Crecen las críticas a Sarkozy por «alterar la laicidad» del Estado

La izquierda y los profesores rechazan la reivindicación de las «raíces cristianas» El presidente de Francia citó a Dios 11 veces en su alocución ante el Consejo saudí

La Francia laica protesta por los flirteos del presidente Nicolas Sarkozy con la religión. Dos discursos recientes del jefe del Estado, el pronunciado en Roma el 20 de diciembre y el leído el pasado lunes ante el Consejo Consultivo de Arabia Saudí, en Riad, han levantado críticas de la izquierda y de los sectores que defienden la enseñanza laica.
En la iglesia de San Juan de Letrán de Roma, con motivo de su toma de posesión como canónigo honorario, un privilegio reservado a los presidentes de la República, Sarkozy reivindicó las "raíces cristianas de Francia" y en Riad hizo lo mismo con las "raíces religiosas" de las civilizaciones, ideas sorprendentes en un presidente de un país que consagra la laicidad y la separación de la Iglesia y el Estado desde 1905.
Remontándose al bautismo de Clodoveo, a partir del cual Francia se convirtió, para los católicos, en la "hija mayor de la Iglesia", Sarkozy defendió en San Juan de Letrán una "laicidad positiva, que no considera que las religiones son un peligro, sino más bien una baza". Y pronunció otra frase, que ha sido calificada de "provocación" por el SNUipp, sindicato mayoritario en la enseñanza primaria: "En la transmisión de los valores y en el aprendizaje de la diferencia entre el bien y el mal, el maestro no podrá jamás reemplazar al cura o al pastor", dijo Sarkozy, que se considera "miembro de la Iglesia católica" con una "práctica religiosa episódica".

HOLLANDE Y BAYROU
El jueves pasado, el dirigente socialista François Hollande emplazó a Sarkozy a dejar de cuestionar la ley de 1905 de separación de la Iglesia y el Estado. Dijo que "el principio de laicidad ha sido alterado" y denunció otra idea del discurso de Sarkozy: "La moral laica corre el riesgo de agotarse cuando no está adosada a una esperanza que colma la aspiración al infinito". El centrista François Bayrou, católico practicante, fue de los primeros en rechazar "la paradoja inquietante" de un presidente que "exhibe su complacencia con el materialismo financiero y al mismo tiempo desea hacer de la religión una autoridad en el espacio público".
Las críticas han arreciado tras el discurso en Arabia Saudí, en el que Sarkozy citó 11 veces a Dios y afirmó: "No conozco ningún país cuya herencia, cultura y civilización no tengan raíces religiosas". No se olvidó de subrayar que hablaba como "jefe de un Estado que reposa sobre el principio de separación de la Iglesia y del Estado", después de afirmar que "el sentimiento religioso no es más condenable a causa del fanatismo como no lo es el sentimiento nacional a causa del nacionalismo".

RELIGIÓN OBLIGATORIA
Ante el Consejo Consultivo saudí, Sarkozy proclamó también que "la vida del hombre no tiene solo una dimensión material" y reivindicó la diversidad, en cuyo nombre justificó la creación en Francia del Consejo del Culto Musulmán y su apoyo a la construcción de mezquitas.
En declaraciones a Libération, Jean Bauberot, historiador de la laicidad, asegura que "ninguno de sus predecesores había ido tan lejos", ya que Sarkozy "hace de la religión una dimensión obligatoria del ser humano. Es una opción filosófica que no puede tener un presidente de la República".

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