implicar a los representantes de la sociedad civil en el proceso de toma de decisiones,con el fin de poner en marcha una democracia participativa. De esta manera, la Unión Europea y sus instituciones han desarrollado numerosos organismos en los que la voz de la sociedad civil democrática puedehacerse oír.

Los cuadros sociales y la sociedad civil se han organizado rápidamente en federaciones y ONGs internacionales para defender sus intereses y hacerse oír en las instituciones gubernamentales europeas. Ahora más que nunca este lobbying es importante. Negociar con estas instituciones se ha convertido para un gran número de profesionales y de voluntarios en una verdadera especialización.

También la FHE se ha comprometido en este asunto. Consciente de la tarea de reunir a todos los ciudadanos, independientemente de su pasado cultural, se ha perfilado como una instancia pluralista, tolerante y abierta a una gran diversidad.

Es evidente para todos nosotros que la realización de esta Europa abierta, tolerante e imparcial, sin prejuicios, sólo puede construirse mediante una política que respete los principios de secularización, de separación de las iglesias y los estados.

Desgraciadamente, esto no es un hecho consumado. La FHE es la única representante de los ciudadanos humanistas, librepensadores y no religiosos en Europa. Tiene una larga trayectoria de combate contra la desigualdad, la injusticia y la discriminación de y hacia esta población. Tarea que se hace mucho más compleja con la adhesión de nuevos estados miembros.

A lo largo de su corta existencia, la FHE ha recorrido, sin embargo, una gran distancia. Pero todavía queda una mayor por recorrer.

Cuantro prioridades básicas están en plena vigecia.

Defender la laicidad y el humanismo es el objetivo número 1.

Los objetivos correspondientes a la nueva legislatura europea, tras la elección (junio de 2004) de un nuevo Parlamento europeo y la elección de una nueva Comisión en noviembre de 2004.

-Los debates sobre el Tratado constitucioanl, durante la Convención « Para el porvenir de Europa », y después, en el momento de la Conferencia intergubernamental (CIG), han mostrado una clericarización creciente y una voluntad de la mayoría de los estados miembros de favorecer la intervención de las iglesias cristianas en los procesos de decisión.

Por lo demás, la mayoría de los estados de la Unión han firmado un concordato con el Vaticano que provoca graves discriminaciones hacia los no cristianos y, en particular, hacia los humanistas y los laicos.

La defensa de la laicidad y del humanismo se convierten, pues,  en una prioridad absoluta para garantizar el pluralismo de la sociedad. Teniendo en cuenta la organización de la Unión Europea, es decir, el Consejo europeo de ministros nacionales por una parte y las instituciones europeas por otra, nuestras acciones deben, lo más frecuentemente posible, ser realizadas simultáneamente a estos dos niveles. A nivel de las instituciones, se ocupa la FHE, pero hacerlo a nivel de los gobiernos de los estados miembros es tarea de las asociaciones que forman parte de la FHE.

Una coordinación eficaz es, por lo tanto, de suma importancia para tener éxito.

La FHE y el Tratado constitucional.

Los 25 estados miembros de la Unión tendrán que tomar una decisión en cuanto a la aprobación del Tratado constitucional firmado en octubre de 2004 por los jefes de Estado y de gobierno.

El Consejo de administración de la FHE opina que la posición más interesante, en tanto que organización laica y humanista, consiste en promover el debate en el seno de las asociaciones miembros y entre sus miembros individuales. Considerando igualmente que la FHE no es un partido político y tampoco una iglesia que quiera dar instrucciones y consignas a sus fieles, su papel no puede consistir en tomar postura a favor o contra la ratificación de Tratado.

La laicidad y el humanismo se basan en la libertad de pensamiento de las personas. En consecuencia, es especialmente importante que cada uno emprenda el examen de las perspectivas generales que ofrece el nuevo Tratado, sin detnerse únicamente en uno o dos puntos específicos.

Un Tratado constitucional es una etapa importante en la vida ciudadana y abarca numerosos aspectos. Es cierto que no todos pueden sentirse satisfechos por el conjunto de sus numerosos artículos. Como ejemplo, se puede mencionar que los laicos y los humanistas, al igual que ciertos grupos religiosos, se oponen al artículo 52 (ex 51), que da la posibilidad a las iglesias de intervenir el el proceso de preparación de las decisiones políticas, pero las iglesias cristianas están decepcionadas por no haber obtenido en el preámbulo del Tratado la referencia a la « herencia cristiana ».

Señalemos que la laicidad y el humanismo no se interesan únicamente en las intervenciones religiosas en la vida pública, sino, de manera más amplia, en la libertad de conciencia (que engloba la libertad de religión) y en el combate por la democracia y la ciudadanía.

Durante la Convención « Para el futuro de Europa » pero sobre todo a lo largo de la preparación de Tratado las FHE y sus asociaciones miembro han combatido los privilegios de las iglesias y defendido la democracia y la ciudadanía. Para conseguir este objetivo, hemos contado con la colaboración de numerosas asociaciones de la sociedad civil, entre otras los Catholics for a Free Choise, IPPF, l’ILGA. Juntos hemos organizado conferencias de prensa, audiciones públicas, numerosos coloquios en diferentes países así como peticiones a los gobiernos nacionales.

Esta red, a pesar de nuestras diferencias de opinión y de otros temas, funciona como guardián de un interés común : una Europa abierta, transparente y liberal. Seguimos de manera muy vigilante las etapas de la presión ejercida por la Santa Sede y el COMECE, en un estilo Opus Dei, para influir en la política europea.

Esto manifiesta nuestra doble estrategia. Por una parte, la FHE se opone a todas las formas de dogmatismo, de fundamentalismo y de extremismo de las religiones. Por otra, reconoce que espiritualidad y religión pueden funcionar para algunos como fuente de inspiración y orientación hacia valores que son tan importantes para los humanistas. Al mismo tiempo, se obliga a tener en cuenta las transformaciones intelectuales en el plano de la teoría y la filosofía humanista. Lo que implica re-pensar nociones como autonomía, libertad, libre examen y debate racional.

Es un deber que la FHE no puede cumplir de una manera aislada, necesita compañeros para dar peso a reivindicaciones comunes. Es de este modo, al compás de una acción común, como la formación de una nueva Comisión europea, tras las últimas elecciones, sólo se hizo con retraso y como algunos cantidatos (Botiglione, por ejemplo) fueron sustituidos.

La FHE ha defendido con vigor un cierto número de objetivos clave, a saber, la relación entre ciencia y sociedad, los servicios públicos, la democracia participativa, la neutralidad de las instituciones europeas, el desarrollo sostenible, la reforma del principio de subsidariedad, los valores y objetivos de la Unión (solidaridad, democracia, no discriminación, derechos humanos…)

La FHE y las instituciones europeas.

Democracia participativa.

La FHE tiene una participación en el entramado de la sociedad civil, participa en los trabajos del Comité Económico y Social Europeo (en el marco del Título VI de la Constitución) y mantiene contacto con las organizaciones compañeras no miembros, con las cuales lleva a cabo acciones comunes.

Un Alma para Europa.

Reúne a las comunidades de fe y de convicciones. La FHE tiene ahí una representación en pie de igualdad respecto a las iglesias. Incluso ha tenido en sus manos la presidencia durante tres años. Este contacto permitía participar en los trabajos del Grupo de Consejeros Políticos del Presidente Prodi (GOPA).

Desafortunadamente, la existencia de Un Alma para Europa está en declive. Por medio del COMECE los subsidios (que permitían trabajos de secretariado) han sido suprimidos, y además se intenta apartar a la FHE. En la última reunión ya ni siquiera era invitada y hemos constatado que la Iglesia de la Cienciología estaba bien situada en medio de los bienaventurados. No es preciso decir que se hace todo lo posible por corregir esta situación.

Sinergias de acción con los miembros y con la IHEU

La continuación de los trabajos de grupos de estudio es esencial para intervenciones precisas de cara a quienes toman las decisiones. Está claro que la técnica de publicación de comunicados es insuficiente para obtener resultados concretos. Tenemos que ser capaces de hacer propuestas concretas y bien preparadas. La Comisión ofrece, por lo demás, a las ONGs reconocidas (entre ellas la FHE) colocar sus contribuciones en sitios Internet abiertos al efecto.

Es, pues, deseable que varios grupos de estudio se organicen en común con la FHE y una o varias asociaciones miembros, lo que sólo puede reforzar el impacto del trabajo. La organización de las comisiones está en marcha, pero queda por hacer.

Cito, entre otros :

CIVITAS, que reúne a la Fhe y a especialistas europeos. Civitas trata los derechos humanos, la discriminación, la Contitución europea y el desarrollo sotenible.

La Comisión Ética, en común con el Centre d’Action Laïque, se ocupa principalmente de la Comisión europea y de su grupo ético.

La Comisión de Discriminación hacia los no creyentes (en colaboración con la HEU).

Sus trabajos deberían intensificarse en los diversos temas vigentes. Están por abordar : la oposición a los concordatos existentes, a nuevos concordatos y a revisiones de los actuales ; la blasfemia, en colaboración con la IHEU y la Unión Humanista de Flandes, Bélgica ; la recopilación de informaciones sobre la situación de las concepciones sobre la vida en la Unión Europea, incluyendo los concordatos y las iglesias de Estado.

También en este ámbito, y es cosa muy reciente, en la Comisión de presupuestos, una enmienda (05731) al presupuesto de 2005 ha sido interpuesta por Salvador Garriga Polledo (grupo PPE).

Esta enmienda prevé una suma de 1.500.000 € para contribuir a la financiación del « Día internacional de la juventud cristiana 2005 ». Ha sido adoptada por la Comisión de presupuestos del Parlamento (COBU) en primera lectura.

En realidad, esta enmienda pretende financiar la XX Jornada  Mundial de la Juventud (JMJ) que tendrá lugar en Colonia el próximo agosto en el marco de la visita del Papa.

Por lo demás, el jefe de la Iglesia Católica ha dirigido un mensaje a los jóvenes del mundo en el que desarrolla el tema de la JMJ de Colonia : « Hemos venido a adorarlo », lo que « permite a los jóvenes de todos los continentes rehacer espiritualmente el itinerario de los Reyes Magos, cuyas reliquias, según una piadosa tradición, son precisamente veneradas en esta ciudad, y, como ellos, encontrar al Mesías de todas las naciones ».

Se trata, pues, de un proyecto religioso, cuya financiación por parte de la Unión Europea constituye una violación del principio de imparcialidad de las instituciones europeas y una discriminación flagrante hacia las otras comunidades confesionales y hacia las comunidades no confesionales.

Por esta razón invitamos a todas nuestras  y vuestras asociaciones miembros a pedir a sus parlamentarios europeos que se opongan a esta proposición 0537 de Salvador Garriga Polledo, en el momento de votar los presupuestos generales de 2005, previsto en el orden del día de la sesión plenaria del Parlamento Europeo del 16 de diciembre de 2004. La FHE ha digundido un comunicado de prensa y ha hecho llegar por correo la moción a todos los parlamentarios europeos.

Una petición en este sentido puede suscribirse en el sitio web de la FHE, que ha sido recientemente renovado.

Querría terminar llamando la atención sobre dos temas. 

El primero se refiere a nuestra Juventud Laica, que se ha reunido, con la colaboración de la IHEU, en el International Humanist and Ethical Youth Organisation. Abreviado IHEYO. Sus estatutos están amparados por la ley belga. La presidente es holandesa y el secretario reside en Gantes (Bélgica). Aunque organizado a escala mundial, un grupo « Europa » se ha puesto en marcha, y Frederik Dezutter se encarga de la coordinación europea.

Ya tienen, desde ahora, un sitio web, donde toda la información se puede consultar. Me gustaría lanzar un cálido llamamiento a los jóvenes para que se unan a este grupo. La Comisión Europea pone grandes subvenciones a dispoción de los jóvenes, por lo que la financiación no es un  problema. La próxima gran reunión tendrá lugar en París, a propósito de la Asamblea de la IHEU.

Un segundo postigo concierne a la colaboración europea a través de los proyectos financiados por diferentes organismos de la Unión Europea.

Un proyecto en el marco de la « promoción de una ciudadanía civil activa » ha sido introducido (pero aún no acordado), en la  Direction Générale, Education, A, Culture par la Belgique, l’Allemagne, le France et la Slovakie, todos miembros de la FHE.

La FHE se ha ocupado de la coordinación y os ofrece su vigilancia para guiaros en este terreno. Con este fin, sería muy útil designar a un representante de Europa Laica con el que podamos comunicarnos fácilmente,y hacerlo de la misma manera en lo que se refiere a la juventud laica o humanista.

Queridos amigos, me doy cuenta de que he utilizado mucho de vuestro tiempo y, sobre todo, de vuestra paciencia, y os doy las gracias. Quedo a vuestra disposición para cualquier otra información suplementaria.

Os deseo un gran éxito en vuestro proyecto y espero una colaboración muy estrecha con el secretariado de Bruselas. Muchos brazos juntos pueden levantar un gran peso.

Quería, para terminar, felicitar a J.F. González Barón, el motor que impulsa a Europa Laica, sin cuya tenacidad todo esto no sería una realidad. Somos conscientes de ello, incluso en Bruselas.

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