Condenan a cura a dar pensión a su hijo

El cura, Arturo Sánchez, debe pagar a la cubana Yelaine Valles 5 mil pesos al mes para contribuir a la manutención del niño de ambos, que hoy tiene cinco años

Un tribunal de la ciudad dominicana de Santiago, al norte del país, condenó hoy a un sacerdote al pago de 5 mil pesos mensuales (138 dólares) como manutención de un hijo que procreó con una ciudadana cubana.

La jueza del Tercer Juzgado de Paz del Distrito Judicial, Ismaela Rodríguez, en su veredicto explica que el cura, Arturo Sánchez, debe pagar a la cubana Yelaine Valles Destén 5 mil pesos al mes para contribuir a la manutención del niño de ambos, que hoy tiene cinco años, hasta que cumpla 18.

Amigos y familiares del sacerdote protagonizaron un pequeño incidente en el tribunal, alegando que Sánchez es un hombre bueno, humilde y bondadoso que no dispone de los recursos para pagar esa pensión alimentaria.

También calificaron a la cubana de extranjera indocumentada que ha pretendido empañar la imagen de una persona buena y honesta como el padre Sánchez.

La mujer, de su lado, dijo que no estaba conforme con el veredicto, porque para poder garantizar la alimentación, educación, vestimenta y salud del pequeño cuando se enferma requiere por lo menos una pensión de 20 mil pesos al mes (553 dólares) , por lo que anunció que apelará la sentencia.

El sacerdote, quien fue expulsado de la Congregación Sagrado Corazón de Jesús de la ciudad de Santiago, a la que pertenecía, dijo que nunca se había negado a mantener y reconocer a su hijo, pero reiteró que carece de recursos económicos para afrontar el pago de esta pensión.

La madre del menor, en declaraciones anteriores a los medios de comunicación declaró que el cura comenzó a tener relaciones sexuales con ella a los 18 años, cuando trabajaba como secretaria y catequista en Guantánamo (Cuba) , su localidad natal.

Dijo que incluso llegó a tener relaciones con el cura en la capilla y que, para salir con ella, el sacerdote se inventaba viajes al campo, a la playa, al río y otros lugares, de modo que su feligresía no se enterara.

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