Crucifijos en aulas: rechazo unánime en Italia, Europa dividida

La prohibición de exhibir crucifijos en las aulas de Italia decretada por una corte europea desató este miércoles debates en el viejo continente, mientras la sentencia fue rechazada casi unánimemente por los italianos.

"Es una decisión inaceptable para los italianos. Se trata de una de esas decisiones que te hacen dudar del sentido común de Europa", declaró este miércoles el jefe de gobierno, Silvio Berlusconi.

"Estamos en un país que no puede dejar de considerarse cristiano", subrayó.

La sentencia el martes de la Corte Europea de Derechos Humanos, que impide colgar los crucifijos en las aulas italianas, suscitó el miércoles la airada protesta del número dos del Vaticano, el cardenal Tarcisio Bertone, quien lamentó la medida que deja a Europa "sólo con las calabazas de Halloween".

"Nos quitan los símbolos más amados", deploró el purpurado.

El gobierno de derecha italiano, cercano a la Iglesia católica, así como la oposición de izquierda, consideran el crucifijo más un símbolo cultural que religioso.

"El veredicto de la Corte de Estrasburgo logró un pequeño milagro: el de unir a casi todo el país para defender el símbolo del cristianismo", escribió Massimo Franco, editorialista del influyente Corriere della Sera.

En el resto del Viejo Continente, la sentencia del tribunal europeo, que considera que la exhibición del crucifijo en las aulas viola el derecho de los padres a educar a sus hijos según sus convicciones religiosas, reactivó la división entre los defensores de los valores católicos y los laicos, sobre todo en los países donde la Iglesia tiene mayor influencia.

En España, las organizaciones que representan a las escuelas privadas se indignaron ante la decisión "inadmisible y sorprendente" del tribunal europeo y advirtieron que "si ocurriera algo así en España, sería el momento de manifestarse con rotundidad".

Los laicos de la asociación española Europa Laica pidieron en cambio que se aplique la sentencia y exigieron la retirada inmediata de los símbolos religiosos de los locales públicos, para "poner fin a un anacronismo".

En Portugal se avivó igualmente el debate y la iglesia local volvió a defender el crucifijo como "icono de la no violencia", según declaró Manuel Marujao, portavoz de la Conferencia Episcopal Portuguesa.

Desde la "revolución de los claveles" en 1974, la presencia de los crucifijos no es obligatoria en las aulas pese a que aún existen numerosas escuelas con cruces. Una circular del año 2005 ordena el retiro en caso de queja.

En la próspera y católica región alemana de Baviera persiste la exhibición de los crucifijos en las aulas pese a que existe una orden de la Corte Constitucional de 1995 de eliminarlos de las escuelas.

"Una Europa que sabe de donde proviene puede hablar con voz alta", declaró la representante de Baviera para los asuntos europeos, Emilia Muller, quien rechazó la sentencia europea.

En Francia, en el departamento Alsacia-Mosela, en el que no se aplica la ley de 1905 que establece la rígida separación entre la Iglesia y el Estado, se autoriza la instalación de crucifijos, aunque todo parece indicar que en las escuelas no suelen ponerlos.

Todos los símbolos religiosos están prohibidos en las escuelas y oficinas públicas de Francia y sólo en algunas escuelas privadas se exhibe el crucifijo.

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