Cuando la religión es sólo política

Contra el clero corrupto, pero con respeto a aquellos para los que la Virgen de Guadalupe es guía espiritual y no instrumento político como el valiente grupo “Católicas por el derecho a decidir”.

La Iglesia Católica de USA, a diferencia de la mexicana, se la pasa pidiendo perdón por las docenas de curas que han violado niños y otros tantos que los han conservado durante años en cautiverio sexual. Por lo visto el celibato forzoso de los sacerdotes desarrolla conductas criminales como la pedofilia amén de ser un gran nicho para la homosexualidad que no se atreve a salir del clóset.

Aparte de pedir perdón y esperar si no el aplauso, sí la absoluta comprensión de su pecata minuta (algo sin importancia) y la continuación de las multimillonarias limosnas, no se sabe muy bien qué pasa con los curas denunciados por su propia Alma Mater. Hablemos latín ya que durante siglos fue el idioma de la Iglesia, incomprensible para el vulgo. Nada mejor que la ignorancia para abonar el fanatismo. Los católicos tuvieron que tragarse los dogmas en un idioma críptico que nunca entendieron. A mí me pasó, pero por fortuna sólo de los 5 a los 11 años cuando por convencionalismo de la época padecí la infancia en una escuela de monjas, perteneciendo a una familia con miembros de diferentes religiones de origen, de las que por fortuna se deshicieron para convertirse en libres pensadores. Estudié latín después, claro, en una escuela laica.

Volviendo a los curas pederastas que afectan a miles de vidas, preguntemos: ¿Además del oficial arrepentimiento mediático de los que se dicen “hombres de Dios”, qué sucede con aquellos violadores religiosos que gozan de su plena libertad civil y quién sabe por cuál inicua laguna legislativa, no pueden ser castigados por la ley general? ¿La Iglesia les permite seguir conservando “su derecho de administrar a Dios” y de controlar totalmente a “su” grey?

Arnoldo Kraus nos informa en La Jornada del 2 de diciembre pasado lo siguiente:

“A Patrick Kennedy, congresista estadounidense, sobrino del primer presidente católico de ese país, le fue negada la comunión por su obstinado apoyo al aborto que contradice la doctrina de la Iglesia”. El obispo de East Providence comentó que Kennedy está en pecado mortal. José Bono, presidente del Congreso en España, se encuentra “triste, como muchísimos cristianos”, ya que la campaña episcopal ha amenazado retirar la comunión a los diputados que voten en favor de la ley del aborto. Y dijo: “Yo no soy un asesino, pero a Pinochet, que sí lo era, le daban la comunión”. Ambos casos ejemplifican la imposibilidad de ser librepensadores dentro de las fauces de la Iglesia Católica. Para la Iglesia las razones de los creyentes poco o nada importan. Negar la razón y borrar el libre albedrío es privilegio de la fe”.

Son los propios católicos los que tienen que poner un “hasta aquí” a los horrores de sus curas, como los pueblos a los horrores de sus gobernantes.

EN EL PAÍS DE NO-PASA NADA

En México, uno se pregunta cuál es el castigo que la madre Iglesia inflige a estos canallas violadores locales por torturar física y moralmente a tantos jóvenes y arruinarles la vida, como demuestran los testimonios de infinidad de sus víctimas en libros y artículos. Y se llega a la conclusión que aquí todo es tapadera. Y que, como sucedía en todo el mundo hasta que explotó la Revolución Francesa en 1789, los países todos eran prácticamente medievales teocracias.

En México parece ya que el Gobierno civil del PRIAN y el clero católico han vuelto a aliarse para mayor e injusto CONTROL de una nación supuestamente libre, democrática y laica. No obstante se han dado casos verdaderamente criminales, escándalos internacionales de abusos como los del Padre Maciel que a sabiendas de la Iglesia entera era un degenerado y fue sin embargo gran amigo del Papa Wojtyla, el venerado Juan Pablo II. ¿Quizá por eso no lo han canonizado?

El Papa Ratzinger literalmente descontinuó a ese “santo” y mostró al siniestro personaje en todos sus detalles: un individuo sexualmente muy desviado, pero además un verdadero gángster en su condición de explotador económico de las familias aliadas a la Legión. Con los hijos que le aparecieron , se puede decir que le hacía de todo el fundador de los Legionarios, o mejor dicho Millonarios de Cristo. Terrible. Pero su obra sigue en auge y las escuelas y universidades que fundó -tonto no era- lejos de adoptar un legal laicismo, siguen al amparo de autoridades educativas más o menos “cristeras”, imponiendo la religión que ya casi se puede llamar de Estado. Por cierto sería útil para México un estudio imparcial de los cristeros , ya que algunos se vanaglorian de ser sus herederos y otros los consideran sólo asesinos fanáticos. Hay un libro interesante al respecto de Guillermo Chao Ebernegy.

DESPENALIZACIÓN INDISPENSABLE

Pero aquí, en el país de no-pasa nada, desde que el primer prianista, Salinas, volvió a meter a los curas al rollo político, han ido in crescendo sus muy negativas intervenciones en la política y en la legislación nacionales. Con los mochos tartufos Fox y Calderón, autor moral de miles de ejecuciones (pero no-pasa nada) la Iglesia Católica está dañando gravemente la vida de la gente tanto o más que antes de Juárez. Todo es cuestión de poder y dinero. Parece haberse olvidado que en cada revolución sociopolítica rechazan y persiguen a la Iglesia millones de sobreexplotados. No hay una sola revolución que no haya combatido y a veces sometido violentamente al poderoso clero católico: 1789, la Revolución Francesa. 1936, la Guerra Civil en España. 1910, la Revolución Mexicana. 1917, la Soviética. 1959, la Cubana. Y sin embargo, la Iglesia no ha querido cambiar y persigue con virulencia a los curas de la Liberación, los únicos decentes y lúcidos que se dan cuenta de la aberración que es el actual clero cínico que se comporta como el peor de los partidos políticos. Y persigue sobre todo a las mujeres.

Pero volvamos a Arnoldo Kraus que es un hombre especialmente preparado para opinar sobre el aborto, a diferencia de sacerdotes católicos, supuestamente castos, inocentes y muy lindos, pero en realidad pederastas, y psicóticos “defensores de la vida”, como el señor Limón. Continúa Kraus, que es médico, investigador y escritor de prestigio, que asegura que la bioética es la filosofía del siglo XXI: “En México, las pronunciaciones en torno al aborto corren más deprisa y en otras direcciones. La asonada conjunta de los partidos Acción Nacional y Revolucionario Institucional así lo indica. Aunque sus actos no equivalen al fin del Estado laico es urgente cavilar en los alcances de la unión bipartidista y sus vínculos con la Iglesia. Hay que pensar hoy en las amenazas que suponen esas uniones. Muerto el Partido de la Revolución Democrática o, más bien, aniquilado por su incapacidad y estupidez, es obvio que en las próximas elecciones triunfará el PRI o el PAN (de acuerdo con los analistas, la mediocridad de Acción Nacional será la razón para que el tricolor regrese a la Presidencia). Hay que pensar hoy en las amenazas que sufre la laicidad del Estado a partir de lo que ha sucedido con el tema del aborto.

En los últimos meses, gracias al binomio PRI-PAN se han aprobado reformas legislativas en relación con el aborto. La suma de fuerzas de ese binomio ha devenido cambios en 17 constituciones estatales, las cuales, debido a los cambios, penalizan el procedimiento, a pesar de que en el Distrito Federal la experiencia en ese rubro ha sido positiva. En la capital se han practicado aproximadamente 17 mil legrados; salvo por la lamentable muerte de una jovencita, no ha habido complicaciones médicas. En algunos estados, de acuerdo con las reformas legislativas, el aborto, incluso si la menor es una niña violada, está prohibido. Criminalizar a las mujeres que abortan es sinónimo de la ineptitud de nuestro sistema jurídico. Es también espejo del fracaso de nuestros gobiernos en los rubros salud, economía y derechos humanos.

Conviene escuchar lo que se dice desde afuera. Parto de la premisa de la neutralidad de las Naciones Unidas. Alberto Brunori, representante en México de la oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, comentó, respecto de las reformas legislativas recién aprobadas en nuestro país, que las modificaciones “pudieran constituirse en violencia estructural contra los derechos de las mujeres”. Asimismo, agrega, es urgente establecer estrategias que incluyan “el acceso efectivo al servicio del aborto seguro…” Recordó que cualquier modificación a la legislación interna de un país tendrá que realizarse en consonancia con los compromisos internacionales adquiridos por el Estado mexicano.

El aborto es un problema de salud pública que atañe a las mujeres pobres y a las muy pobres. El aborto no es un problema de vida o muerte para las mujeres ricas. Aseverar que el aborto es una suerte de termómetro socioeconómico es correcto. El PRI y el PAN, con tal de ganar votos y sintonía con la Iglesia, han convertido el aborto en un problema ideológico y político, delegando, y olvidando, el problema de salud pública. Vetar el aborto, perseguir a las mujeres que lo hacen, orillarlas a procedimientos inseguros con frecuencia generadores de patologías graves (o incluso la muerte), criminalizar a las mujeres y amenazarlas con la cárcel viola los principios elementales de la ética.

En Estados Unidos y en España se conforman con negarles la comunión a los disidentes.

En México el Gobierno quiere más: pide las cabezas de todas las mujeres que aborten y de los médicos que se impliquen. Vetar el aborto en 2009 es sinónimo de criminalizar la pobreza. Hacerlo en 2009, desde el poder de los partidos políticos, es una amenaza contra la laicidad del Estado mexicano”. (Arnoldo Kraus)

Print Friendly, PDF & Email

También te podría gustar...