Construir un Estado laico, sin más dilación

Europa Laica ha enviado a los líderes de los grupos políticos y coaliciones que se presentan a las elecciones el próximo 26 de junio una carta acompañada por las 30 medidas que estimamos necesarias abordar en la próxima legislatura para avanzar en la construcción del Estado laico y en la defensa del derecho a la libertad de conciencia, acompañada de una lista de las prioridades más urgentes.

En esa carta se les hace la consideración de que desde 1979, hasta hoy, se han dado algunos pasos importantes en materia de derechos relacionados con la libertad de conciencia. Pero también se les recuerda que la Iglesia católica (Ic) sigue disfrutando de privilegios económicos, simbólicos, políticos, jurídicos y en materia de Enseñanza, que nos sitúa, de hecho,  como un “Estado confesional católico”, además de que algunos derechos están por conquistar como el de la muerte digna que sigue penalizado, al igual que la blasfemia, entre otros.

Se les advierte de que observamos -con preocupación- que más que caminar hacia la neutralidad del Estado ante la cuestión religiosa, tratando a las confesiones como si de una asociación más se tratara (en este caso de creyentes),  con los mismos derechos y obligaciones, desde amplios ámbitos políticos o, bien, o no se quiere cambiar nada de la actual situación (en una especie de statu quo histórico con el clero católico), o bien, se propone caminar hacia una determinado pluralismo confesional de Estado, que en nuestra opinión no solucionaría los endémicos problemas que hoy persisten y que vulneran diversos derechos a la libertad de conciencia, a  la igualdad y la justicia social, que la Constitución, la Declaración Universal de los Derechos Humanos y las Convecciones de la Infancia proclaman.

En su día observamos con moderado optimismo que de cara a las elecciones generales de diciembre de 2015, al menos al inicio de la Campaña por diversas fuerzas del centro izquierda se mantuviera una postura bastante comprometida para abordar algunos temas históricos, como la denuncia o anulación de los Acuerdos Santa Sede, la financiación de la Ic y otras confesiones, las exenciones tributarias, la cuestión de la simbología o el sacar la religión confesional de la Enseñanza, etc. Pero conforme fue avanzando la Campaña la cuestión se fue difuminando y, posteriormente, en las conversaciones para formar gobierno la cuestión de la laicidad apenas tuvo incidencia.

Somos conscientes de que se están dando algunos avances, al menos en el ámbito de lo simbólico, en una parte aun muy minoritaria de los nuevos ayuntamientos y en alguna CCAA. Pero, sin embargo, en otros no solo perviven, sino que han aumentado las actuaciones confesionales. Al igual que han aumentado las manifestaciones católicas de carácter integrista promovidas por el clero más carca, ante la cuestión de la Enseñanza o ante la posibilidad de avanzar en la laicidad municipal, sin causas justificadas, cuyo objetivo es atemorizar a los políticos. Eso siempre les ha dado muy buenos resultados.

De cara a las elecciones del 26J, con  la publicación de los nuevos programas o medidas o pasos a dar, coaliciones y partidos que trataban de forma más que aceptable la cuestión de la laicidad y del derecho a la libertad de conciencia en las anteriores elecciones, en esta ocasión lo tratan de tapadillo, o no lo tratan o lo hacen de forma más endeble, incluso en algunos casos con preocupantes alusiones al papel de las religiones en la sociedad actual. Europa Laica no pretende ir contra las religiones, ni contra la libertad religiosa (que es una parte de la libertad de conciencia), está a favor de la neutralidad del Estado ante el hecho religioso y en favor de la libertad de conciencia de todos y todas las personas (creyentes o no).

La sociedad por un  lado y la política por otro. Frente a una profunda secularización de la sociedad, se detecta que no sólo las instituciones, en general, NO se han secularizado todavía, es que en la inmensa mayoría de los partidos y, esencialmente entre  sus líderes más significativos, la secularización institucional y política es un paso que no “se atreven” o no quieren dar, al menos hasta ahora. Es muy evidente en el arco más conservador o decimonónico de la política, pero no se entiende en el arco que sociológica e históricamente debería de representar los valores de la Ilustración. Por ello Europa Laica, independientemente de los resultados del 26J, tiene preparadas una batería de iniciativas legislativas para que cada cual se “retrate”, una vez conformado el nuevo Parlamento y esperamos que un Gobierno, más o menos estable. Porque estamos convencidos que no habrá regeneración democrática, sin laicidad institucional.

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