Cruzada contra el burka

Sarkozy considera que «es un problema de libertad y de dignidad de la mujer»

«Quiero decirlo solemnemente: el burka no será bienvenido en el territorio de la República Francesa». Nicolas Sarkozy puso este lunes la prenda que oculta por completo el cuerpo de la mujer en el índice del Estado laico. El presidente francés no se pronunció sobre la oportunidad de prohibir por ley su uso, como ya ocurre en la escuela y la administración públicas con todos los signos religiosos, incluido el velo islámico. Pero avaló la reciente iniciativa de un grupo de parlamentarios de abrir un debate que ya divide al país entre tolerantes e intransigentes.
 
En el lanzamiento de su cruzada contra el integrismo misógino, Sarkozy eligió un acontecimiento histórico: la primera intervención en persona de un jefe del Estado ante el Parlamento francés desde 1848. En el palacio de Versalles, residencia del rey Sol y escenario de las coronaciones monárquicas, Nicolás II -como le rebautizó el diario 'Libération'- arremetió contra la jaula textil de las mujeres en uno de los pasajes de su discurso más aplaudidos por los asistentes, incluida su esposa Carla Bruni desde la tribuna de invitados. «El problema del burka no es un problema religioso, es un problema de libertad y de dignidad de la mujer», proclamó el jefe de un Estado que tiene inscrita en la ley la separación entre el poder político y todas las iglesias desde principios del siglo XX. A su juicio, tanto la prenda de origen afgano como el 'nigab' -indumentaria que sólo permite llevar descubiertos los ojos- no son signos religiosos sino símbolos de esclavitud y sumisión. «No podemos aceptar en nuestro país mujeres prisioneras tras una rejilla, aisladas de toda vida social y privadas de toda identidad. No es la idea que la República francesa tiene de la dignidad de la mujer», enfatizó entre los aplausos de los diputados y senadores conservadores puestos en pie. Los parlamentarios de la oposición socialista permanecieron impasibles mientras que los comunistas y ecologistas boicotearon la sesión. Sarkozy se preocupó por enmarcar su posición en una defensa de la laicidad tolerante con las creencias religiosas y hostil a toda tentación islamofóbica.
 
Clericalismo
«No estamos amenazados por el clericalismo, lo estamos más por una forma de intolerancia que estigmatizaría toda pertenencia religiosa», contextualizó. «Lo digo pensando en especial en los franceses de confesión musulmana: no debemos equivocarnos de combate. En la república, la religión musulmana debe ser tan respetada como las demás religiones», agregó en alusión a la segunda fe de Francia por número de adeptos, unos cinco millones. El mensaje presidencial fue plenamente aceptado por Dalil Boubakeur, rector del instituto musulmán de la Gran Mezquita de París. Este representante del islam moderado, mayoritario, saludó la «posición de equilibrio y de una gran consciencia laica» de Sarkozy.
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