Condenan al párroco de Sangonera la Verde a demoler el pórtico por «deslucir» la iglesia

La condena del Juzgado de lo Penal establece que el párroco a sabiendas de la ilegalidad realizó las obras de la fachada de la iglesia.

Una cosa es la 'justicia divina', y otra bien distinta la que administra la 'señora' de los ojos vendados. Tanto es así, que el Juzgado de lo Penal número 1 de Murcia ha condenado al cura de Sangonera la Verde, José Alberto Cánovas, como «autor criminalmente responsable de la falta de deslucimiento de bienes de dominio público». Para más señas, de la parroquía de Nuestra Señora de los Ángeles de la que actualmente es titular como cura-párroco, y en la que el Obispado de Cartagena promovió unas obras de rehabilitación que fueron denunciadas por la Asociación de Vecinos Ermita Nueva de la pedanía.

El cartel anunciador de las obras exponía en 2009 que los «trabajos a realizar» iban a ser, entre otros, el saneado de humedades, pavimentación, instalación eléctrica, adecuación de la sacristía, calefacción y arreglo de fachada. Justo esta última actuación fue la que motivó la denuncia de la asociación, debido a que la iglesia estaba incluida dentro del catálogo de edificios y elementos protegidos del Plan General de Ordenación Urbana de Murcia.

Para tales inmuebles la Dirección General de Cultura determina la protección de remates, cubiertas, zaguanes, elementos decorativos del interior y fachadas, pero tal y como recoge el fallo judicial, el Obispado y el párroco «alteraron de forma notable la configuración exterior de la fachada», al acometer la construcción de un nuevo pórtico y llevar a cabo la demolición del vestíbulo. El 'pecado urbanístico' ocupó una superficie de 6,88 metros cuadrados y alcanzó una altura de 5 metros, que son las medidas de la nueva entrada que en la actualidad luce el templo.

El juzgado expone que se acometió «a sabiendas de que tales obras no estaban incluidas en la licencia de obras concedida el 24 de abril por el Ayuntamiento de Murcia». De hecho, el padre Cánovas llegó a estar imputado por un presunto delito «contra el patrimonio histórico», pero la fiscalía antes del juicio modificó sus conclusiones y le imputó un falta de deslucimiento de bienes de dominio público, porque «tanto el acusado como su defensa se han conformado con la pena y en su caso con la responsabilidad civil solicitadas por el Ministerio Fiscal».

La sentencia cifra los daños causados a Nuestra Señora de los Ángeles en 378 euros con 16 céntimos e impone al padre Cánovas las costas del proceso y una multa de 80 euros. «Dieciséis días con una cuota diaria de 5 euros; todo ello con la responsabilidad de reponer el atrio de la iglesia de Sangonera la Verde a su estado original». Es decir, que la Diócesis de Cartagena está obligada a tirar abajo el pórtico, puesto que el fallo «es firme y no cabe recurso».

Notifican el fallo al Obispado

El Ayuntamiento de Murcia no ha perdido el tiempo y el edil de Urbanismo, Juan Antonio Bernabé, confirma que ya le ha notificado la sentencia al Obispado y advierte de que si en el plazo legalmente establecido no se procede al derribo del pórtico, el Consistorio capitalino «actuará de oficio». Bernabé subraya que, llegados a ese caso, le pasarán 'el cepillo' a la Diócesis: «Los gastos que ocasionen las obras de demolición». La noticia ha dejado frío al alcalde pedáneo de Sangonera la Verde, Juan Jiménez, quien avanza que «si nos dicen que hay que tirarlo, pues habrá que tirarlo. Si es una decisión judicial hay que respetarla».

Pero el pedáneo advierte de que «no sé cómo acabará esto porque el pórtico lo ha pagado el pueblo». La obra rondó los 300.000 euros y se financió con aportaciones vecinales además de empresas locales. Tras conocer que la sentencia también ha multado y condenado el párroco, Jiménez defiende que «parece ser que el párroco no sabía lo que hacía porque es una violación del Plan Parcial. Pero ese pórtico se hizo para facilitar la entrada a los minusválidos, por eso se amplió hacia el exterior y se habilitó una rampa».

Anteriormente la fachada era plana, pero al modificarla y tratarse de un edificio protegido el cura incurrió en un delito. No obstante, el alcalde pedáneo no dudó en tildar «de rojos y gentes de izquierdas» a los miembros de la Asociación de Vecinos Ermita Nueva que presentaron la denuncia contra las obras de rehabilitación de la parroquia en 2009.

Desde esta asociación han asegurado que «no queremos ningún tipo de polémica. Nunca hemos tenido ningún problema con el párroco, solo queremos proteger uno de los pocos edificios que conforman el patrimonio de Sangonera y no queremos que se modifique la iglesia de Nuestra Señora de Los Ángeles porque podría perder el grado de protección».

Las mismas fuentes recuerdan que antes de acudir a la Justicia, presentaron un escrito al Ayuntamiento, al Obispado y a la Comunidad Autónoma en el que alertaban de que la puerta de entrada «no estaba en el monumento original, ni forma parte del edificio, es obra añadida, y no respeta los valores originales definidos en su ficha de catalogación». Ahora que debe ser demolida la entrada al templo, se preguntan «por qué las administraciones no actuaron antes».

El edil de Urbanismo responde que ignora tal cuestión. «Yo me lo encontré así cuando llegué a la concejalía hace dos años». En la pedanía, vecinas como María Dolores ayer no daban crédito ayer al fallo judicial: «Tirar abajo el pórtico es un destrozo». Mientras que otros, como Antonio zanjaban que «la iglesia como cualquier otro organismo debe atenerse a la ley como todo hijo de vecino».

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