Confapa ve «una salida de tono» la propuesta de Camaaño y pide que «se preocupe de la justicia y no de los crucifijos»

La Confederación Andaluza de Asociaciones Católicas de Padres de Alumnos de Andalucía (Confapa) ve "una salida de tono" las palabras del ministro de Justicia, Francisco Caamaño, en las que plantea la retirada de todos los símbolos religiosos de la escuela pública dentro de la Ley de Libertad religiosa que pretende aprobar el Gobierno durante esta legislatura, y le pidió que "se preocupe de los problema que tiene la Administración judicial española y no de los crucifijos".

   En declaraciones a Europa Press, el presidente de Confapa, Juan María del Pino, consideró que "la sociedad española está inmersa en una cantidad de problemas donde el hecho de los símbolos religiosos en la escuela no viene a aportar nada al debate real que pueda existir en la sociedad".

   Además, señaló que desde Confapa se cree que en este asunto los que deben de tener "la última palabra" son los consejos escolares y que sean los padres quienes decidan "si la imagen de jesús crucificado le crea un problema al alumnado". Por su parte, insistió que defienden la aconfesionalidad del Estado, pero "sin permitir que se pase un rodillo por encima de las creencias de la inmesa mayoría de la población española".

   Al hilo de esto, apuntó que la visión laicista de la sociedad es estar "en contra de la presencia de la Iglesia Católica", justificada por "el arraigo histórico, cultural y social" y "no querer ver esto parece bastante indecente".

   "Ante el ambiente de libertad y de tolerancia en el que vive la sociedad española, donde a nadie se le impone nada, incluidos los de credos distintos", según Del Pino, que indicó que "siguen sin entender que la figura de cristo sea motivo de disputa entre la gente de buena voluntad".

   Caamaño indicó en una entrevista concedida a Europa Press que el Gobierno socialista se plantea incluir en la Ley de Libertad Religiosa que pretende aprobar durante esta legislatura la retirada de todos los símbolos religiosos que existan en colegios e institutos públicos, a excepción de aquéllos que tengan valor histórico, artístico o para el patrimonio, para alcanzar "la idea matriz" de este proyecto que es que "haya un claro deslinde entre el fenómeno religioso y el espacio público y la laicidad del Estado".

   Ante estas palabras, Del Pino manifestó que "este es un debate sobrepasado", explicando, incluso, que la inmensa mayoría de centros público de enseñanza no acogen ya la figura de la imagen religiosa. Continuó diciendo que "esto es más de lo mismo, sólo se trata de abundar sobre algo debatido en la sociedad".

   Asimismo, precisó este debate es "algo gratuito, ya que el político se olvida realmente de los debates que hay en la calle y  alrededor de ese incienso del poder se hace auténticas diarreas mentales trayendo a la sociedad debates absolutamente inexistentes".

   En este sentido, aclaró que "bien haría el ministro de Justicia en solucionar problemas absolutamente gravísimos que sí que repercuten en la sociedad, como la falta de medios y desbordamiento de la Administración judicial, que con eso tiene tarea suficiente como para hablar de los crucifijos" y le instó que a que "trabaje para que los juzgados estén bien dotados, que los funcionarios estén remunerados y que no haga falta que los jueces vayan a una huelga, lo que supone una tarea larga", esperando que "no se meta en la educación con los pocos crucifijos que quedan", dijo.

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