Condenado un jesuita a siete años de cárcel por abusar sexualmente de un menor

Albert Tarés cometió el delito en una parroquia de Bellvitge cuando la víctima tenía 10 años

La Audiencia de Barcelona ha condenado al jesuita Albert Tarés Montserrat a siete años de cárcel por abusar sexualmente y violar a un menor disminuido en una parroquia del barrio de Bellvitge, en L'Hospitalet de Llobregat.

Albert Tarés, un religioso de la Compañía de Jesús que entre octubre del 2006 y junio del 2007 ejerció su profesión como tutor de clases de refuerzo en la parroquia de Bellvitge. Cada martes por la tarde se hacía cargo de un menor que tenía 10 años (ahora ya ha cumplido 14) que presenta un trastorno generalizado del desarrollo con un grado de disminución del 40%.

En el juicio, la fiscalía sostuvo que "en fechas indeterminadas" –pero en todo caso comprendidas en ese periodo– y "en varias ocasiones", el jesuita imputado abusó sexualmente de su alumno en la parroquia en la que ejercía de tutor de la víctima y otros muchachos. Aprovechaba, según la acusación, que se quedaba solo con el niño para "realizarle tocamientos y penetrarle analmente". El acusado, sin embargo, negó rotundamente las imputaciones y su abogado defensor exigió la absolución.

Amenazas del acusado

Purificación, la madre del niño afirmó durante el juicio que ella "no sabía nada y en unas vacaciones [en agosto del 2006] me comentó mi hijo lo que le había hecho ese jesuita que, incluso, le amenazó diciéndole que no explicara nada", aseguró la mujer. "Me contó todo con pelos y señales. Se lo llevaba a un sótano de la parroquia para abusar de él. Le tocaba y le mordía. Fui al psiquiatra, al hospital Sant Joan de Déu de Barcelona y al juzgado. Cuando acudí a la parroquia a pedir explicaciones, me dijeron que por favor no dijera nada porque la perjudicaría", relató.

En el juicio, desfilaron como testigos los tutores del menor en el colegio especial donde estudiaba, sus psicólogos y sus psiquiatras. Según fuentes de la defensa, estos profesionales declararon que en los meses en que supuestamente ocurrieron los abusos no constataron síntomas extraños, y que el menor tenía cierta tendencia a fabular . El niño empezó a mostrarse alterado tras la presentación de la denuncia.

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